
Pues no, nomás no choqué. Sólo quería demostrarle a un cuate que el maquillaje de mi amiga era tremendamente real. Ella está de visita después de irse a estudiar en la Vancouver Film School y aproveché para que me ‘rompiera la nariz’. Saliendo de ahí me fui a cenar y el mesero estaba sacadísimo de onda. Poquito faltó para acercarse y decirme que en lugar de servirme unos tacos, él me daba aventón al hospital más cercano.
Yo nomás ponía cara de dolor.
P.D. La próxima vez que no quieran ir a una comida familiar, que les de flojera pararse por la oficina o que quieran faltar a clases, los presupuestos de mi amiga son bastante accesibles. Ya no más “es que no estudié porque el perro se comió mi cuaderno”, ahora será “no puedo presentar el examen porque una turba de perredistas enfurecidos me dio de golpes”.

… algunas veces la vida te pone un alto intempestivo. Y si no obedeces, chocas.

Si yo pudiera, tendría ocho vidas. Y creo que apenas me alcanzaría para hacer todo lo que quiero hacer.
Pero como no las tengo, en algún momento me tendré que resignar: ya no fui ni seré un surfer.
P.D. Me gusta para título de canción de un grupo de rock: “no soy un surfer”
… P.D.2 Creo que esa es otra resignación: tampoco seré estrella de rock. Cheil!

Todas las mañanas salgo de mi casita bañado y perfumado rumbo a mi oficina.
Por las mañanas no me estresa ni el tráfico ni la ciudad ni la contaminación ni el plantón de Reforma. Lo único que puede estresarme la mañana es cualquier llamada al celular antes de que llegue a la oficina pues eso significa que algo serio/urgente y que es demasiado importante como para esperar a que llegue, ha sucedido.
En el coche trato de no escuchar las noticias. De hecho, estoy en cuarentena de noticias desde hace varios meses. Ya nomás leo el periódico. Supongo que es porque sufrí de lo que Douglas Coupland denominaba como Sobredosis Histórica (esto es, vivir en un tiempo en el que parece que pasan demasiadas cosas; entre los síntomas principales está la adicción a los periódicos, las revistas y los noticiarios de televisión). No hay radio decente en esta ciudad por lo que sólo escucho podcasts o playlists de música previamente seleccionada.
Al llegar a la oficina, estaciono mi coche y comienzo mi vida de ‘economista’. Bueno, no. La verdad es que la gorra de economista la traigo todo el tiempo. Ya es parte de mí. Nomás que a partir de ese momento, comienzo a cobrar por ser economista.
Y algunas veces me pregunto. ¿Cómo sería mi vida si no hubiera estudiado lo que estudié? ¿Cómo empezaría mi vida si en lugar de ser economista fuera chef o director de cine o mesero en un crucero? ¿O si fuera carpintero, pescador o cura? Y luego me pongo a trabajar.
Choose life.

Los atardeceres en el desierto son indescriptibles.
Acabo de regresar de unos días de vacaciones en Baja California Sur y no sé si quedarme con la lluvia que anunciaba un huracán, con los sonidos del huracán pegando o con el atardecer del primer día mientras viajaba en la carretera, acompañado de la música de New Order y Minus the Bear.
Algunas veces se me olvida que el sol está hecho de fuego. La próxima vez que se me olvide, tendré que ir a Baja.

Pues así llegamos al final de mi deslucida participación en este Big Blogger. Claro, no está de más recordar que después de haber ganado la temporada anterior, no podían esperar que también me echara está, ¿verdad?
El final de BB llega en un momento particularmente extraño dentro del Planeta Salvador Leal™. Vientos de cambio soplan y el futuro, aunque incierto, tiene buen olor. De hecho, huele como a aquella brisa del mar que alcanzas a respirar justo antes de que tus papás te gritaran que ya es hora de ir al aeropuerto y regresar a casa al concluir las vacaciones de verano.
No sé si pueda seguir bloggeando. De hecho, realmente no sé si quiera seguir bloggeando. Lo que sí sé es que el viaje ha valido mucho la pena.
Nos vemos en la vida!

