Superen esto, novatos.
Bueno pues haciendo seguimiento a la comitiva, les dejo por acá una fotito de cuando perliux era perlitita -literal- por tener sólo 4 añitos, ser la mas peque de su casa y ser muy pequiñita de tamaño.
No tengo idea del porque siempre he tenido la mirada perdida… digamos que mi mente siempre ha andado en otros lados. Lo que sea espero les sirva para recordar buenos tiempos.
Feliz dia del niño… y de las niñas también :D
Ya tiene rato, creo que hace un año, que tomé esta foto. Muchas cosas han cambiado, como que la mochila azul fosforescente que tenía murió porque se le rompió el cierre y vomitó todas mis cosas en la calle. La camisa roja también se rompió porque al pasar por una puerta un clavito atravesó mi camino y sólo escuche el GJJJJJJJRT De la camisa al romperse de la manga (¿Es esa la onomatopeya correcta para indicar que una prenda se rompió?). Ya no voy en ese salón, sino que voy en el contiguo, pero eso no importa mucho en una escuela con salones genéricos jaja. Algo que no ha cambiado es que sigo siendo fans irremediable de esa peluca. Aún no compro la mía, pero no tardo. Es que ando viendo la indicada. Comprar una peluca es como el ritual de comprarse el vestido de bodas: un ritual que implica tiempo, paciencia y buen gusto. Pero, a diferencia del vestido de bodas, la peluca no nos traerá llanto si nos llegamos a divorciar… pero, eso sí, qué raro sería ver al marido con la peluca puesta… al mismo tiempo que con el vestido de bodas.
Nah, miento, a mi me daría mucha risa jaja.

Le dicen cofia, pero yo le llamo gorro de parto. Siempre que las veo me recuerdan esas escenas de las películas donde el esposo super cariñoso y siempreteapoyaré está en la sala mientras un wey le mete las manos a su esposa por donde el esposo lo hizo 9 meses antes.
Pero en realidad, la cofia salió de un restaurante, robada sinquerer por un algo mío.
El punto es que corrían las 9 de la noche en un starcock de Toluca Beach y después de lograr que su lap detectara el internet (oh error!) no tuve mas remedio que abrir su bolsa y ver que tanta porquería traía. Mi ocio fue tal que me puse la cofia, saqué el celular, tomé foto, guardé celular, grité para que me voltearan a ver, reir como idiota (no me se reir de otra forma :( ) y guardarla en la bolsa.
Moraleja: cargar pda siempre para no aburrirme.

Me encanta salir a pasear, es uno de los mejores y tantos placeres que he descubierto en mi jodida corta vida. Nada como recorrer muchos lugares, ya sea caminando o junto a la ventanilla de un metrobús. Qué mejor si es con música. Mi transporte favorito para pasear es el metrobús, nada como el paisaje urbano de insurgentes para escuchar música, leer un poco o simplemente contemplar. Una cosa esplendorosa. Por otro lado, el metro se me hace algo más melancólico, no sé por qué. Deben ser las ratas de 50 kilos o las cucarachas asquerosas que pululan por ahí. O la gente, también pulula. La gente suele ser más molesta y violenta en el metro, a mi parecer. Pero la simple imagen de un metrobús semi vacío, sentarse junto a la ventanilla, ponerle play al music dealer de preferencia y recorrer desde un polo en dirección al opuesto (Yo soy, tan sólo uno de los dos polos; de esta historia, la mitad), es genial. De ser realidad todos los días y a todas horas, sería poesía.

O Catarina, como yo las conozco… son de mis insectos favoritos.
Ahora que inicio la primavera estaba en busca de una, la quería ver roja llamativa, pero nada mas no encontraba ninguna. Hoy en la mañana encontré una en los alcatraces, solo que no es roja, es como anaranjadita…
Bueno, mi primera foto de una Catarina en primavera!
Saludos
Ah y no supe subir bien la imagen jee

Hoy comienza Abril. lo cual quiere decir que a pesar de que aun huele a nuevo, se nos ha ido una cuarta parte del año 2008.
Tambien significa que esta foto cumple hoy un año; es dificil de creer pero en ese lapso de tiempo podira decir que mi vida ha cambiado poco y tambien podria decir que ha cambiado muchísimo, cuestión de puntos de referencia. Mi fabulosa mata de pelo, se ha ido, mi tupida barba se fue, la pieza de la oreja ha cambiado ya dos veces, esa mirada de imbécil…se mantiene.
El pelo y la barba crecen, el acero que cuelga de la oreja se puede cambiar cuantas veces quiera pero ¿que parte de lo que entonces llamaba “yo” queda en mi “yo” actual?
No lo se y realmente no me interesa tanto, sólo el cambio es permanente.
Extraño mi afro. snif.

Les presento a mis hijos. EL primero se llama Freud (creo que todos sabemos por qué…tienen las mismas facciones!), el otro tenía un letrerito pero lo tuve que quitar y ahora es el Sin-nombre. Viven en el filo de mi ventana. La verdad es que me gusta tener este tipo de vida (terráquea) en mi cuarto; son fieles, bonitos y como que dan un toque feliz al cuarto. Mi primer cactus murió trágicamente: se tiró por la ventana y no sobrevivió la ambulancia (jícara con agua), en lo que le compraba una maceta decente. Estos ya tienen buenos años aquí conmigo. Pero, decía, el toque que suelen dar los cactus a los cuartos rulea de manera severa. Alguna vez escuché a un amigo decir que es mejor un cactus que un ficus, árbol representativo del espíritu oficinista. Y le creo, en mi trabajo como oficinista en la universidad, mis únicos amiguitos eran un garrafon que hablaba esporádicamente, una cafetera triste… y un ficus. Snif. Hablando de oficinas, hace tiempo platicaba con mi hermano de que el ambiente en estas suele ser muy violento y es lo que provoca la decadencia en la vida de los que han (hemos) llegado a trabajar en una (bueno, vamos, hablo de una oficina cliché: un cubículo, un amigo que se apellide Benavides, una computadora y 18 horas… Brbrbrbr me acuerdo y lloro). Ese ambiente es algo demasiado brusco, tomando en cuenta que llegan los términos de rutina, debilitamiento y la pérdida de cierto sentido humano. Mi hermano, que más bien parece que trabajaba (renunció!) en un sistema feudal, proponía una especie de oficina al aire libre, pero eso sería como video de Blind Melon o algo así, ja. Yo no sé qué proponer, pero mi acercamiento al área laboral empieza a preocuparme. Almas libres, caed.