[Rebirth]
Ago 11th
Un día nublado, acompaña mi despedida temporal de esta ciudad,
son las 6:50 pm, Pogo del grupo Digitalism suena en mi lista “On the Go”, y el autobús comienza su travesía hacia CD. Guzmán, conmigo dentro, faltan algunos para ingresar a la escuela, es el unico pensamiento que cruza por mi cabeza mientras observo el letrero de “Disponible”.
Es hora de reactivar mi vida, de este pequeño Stand By que ha durado ya siete meses, hora de retomar el estudio,el gimnasio y mi trabajo.
Estoy vivo.
Baby&Blue
Jul 12th
Era cierto eso que me dijeron cuando nació mi hijo. Lo difícil está sobre todo en los
primeros meses, cuando todo está fresquito y nadie sabe exactamente su lugar. Es
complicado entender que tu sueño ya no te pertenece, ni tu tiempo libre, ni los espacios
de la casa que antes reinabas. Eso, en mi caso, fue lo más difícil. Supongo que Armando
contará otra historia porque él siempre cuenta otras historias respecto de las cosas
que vivimos juntos. Tal vez él dirá que todo ha sido muy fácil, que el viaje ha sido de
lo más placentero y que su pequeño hijo es lo que se dice, un niño muy tranquilo. Y
probablemente tendrá razón… porque eso también es verdad.
Luis Emilio es un niño muy sociable, muy ecuánime, muy pacífico. El otro día los
moscos se lo tragaron a piquetes y él ni lloró. De hecho, sus dormidas nocturnas son
cada vez más prolongadas. Y cuando digo “prolongadas” me refiero a casi noches
de siete horas. Salvo sus honrosas excepciones en que me despierta a las dos de la
mañana para pedirme su lechita que se toma entredormidoydespierto pero que acaba por
adormilarlo más.
Quizá lo todavía injusto es que él no distingue sábados y domingos del resto de la
semana. O tal vez sí los distingue y por eso quiere dar batalla desde temprano. Ya es
muy frecuente que a las siete y media de la mañana del sábado me arrastre hasta su
cuna y lo traiga a mi recámara para que juntos intentemos dormir un ratito más. A veces
funciona y cargo más pila, a veces empieza a patearme las costillas y sin remedio me
despierto, pero hasta eso, de muy buen humor.
Hoy curiosamente, extrañé mi barriga de embarazada.
La Blu
http://twitter.com/Sette
Vuela, Mar, vuela
Jul 4th

Verte en vivo una vez más confirmó lo que pensé el dia que te conocí: Eres una hermosa contradicción. Voz y actitud de niña con alma y temple de guerrera Amazona. Lista para tomar a la vida por los cuernos mientras te meces riendo en un columpio del Paseo Santa Lucía.
Verte también confirmo que esto de la hermandad nuestra no es cosa de sangre ni de familias, eres la hermana menor que nunca tuve de manera biológica y para siempre lo serás.
La impresión que dejó Monterrey en mi después de casi diez años de ausencia, es que tanto el gobierno como la población tartan desesperadamente de probarle al resto del país y a si mismos, que son ya una ciudad con todas las de la ley.
La impresión que me dejaste tu tras casi dos años de no verte, fue que te amo con todo mi corazón.
Monterrey, Junio 2010
Suspendida y con cara de pendeja…
Jun 21st
Todo suspendido, atado, malhecho y reprimido. Tanto drama y tantas lágrimas derramadas para darse cuenta que eso no se acerca ni tantito al sentimiento en el que se creyó. Alguien más pudo llegar y decirte “no, no lo es y tu tienes derecho a ser feliz”. Así de rápido te quitaron la pequeña plataforma en la que estabas haciendo equilibrio. Concéntrate tienes que seguir con lo tuyo.
Lo más extraño que pudo pasarte fue empezar a creer que alguien podría sentir por ti y que tu también lo harías. Así cada vez te convences de que nadie se entrega a nadie y el egoísmo siempre rige sobre toda relación. Vete dando cuenta de que la reciprocidad y el compromiso que se tiene uno por el otro es hipotético, salvo una o dos parejas, casos raros, casi inexistentes, todo lo demás va igual. En verdad, cada vez dudo más que exista “eso”. Concéntrate, tienes que terminar tus tareas del día a día.
