
El otro día me prestaron un juego para Playstation 2, era un shooter en primera persona similar al Halo, pero con balazos a lo pendejo, sin historia, al grano, balazos y matar a lo imbécil, como las pornos que me gusta ver, le pones play y a coger, nada de blah blah blah.
Aquí estoy sentado en “Lagencia”, una agencia de publicidad de unos amigos que funge, after hours, como tugurio VIP, en el que se junta la banda a emborracharse y contar mentiras.
Ya llegaron por fin los primeros días en que uno sale al medio día a la calle y no suda una gota (así es, de sudor), solamente que camines mucho es posible humedecerte el rostro o el pecho, en el monte, no caen las hojas como tanto escenario Otoñal que estamos acostumbrados a ver, aquí solo se secan un poco y cambian de color, pero no veo mucha caída de hojas, ha de ser el tipo de flora de la región, los únicos incendios de matorrales que vi este verano bastante benigno son los que se fuma un amigo mío.
He estado reflexionando mucho, una cosa es que el NoEscafé sea intrínsecamente malo y otra es que yo cuando lo preparo queda mucho peor, en mi oficina me dijeron las secretarias que he tomado tanto café que ya tengo puntos para quedarme con una cafetera estilo italiano para tres tazas, les dije que no me sirve, sólo tengo dos manos.
Anoche inhalé coca, la sensación del gas no me gustó.
Cuando puse en el PS2 el juego que me habían prestado y del que comento en el primer párrafo de este infame escrito, me quedé viendo el preview, vi las escenas de los distintos niveles que el juego tiene, inmediatamente quise (o como chingados se escriba) pelear contra los Changos Chinos con Machetes que salían en un nivel.
Jugué el juego con sinigual entusiasmo y perseverancia cuidando cada detall y secreto, despues de una noche lo terminé sólo para darme cuenta que ls Changos Chinos con Machetes nunca salieron a escena.
No es la primera vez que de una u otra forma me prometen algo que no cumplen, creo que por eso ya no le creo mucho a la gente y espero nada olvidando las entusiastas promesas; a veces nomás pretendo esperar del susodich@ su cumplimiento, y me siento a ver con sumo entretenimiento las complicaciones en las que se deja ver, para no cumplirla.