
Y ándale que descubro que sigue vigente mi cuenta por acá.
Déjenme les cuento una historia, chamacones, una feliz pero también trágica historia.
Hace mucho tiempo estas ruinas que ven (Ibargüengoitia, te saludamos) eran lo que se conocía como “Big-Blogger” y era, antes de que se demeritara el término, un “fotoblog”. Éramos jóvenes y los cabellos habitaban nuestras cabezas, cometimos muchos errores. Corre la leyenda que de un prepucio fugitivo se alcanzó a colar en una foto por demás escatológica. Pero de eso ustedes no se acuerdan. Ahhh el Big Blogger. ¡Cuántas anécdotas! Cómo habrá estado la cosa que hasta yo me encuere (y no, esa no es la foto del prepucio fugitivo, pa’ que ni le busquen). Ese viejo blog levantaba bajas pasiones (excepto el prepucio fugitivo…o bueno, ‘ay cada quién sus patologías).
Pasaron los años, los cabellos se nos pasaron de la cabeza a la espalda y otros recovecos que sólo con la edad identificamos, y este pretencioso blog perdió mucho de su encanto. Aquí lo tenemos, monón como siempre, con su angustiado capataz imponiendo angustiadas nuevas reglas (las cuales desconozco, atribuyan mi ignorancia a esa reticencia propia de la vejez a no aprender cosas nuevas).
¿Y el éxito? ‘Pos sabe, yo sólo les comento que allá afuera de donde vengo dicen cosas como, por ejemplo, que Gerson es tan divertido como un post de Big Blogger, ¡háganme ustedes el favor!




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