Las partes están cómodas así. Nadie se tiene que aguantar, nadie tiene que responder por el otro, pero cuando quieras coger, que ni se te ocurra decir un no por respuesta –¿cómo es posible que no quieras coger?- Chantaje, puro chantaje emocional. Tu nunca, yo siempre, jamás y el no, se vuelven parte de el vocabulario diario. Y ni pienses en decirlo en voz alta, no te quieres dar cuenta, ¿verdad? A ti también te esta pasando, como a todos lo demás Las famosas relaciones nocivas, destructivas. Esas de las que te vuelven adicto al estrés continuo, una especie de adrenalina que confunde tu cabeza y crees sentir adicción por la otra parte. Por que hasta eso, existe una explicación científica del por que uno se aferra o vuelve a ellas. Nocivo, nocivo, nocivo y tan doloroso que se siente en el pecho. Malamente ese dolor lo confundirás con el sentir. ¿Publicarlo? ¿Cómo crees? Nadie tiene que enterarse de tu vida personal.
Que vean lo bonito, que no se enteren que te quiebras. Eres ruda, ¿qué no? Aquí mis chicharrones truenan y yo no sufro por pendejos. ¿Te suena familiar? ¡Compórtate! ¿A caso quieres estar causando lástimas? Pobrecita de ti. Otra relación al carajo, ¿será?
Roko padre
Jun 21st
Pasado de hippie
Jun 20th
Cuando uno escucha a un hippie decir que algo asì es pasado de hippie, uno sabe que está ante un prodigio.
La semana pasada estuve en Mazunte, una encantadora playa que cada temporada alta se plaga de hipsters, un viernes como cualquier otro, llegaron los chicos de Soul Fire, una compañía rodante que pretendían atravesar el continente a bordo de su camión. Suerte a ellos que quién sabe ahora dónde estén.
Dormir
Jun 20th
Quiero dormir, pero no puedo.
Y vine mejor a hacerme una foto y escribir un par de líneas, por ver si mi desvelo hace eco en algún otro punto de este ruidoso universo.
Quiero dormir, pero no puedo.
Me acosté en la cama con la luz apagada, la cobija bien puesta, la almohada suave y en las sienes… en las sienes el punzante grito que decía “espérate, no te duermas todavía, te falta algo”. ¿Qué? Si ya hice todo.
Es que no hice nada, tal vez por eso.
No hay prisas, no hay pendientes, lo urgente está hecho, lo demás espera.
Pero no puedo dormir porque me acuerdo.
Recuerdo que hace un par de años “vivía” yo por aquí cerquita… como a diez o doce cuadras más al sur y que a veces tenía insomnio y me quedaba en la cama quietecita mirando las luces que atravesaban la cortina del balcón, escuchando los coches que andaban sobre Balderas con ese andar tan suyo, pero como susurrado. De noche los carros parecen tímidos. En el cuarto había un aparatejo que pitaba siempre, una caja de esas para controlar voltajes, qué sé yo. El caso es que a veces no me dejaba dormir y yo miraba las sombras y de vez en vez volteaba a mirarle las barbas al tipo que dormía a mi lado y roncaba.
A veces me daba la espalda y roncaba. Yo lo abrazaba y me reía porque él roncaba.
Hay noches en las que me acuerdo y no puedo dormir. Porque sé que puedo llegar hasta allá caminando en mitad de la noche. Nomás por eso, porque sé que está tan cerca que a lo mejor si me quedo bien callada escuche sus ronquidos y eso es algo que no quiero volver a oír.
Quiero dormir, pero no puedo, porque está todo tan calladito que me da miedo.
Rendezvous
Jun 19th

Era una tarde de esas calurosas, de esas que el sol parece eterno en el horizonte. Tomé el autobús que me llevaba a ningún sitio. No tenía ganas de llegar al que se suponía era mi destino. Iba distraído, el iPod puede ser buena distracción cuando no quieres que los otros seres humanos a tu alrededor interfieran.
Recorrí despacio el autobús, buscando siempre una corriente de aire fresco y el lugar más apartado de la gente. Señoras con niños ruidosos, gente que huele mal, individuos que te miran raro cuando cantas demasiado alto para un transporte público.. y entonces entonces me tropecé, y un entonces después ahí estabas tu..
