
Después de algunas dificultades, valiosa asesoría de un camarada Linuxero y paciencia, instalé el sistema Ubuntu 7.04 con Beryl en mi Macbook, ya tengo Wifi y bastantes detalles resueltos, me falta installar el Dienteazul, mejorar el touchpad, y la resolución, pero ya es 95% funcional, es una verdadera maravilla el mentado sistemita.
*No he posteado aqui en un rato, me disculparía pero ni que fuera la gran chingadera mi ausencia, he pasado días complicados, de estrés, ansiedad, incertidumbre y cierta pobreza en varios sentidos más allá del pecuniario.
Acaba de pasar un mosquito frente a mi y juro que me volteó a ver, algo tiene este cigarro.

Hoy es un día de azote, es un día azotado para azotarme y azotar a quien se me atraviese (o como chingados se escriba); día del azote magnánimo del espíritu y de la madre esa interior que se dice conciencia.
Hoy es un día en el que aparecen los sentimientos de cruda y de no reacción a la pasividad-agresiva de la existencia en un medio extraño y a veces tan abstracto qué retumba dentro del cráneo como banda de colegio, como estallido de una granada de mono, perdón, de mano.
Y mis efìmeras posesiones no son otras que mis cigarrillos y mis tazas de café, que se van y vuelven.
Hoy sí siento nada es mío.

El viernes me puse una peda titánica, salí de la fiesta como pegando estampitas en las paredes, si no hubiera sido por el buen Salvador Leal me hubiera dado en la madre con cuanta cosa se me hubiera atravesado en el camino, para como andaba de pedo en mi camino se atravesaban macetas, jardineras, árboles y puertas cerradas.
Pero la pasé muy bien me dicen, y pensando en lo bien que me la pasé, recuerdo también lo genial que la pasé en el Maufest de hace unas semanas, no pudo estar más disfrutable el ambiente, grandes personajes de la blogósfera ocurrieron así como amigos de nuestro anfitrión Mau.
Generaría más morbo poner una foto de cómo terminé este viernes, así que mejor una foto de Mau y vuestro server en el Maufest, cuando todavía estábamos no-pedos.

Cuando caes en la rutina inevitable, comienzas a verte siempre en los mismos escenarios, cuando empeora, comienzas a vivir dentro de las mismas circunstancias, día a día.
Y cuando todo está perdido, o por lo menos uno es el que está totalmente perdido, hay recuerdos de cuando las imágenes no se repetían tanto.

Es Sábado, y después de una noche en la que pasó de todo, incluídas cosas malas, me limitaré a disfrutar la serenidad de mi cama.
Buen día a todos.

Kletova, Ramses y yo en una fiesta donde por lo menos yo terminé bien pedo, pero desperté a toda madre.
Foto: Roko

Con buenos amigos las noches comienzan bien y terminan mejor.

Cara de que no he dormido, que no he estado tranquilo, que ha habido momentos en los que no he deseado abandonar la ciudad pero que sí me han hecho pensar si los ojos los tengo bien orientados a un objetivo.
Cara de que me rodaron ponchado.
Pero cuando llueve, me siento muy feliz o trístemente feliz, o feliz en mi tristeza (sepa cómo describirlo), ayer que llovió, que hubo truenos y lentejas, perdón, centellas, salí a caminar bajo de la lluvia, me senté debajo de unos árboles que bien me cubrían, estuve casi dos horas sólo viendo pasar coches, escuchando ese característico sonido de llanta+pavimento mojado, de las gotas en los árboles, en el suelo y en mí.
Como siempre, siempre mi espíritu regresa a lo simple de la vida, a apreciar lo que no duele, lo que es gratis, que huele, suena y se siente aunque mi cascajo sea de concreto, bits, plásticos y megahertz.

Cuando era niño mi jefa me dijo: “Quiero sentirme orgullosa de mijo, quiero que sea arquitecto o doctor, o de perdida como Don Gato o el Oso Yogui”
Cuando era niño tenía el cabello como de palo; ahí escuché por primera vez una rola de un grupo llamado Botellita de Jeréz y desde entonces tengo cara de borracho.
Cuando era niño fui muy feliz aunque me dieron con todo, hasta con un caballo de palo, y eso que a todo mundo le caía bien.
Cuando era niño me encantaba ese día, ¿cuál? no se, no se escribir muy bien.
Cuando era niño deseaba ser adulto, luego me dijeron que eso era a huevo, que mejor deseara otra cosa.
Cuando era niño soñaba con terminar una carrera, vivir en un departamento y conocer el amor… ahora amo ir a Starbucks, vivo en el departamento de abarrotes de una COMER y ya me inscribí al Maratón de la Ciudad de México.
—-
Ahora que soy adulto, veo con dificultad, por eso no me quito mis gafas oscuras.

No apunté la dirección, pero si ven este edificio, no pasen por su acera.
Justo después de bajar el teléfono cayó al suelo un cristal de buen tamaño.