
Aquí he pasado miles de momentos, en cualquier época del año, sin embargo, gracias a una fascinación enfermiza por el invierno, la lluvia y los días grises, así es como más me gusta Tijuana.
Qué melancolía tan alegre mientras apuro un sorbo de café al mirar por la ventana.

Este grupo se reunió durante casi una década, casi todas las noches, a beber y contar pendejadas; el tiempo está pasando y cada quién tiene cosas de las cuáles encargarse, el tiempo y la vida separa a a gente, físicamente, sin embargo, entre más viejos nos hacemos, mas seguros estamos de que aunque cada quién este en una parte lejana o en el culo del mundo, la camaradería la buena amistad o resulta vulnerada.
Anoche, la primera vez en el año que coincidimos los cinco.
“The World needs a little fixing”

En 21 días sólo tuve una oportunidad para ver a este señor, es a algo que aun me falta por acostumbrarme del D.F., el poco tiempo disponible que te deja el trabajo.
Agradezco a la Familia Samano completita por la regenial comida y el tiempo que se tomaron para pasarlo con vuestro server, repito, muy agradecido, ya se dieron cuenta que no me para la boca de decir babosadas, snif, creo que será mi debut y despedida como invitado de Los Sámanos (tono de Los Simpsons)
Maese Sámano: Espero le haya gustado mucho el regaloo que le llevé a Jimena, y que usted, siendo el Geek, la asesore al principio. Saludos

Sirven para apendejar indios en épocas muy antiguas, para ponerlos en la punta del zapato y ver las panties de las nenas cuando estás en secundaria, para chingarte unas líneas, conseguir más mala suerte rompiéndolos, para colocarlos en el techo de tu cuarto y coger para ver como mueve el culo tu chica.
Y entre otras cosas, tienen la peculiaridad de que puedes ver hacia atrás viendo al frente.
Así estoy, como frente a un espejo, viendo hacía el frente, pero con mil cosas detrás que no quiero extrañar, que no quiero dejar de ver y que, he decidido alejar, por el bien de mi futuro, incluso de lo que ni siquiera es ya, mi presente.

Me doy cuenta ahora después de tanto tiempo, que tu y yo jamás nos acercamos juntos a ver a través de una ventana, ninguna, nunca, hacia la calle, o hacia el mar, hacia nada.
Pero supongo que ya pasó y no debe importarme.

…antes de dos alka-seltzers.

Siempre he estado muy arraigado a mi tierra, a ese lugar tranquilo rodeado de monte y mar, con calor abrasante y cervezas heladas.
Sin embargo, contrario siempre a lo que asumo ocurrirá al estar lejos, en otra ciudad, llega un momento (y llega rápido) en el que no extraño, no deseo volver.
Ha de ser esa sensación que a todos nos surge temprano, o tarde, de no estar allí siempre, de estar en otro lado.
Lo que me gusta de estar lejos de mi tierra, esto que ahora identifico como amar a mi tierra, es un efecto opuesto a lo que la distancia le puede hacer a una relación sentimental entre dos humanos.
Este amor de lejos es lo que buscaba, era necesario, se consolida como eterno.

En las fotos no siempre se nota la ebriedad, aunque al final eso venga valiendo poco menos que una colección de colillas de cigarro.

Aquí en el DF aunque esté nublado o lloviendo mientras sea de día no me quito los lentes oscuros, es mi infame estrategia provinciana para que nadie se de cuenta que no tengo ni puta idea de dónde estoy.