Leías un libro muy grande y grueso para tus cortos años, traías unos auriculares blancos, y mientras me sentaba cómodamente frente a ti, y a un lado de una señora obesa que olía mal, me pregunté que tipo de música estarías escuchando, yo iba escuchando una canción referente al mundial del fútbol que no me gusta, rápidamente cambié a una mas acorde a la situación, terminé escuchando a un grupo de nombre impronunciable pero muy indie.
Tus ojos eran claros, como las intenciones de tus pausadas miradas, parecías como yo navegar en tu propio barco, tan ajeno al mundanal ruido exterior. Tus tenis llamaron mi atención, despreocupados y aptos para caminatas largas, para caminar conmigo pensé. Tu piel brillaba como el cobre a la luz del sol, preciosa, fresca sin imperfecciones de ningún tipo. Y así, me acerque por primera vez a tocarte, mi alma salió de mi cuerpo y cruzo el pasillo de autobús, se posó lentamente en tu mejilla y la acarició. Te dije hola.
Tu reaccionaste súbitamente, me dirigiste una mirada cómplice. Hace cuantas eternidades me observabas tu también. Luego vino una sonrisa, tus dientes blancos y tus labios, y dije para mí “Hubieras ido directamente a ellos”. Bajaste la mirada a tu libro, avanzaste no se cuantas páginas, sonreíste de nuevo al señalar algo y después me dirigiste una mirada seguida de un “Salta”. Te pusiste de pie, te dirigiste a la puerta de salida del autobús. Yo te seguí instintivamente, no soy bueno con el equilibrio te dije, tarde un segundo en estabilizarme, corrí y salte tras tuyo.
La calle era un río de luz y calor, el sol que se negaba a ponerse en el horizonte marcó nuestra silueta en el asfalto. Las formas de los transeúntes comenzaron a tornarse difusas, lejanas como el autobús que se perdía en la marea de vehículos que invadía la calle. Avanzaste unos pasos hacia la esquina, yo jugaba a entrelazarar nuestras sombras, reí bobamente.
La luz del semáforo paso a ser del mismo color rojo de tu playera, aquella que dejaba ver un cuerpo delgado, perfecto, fuerte y recubierto de ese bronce hipnótico. Avanzo como si saliera del encantamiento de aquel flautista, tu te detienes, bajo la mirada, veo tus tenis perfectamente alineados a una de las rayas del paso de zebra y vuelvo a sonreír. Levanto la mirada y veo tu mano extendida, un corazón salta, ahora entiendo ese “salta”. Por primera vez te escucho decir “hola, soy ******” y tu voz como el océano al atardecer me inunda, me llena, me desbordada.
Y ahí en un paso de zebra, en un atardecer precioso en la ciudad gris de mis recuerdos comenzamos a caminar juntos, vinieron muchos tiempos futuros que conjugamos en presente, ilusiones, coincidencias, mundos nuevos, exploradores, cafés, cines, noches, días, estrellas, caricias, intenciones, sueños. Y al día de hoy caminamos como aquella tarde donde todo comenzó con una mirada….
Era una tarde de esas calurosas, de esas que el sol parece eterno en el horizonte. Tomé el autobús que me llevaba a ningún sitio. No tenía ganas de llegar al que se suponía era mi destino. Iba distraído, el iPod puede ser buena distracción cuando no quieres que los otros seres humanos a tu alrededor interfieran.
Recorrí despacio el autobús, buscando siempre una corriente de aire fresco y el lugar más apartado de la gente. Señoras con niños ruidosos, gente que huele mal, individuos que te miran raro cuando cantas demasiado alto para un transporte público.. y entonces entonces me tropecé, y un entonces después ahí estabas tu..
Leías un libro muy grande y grueso para tus cortos años, traías unos auriculares blancos, y mientras me sentaba cómodamente frente a ti, y a un lado de una señora obesa que olía mal, me pregunté que tipo de música estarías escuchando, yo iba escuchando una canción referente al mundial del fútbol que no me gusta, rápidamente cambié a una mas acorde a la situación, terminé escuchando a un grupo de nombre impronunciable pero muy indie.
Tus ojos eran claros, como las intenciones de tus pausadas miradas, parecías como yo navegar en tu propio barco, tan ajeno al mundanal ruido exterior. Tus tenis llamaron mi atención, despreocupados y aptos para caminatas largas, para caminar conmigo pensé. Tu piel brillaba como el cobre a la luz del sol, preciosa, fresca sin imperfecciones de ningún tipo. Y así, me acerque por primera vez a tocarte, mi alma salió de mi cuerpo y cruzo el pasillo de autobús, se posó lentamente en tu mejilla y la acarició. Te dije hola.
