[Rebirth]

Un día nublado, acompaña mi despedida temporal de esta ciudad,

son las 6:50 pm, Pogo del grupo Digitalism suena en mi lista “On the Go”, y el autobús comienza su travesía hacia CD. Guzmán, conmigo dentro, faltan algunos para ingresar a la escuela, es el unico pensamiento que cruza por mi cabeza mientras observo el letrero de “Disponible”.

Es hora de reactivar mi vida, de este pequeño Stand By que ha durado ya siete meses, hora de retomar el estudio,el gimnasio y mi trabajo.

Estoy vivo.

Hoy me invitaron una chela…

…esa Newton… y me quedé con ganas de otra(s).

Baby&Blue

Era cierto eso que me dijeron cuando nació mi hijo. Lo difícil está sobre todo en los
primeros meses, cuando todo está fresquito y nadie sabe exactamente su lugar. Es
complicado entender que tu sueño ya no te pertenece, ni tu tiempo libre, ni los espacios
de la casa que antes reinabas. Eso, en mi caso, fue lo más difícil. Supongo que Armando
contará otra historia porque él siempre cuenta otras historias respecto de las cosas
que vivimos juntos. Tal vez él dirá que todo ha sido muy fácil, que el viaje ha sido de
lo más placentero y que su pequeño hijo es lo que se dice, un niño muy tranquilo. Y
probablemente tendrá razón… porque eso también es verdad.
Luis Emilio es un niño muy sociable, muy ecuánime, muy pacífico. El otro día los
moscos se lo tragaron a piquetes y él ni lloró. De hecho, sus dormidas nocturnas son
cada vez más prolongadas. Y cuando digo “prolongadas” me refiero a casi noches
de siete horas. Salvo sus honrosas excepciones en que me despierta a las dos de la
mañana para pedirme su lechita que se toma entredormidoydespierto pero que acaba por
adormilarlo más.
Quizá lo todavía injusto es que él no distingue sábados y domingos del resto de la
semana. O tal vez sí los distingue y por eso quiere dar batalla desde temprano. Ya es
muy frecuente que a las siete y media de la mañana del sábado me arrastre hasta su
cuna y lo traiga a mi recámara para que juntos intentemos dormir un ratito más. A veces
funciona y cargo más pila, a veces empieza a patearme las costillas y sin remedio me
despierto, pero hasta eso, de muy buen humor.
Hoy curiosamente, extrañé mi barriga de embarazada.

La Blu

http://twitter.com/Sette

Vuela, Mar, vuela

Verte en vivo una vez más confirmó lo que pensé el dia que te conocí: Eres una hermosa contradicción. Voz y actitud de niña con alma y temple de guerrera Amazona. Lista para tomar a la vida por los cuernos mientras te meces riendo en un columpio del Paseo Santa Lucía.

Verte también confirmo que esto de la hermandad nuestra no es cosa de sangre ni de familias, eres la hermana menor que nunca tuve de manera biológica y para siempre lo serás.

La impresión que dejó Monterrey en mi después de casi diez años de ausencia, es que tanto el gobierno como la población tartan desesperadamente de probarle al resto del país y a si mismos, que son ya una ciudad con todas las de la ley.

La impresión que me dejaste tu tras casi dos años de no verte, fue que te amo con todo mi corazón.

Monterrey, Junio 2010

Suspendida y con cara de pendeja…

Todo suspendido, atado, malhecho y reprimido. Tanto drama y tantas lágrimas derramadas para darse cuenta que eso no se acerca ni tantito al sentimiento en el que se creyó. Alguien más pudo llegar y decirte “no, no lo es y tu tienes derecho a ser feliz”. Así de rápido te quitaron la pequeña plataforma en la que estabas haciendo equilibrio. Concéntrate tienes que seguir con lo tuyo.

Lo más extraño que pudo pasarte fue empezar a creer que alguien podría sentir por ti y que tu también lo harías. Así cada vez te convences de que nadie se entrega a nadie y el egoísmo siempre rige sobre toda relación. Vete dando cuenta de que la reciprocidad y el compromiso que se tiene uno por el otro es hipotético, salvo una o dos parejas, casos raros, casi inexistentes, todo lo demás va igual. En verdad, cada vez dudo más que exista “eso”. Concéntrate, tienes que terminar tus tareas del día a día.

Las partes están cómodas así. Nadie se tiene que aguantar, nadie tiene que responder por el otro, pero cuando quieras coger, que ni se te ocurra decir un no por respuesta –¿cómo es posible que no quieras coger?- Chantaje, puro chantaje emocional. Tu nunca, yo siempre, jamás y el no, se vuelven parte de el vocabulario diario. Y ni pienses en decirlo en voz alta, no te quieres dar cuenta, ¿verdad? A ti también te esta pasando, como a todos lo demás Las famosas relaciones nocivas, destructivas. Esas de las que te vuelven adicto al estrés continuo, una especie de adrenalina que confunde tu cabeza y crees sentir adicción por la otra parte. Por que hasta eso, existe una explicación científica del por que uno se aferra o vuelve a ellas. Nocivo, nocivo, nocivo y tan doloroso que se siente en el pecho. Malamente ese dolor lo confundirás con el sentir. ¿Publicarlo? ¿Cómo crees? Nadie tiene que enterarse de tu vida personal.

Que vean lo bonito, que no se enteren que te quiebras. Eres ruda, ¿qué no? Aquí mis chicharrones truenan y yo no sufro por pendejos. ¿Te suena familiar? ¡Compórtate! ¿A caso quieres estar causando lástimas? Pobrecita de ti. Otra relación al carajo, ¿será?

Roko padre

La vintage pic corre a cuenta de su servidor en este seasonal post que me recuerda que lo vagales lo saque de ellos, por andarme paseando cada fin de semana y años después se extrañan que continue con esas prácticas.

Dormir

Quiero dormir, pero no puedo.

Y vine mejor a hacerme una foto y escribir un par de líneas, por ver si mi desvelo hace eco en algún otro punto de este ruidoso universo.

Quiero dormir, pero no puedo.

Me acosté en la cama con la luz apagada, la cobija bien puesta, la almohada suave y en las sienes… en las sienes el punzante grito que decía “espérate, no te duermas todavía, te falta algo”. ¿Qué? Si ya hice todo.

Es que no hice nada, tal vez por eso.

No hay prisas, no hay pendientes, lo urgente está hecho, lo demás espera.

Pero no puedo dormir porque me acuerdo.

Recuerdo que hace un par de años “vivía” yo por aquí cerquita… como a diez o doce cuadras más al sur y que a veces tenía insomnio y me quedaba en la cama quietecita mirando las luces que atravesaban la cortina del balcón, escuchando los coches que andaban sobre Balderas con ese andar tan suyo, pero como susurrado. De noche los carros parecen tímidos. En el cuarto había un aparatejo que pitaba siempre, una caja de esas para controlar voltajes, qué sé yo. El caso es que a veces no me dejaba dormir y yo miraba las sombras y de vez en vez volteaba a mirarle las barbas al tipo que dormía a mi lado y roncaba.

A veces me daba la espalda y roncaba. Yo lo abrazaba y me reía porque él roncaba.

Hay noches en las que me acuerdo y no puedo dormir. Porque sé que puedo llegar hasta allá caminando en mitad de la noche. Nomás por eso, porque sé que está tan cerca que a lo mejor si me quedo bien callada escuche sus ronquidos y eso es algo que no quiero volver a oír.

Quiero dormir, pero no puedo, porque está todo tan calladito que me da miedo.