
Creo en los ciclos,
en que inician, y que terminan,
que se inician por mil causas, naturales o personales,
que acaban de igual manera; unos vienen con fecha de caducidad como los relacionados con hacerse viejo, con una ciudad, con personas que se van, de la ciudad, o del planeta.
He acabado ciclos, ciclos me han acabado, y tengo la gracia (de verdad, no es pretención, a lo mejor ni virtud es) de tener la capacidad de asombro muy exigente, que cuando un ciclo acaba, sólo lo siento, para luego simplemente asumirlo, y ajustar mi vida a lo conducente.
Esto no es una pre-despedida, ni “el huarache antes de espinarme” no por dios no!… es que hoy hice recuento de ciclos, y encontré varios, muchos olvidados, otros más revoltosos que los de una lavadora LG.

Tengo tiempo pensandote y tú no sabes, ni para qué te digo que pienso en tí, por una causa u otra, no es, desafortunadamene, relevante, mucho menos trascendente.
Mucho menos así de lejos, o alejados, o no juntos (hay mil formas de verlo).
Pero recuerdo cuando me levantaba, desnudo, o con poca ropa, y te quedabas allí a esperarme, sin dejar de verme y sonriendo, diciendome cuánto me amabas en medio de la nada en la que estábamos, cuando no teníamos nada más que uno al otro, y viceversa.
Te extraño mucho, más en momentos como estos en que el suelo aún no parece lo más bajo que puedo caer.

En el poco tiempo que llevo en esta ciudad he conocido mucho, me falta un chingamadral pero la verdad sí, llevo conocidos ya varios puntos claves de esta mierdota de ciudad, todavía corro el evidente riesgo de perderme en la quinta chingada en cualquier momento pero voy rápido según algunos amigos chilangos me dicen.
Cómo sea no importa, la cosa es calmada, los días sin de mucho trabajo, mucho, un madral de estress por tener este trabajo la naturaleza de tratar y coordinar a un chingo de personas, mucha relación pública.
Y hasta ahorita nula relación púbica, pinche trabajo.
Aquí en la foto su server y el pinche huevo cocido que se ponchó en casa de la chingada (al lado de Villalaverga), los talacheros fueron divisados a dos cuadras frente a un Superama con cajero, esa fue la fortuna porque no traía un puto quinto.
igual la historia de esto vale queso, pero luego… qué no vale queso?

No se, pensar en algo que decir de esta foto me parece en momentos, demasiado.

Un trozo de serenidad, en un lugar lejos del DF, un lugar que no sabía que extrañaba, porque cuando fui a dormir a mi cuarto, en mi casa, en mi tierra, extrañe otro lugar.
No es abandonar, olvidar, o desquerer, es sólo lo necesario, para recuperar la capacidad de apreciación, de o bueno y lo malo, lo feo y lo bello.
Es darle a las cosas el peso que merecen, principalmente cuando lo merecen.
Buena semana a todos, regreso en el aire.

Este post es rápido y escrito antes de meterme a bañar y llegar tarde a la oficina:
Primero, siento no tener el tiempo suficiente para cumplir este reto correctamente, haré lo posible por completar por lo menos la mitad de las fotos, (de entrada esta foto es de diciembre), saludos a la banda rockera, snif
Por su comprensión, gracias!
Atte:
La Gerencia de www.semidios.blogspot.com

Ya le dijimos a nuestros compañeros de oficina que en esos días no se trabajará por fuera de la oficina para no estorbar a los señores limpiadores.

El paso de los años sólo debe pesarte si envejeces también por dentro.

Fue muy claro que no te debía esperar parado en esta acera, mucho menos en domingo.
¿Y cómo te puedo culpar cuando te espero sólo porque quiero hacerlo y los domingos nunca se detienen?

A una semana, estrenando oficina y todo un nuevo ambiente de trabajo, mucho mejor… por mucho.