Tu reaccionaste súbitamente, me dirigiste una mirada cómplice. Hace cuantas eternidades me observabas tu también. Luego vino una sonrisa, tus dientes blancos y tus labios, y dije para mí “Hubieras ido directamente a ellos”. Bajaste la mirada a tu libro, avanzaste no se cuantas páginas, sonreíste de nuevo al señalar algo y después me dirigiste una mirada seguida de un “Salta”. Te pusiste de pie, te dirigiste a la puerta de salida del autobús. Yo te seguí instintivamente, no soy bueno con el equilibrio te dije, tarde un segundo en estabilizarme, corrí y salte tras tuyo.
La calle era un río de luz y calor, el sol que se negaba a ponerse en el horizonte marcó nuestra silueta en el asfalto. Las formas de los transeúntes comenzaron a tornarse difusas, lejanas como el autobús que se perdía en la marea de vehículos que invadía la calle. Avanzaste unos pasos hacia la esquina, yo jugaba a entrelazarar nuestras sombras, reí bobamente.
La luz del semáforo paso a ser del mismo color rojo de tu playera, aquella que dejaba ver un cuerpo delgado, perfecto, fuerte y recubierto de ese bronce hipnótico. Avanzo como si saliera del encantamiento de aquel flautista, tu te detienes, bajo la mirada, veo tus tenis perfectamente alineados a una de las rayas del paso de zebra y vuelvo a sonreír. Levanto la mirada y veo tu mano extendida, un corazón salta, ahora entiendo ese “salta”. Por primera vez te escucho decir “hola, soy ******” y tu voz como el océano al atardecer me inunda, me llena, me desbordada.
Y ahí en un paso de zebra, en un atardecer precioso en la ciudad gris de mis recuerdos comenzamos a caminar juntos, vinieron muchos tiempos futuros que conjugamos en presente, ilusiones, coincidencias, mundos nuevos, exploradores, cafés, cines, noches, días, estrellas, caricias, intenciones, sueños. Y al día de hoy caminamos como aquella tarde donde todo comenzó con una mirada….
Para Skene
Jun 18th
Éste es un agradecimiento público para Skene, pero antes los pondré en contexto:

De izquierda a derecha: Yo, Román, Víctor y Skene
Me fui de eurotrip con dos amigos, llegamos primero a Londres donde conocimos a Skene, fuimos con ella al estadio y al día siguiente nos dio un pequeño tour. Nuestro avión de regreso a México salía de Londres, así que al final del viaje volvimos a Londres. Ahí empezaron los problemas.
Resulta que se nos acabó el dinero y no nos dimos cuenta (los cajeros automáticos no te dan tu saldo) hasta el momento en el que la tarjeta no pasó en el hostal. Sacamos lo que pudimos y nos dimos cuenta de que teníamos dinero para llegar al día siguiente al aeropuerto, comprar el boleto de ese día para el metro, comer (sin cenar) y nada más. Pánico.
Llamé a Skene y le pedí asilo, y aceptó de inmediato. La vimos cuando salió del trabajo en una estación del metro y nos llevó al museo de historia natural, al museo de ciencias, a Picadilly Circus (en la foto), a Abbey Road (esa foto la tiene ella), a un pub a tomar Guiness (que ella pagó), al super a comprar los ingredientes para la cena (que ella preparó), y finalmente a su casa, donde nos compartió su cuarto. Por si fuera poco, al día siguiente nos dio pan para que comiéramos de camino al aeropuerto.
Ok, ya que están en contexto, va.
Skene: no tengo palabras para agradecerte lo que hiciste por nosotros, no sé que habría pasado ese día sin tu ayuda, y lamento que no tuviésemos nada que ofrecerte a cambio de toda tu hospitalidad (y las chelas). Como te dijimos ese día, te esperamos en Guadalajara donde te corresponderemos con el mejor tour de la ciudad, los mejores tacos, el mejor tequila y el mejor mariachi. Te has ganado el tour V.I.P., te has ganado nuestro agradecimiento infinito, pero sobre todo te has ganado tres amigos para toda la vida.
Gracias.






