Resulta pues que Perlita es un personaje poco común entre las nenas de su universidad. Siendo la más grande de la generación (25 años en un promedio de 22) tiende a ser un poco más “madura” si le podemos llamar de algún modo.
Perlita tiende a no revelar nombres o identidades de los hombres con los que sale, pues en experiencias pasadas se ha visto mezclada en líos de faldas o cuatros amorosos, por éso prefiere mantener en su recuerdo -y sólo para ella- los gozos o glorias vividos.
Una mañana (de ésas aburridas en que la charla de sexo le pone la sal y pimienta a la plática) a Perlita se le ocurre escuchar lo que sus compañeras católicas y santurronas tienen que decir acerca de sus amados.
Ella dice: no weyyyy – nótese la “y” alargada – es que vino mi ex del DF y después de la noche de antro weyyy, terminamos en su cuarto del hotel wey.
Otra responde: ¿O sea cómo wey? ¿y tu novio?
Ella dice: es que se fue a Houston con su papá a ver la compra de unas oficinas para su negocio, y pues obvio yo no me quería quedar sola wey. Además, mi ex estaba en Guadalajara y pues, la cosa se dio wey.
Todas se vieron entre sí con cara de asombro y complicidad – y no falto la risa estúpida –
Perlita dice: es que eso de tener amantes es lindo de vez en cuando –yo pensando en otras ocasiones y otras cosas ¿por que no?!-
Ella dice: en actitud toda seria: no me gusta la palabra amante, es de muy poca moral usar esa palabra …
Otra responde: es que recordemos que perlita es una niña de moral distraída (…)
Perlita piensa: no maaaaaaaaames!!! WTF!!!
Me senté en el piso a reírme con toda la fuerza que mi cuerpo podia generar después de noches sin dormir…
Chale… tan lindo que es la palabra amante.