Viajar. Ir de un lugar para otro. Conocer.
No me gusta turistear, se me hace barato y fácil. Viajar es realmente satisfactorio. Es tomar cualquier medio de transporte (autobús, coche, camión, tus propios pies) y no detenerte sino hasta que sientas que ya llegaste a donde tenías que ir.
Algunas veces, los días más pesados, siento que en el over all no voy hacia ningún lado. Y resulta entre opresivo y frustrante.
Otros días, esa misma sensación me llena de orgullo y me deja con ganas de seguirle caminando quién sabe a dónde y sabrá Dios por qué caminos.
Recuerdo un poema de Kavafis:
Cuando partas hacia Itaca
pide que tu camino sea largo
y rico en aventuras y conocimiento.
(…)
Pide que tu camino sea largo.
Que muchas mañanas de verano hayan en tu ruta
cuando con placer, con alegría
arribes a puertos nunca vistos.
Detente en los mercados fenicios
para comprar finos objetos:
madreperla y coral, ámbar y ébano,
sensuales perfumes, -tantos como puedas-
y visita numerosas ciudades egipcias
para aprender de sus sabios.
Lleva a Itaca siempre en tu pensamiento,
llegar a ella es tu destino.
No apresures el viaje,
mejor que dure muchos años
y viejo seas cuando a ella llegues,
rico con lo que has ganado en el camino
sin esperar que Itaca te recompense.
A Itaca debes el maravilloso viaje.
Sin ella no habrías emprendido el camino
y ahora nada tiene para ofrecerte.
Si pobre la encuentras, Itaca no te engañó.
Hoy que eres sabio, y en experiencias rico,
comprendes qué significan las Itacas.
Supongo que así es la vida. Lo importante no es el destino sino el camino.

Pues finalmente se hizo la primera entrega para el proyecto que acabo de arrancar denominado “Biblioteca en Peligro”.
No puedo agradecer lo suficiente a todos aquellos miembros de la blogosfera que echaron la mano en este inicio y que apoyaron decididamente al proyecto. Bueno, con decirles que hasta una computadora nos donaron!
Muchas gracias a Ricardo, Eduardo, Elizabeth, Oscar y Alonso. Con su ayuda llenamos un Ford Focus con cajas y cajas de libros hasta el tope y la compu con su impresora. Ellos ayudaron con lo que podían y finalmente ese es el objetivo, no importa si es un libro o una colección de enciclopedias, TODO sirve.
La siguiente entrega será pronto, así que anímense a cooperar!
La página del proyecto está aquí. Y el mail en donde pueden contactarnos es bibliotecaenpeligro@gmail.com.

Hoy comencé un nuevo proyecto.
Sí, por loco que parezca, aparte de las múltiples actividades de la chamba, Básico FM, Big-Blogger, mi blog, Sputnik y Sonar, decidí comenzar algo que tenía varios meses pensando pero que hasta hoy (y gracias a la complicidad de uno de los últimos juguetitos de Google) he podido lograr.
Su nombre es Biblioteca en Peligro.
Sucede que yo conozco una biblioteca perdida en un municipio perdido de Michoacán. Sucede también que conozco a la bibliotecaria y las necesidades de dicha biblioteca. La última vez que fui en enero me quedé impactado de lo poco que les interesa a las autoridades municipales el desarrollo y buen funcionamiento de la biblioteca: bancas rotas, muros caídos, humedad, falta de material y una sección infantil que parece la antesala de la cámara de torturas de la Santa Inquisición.
En aquel momento se me ocurrió hacer una página de internet con esta situación para armar una colecta de libros y material educativo que yo le pudiera llevar periódicamente a la biblioteca. Sin embargo, en el transcurso de estos meses desapareció el FrontPage de la compu de mi oficina (que, créanlo o no, es la única forma que conozco para hacer páginas de internet) y la idea se quedó en el tintero.
Pero ahora, gracias al nuevo servicio de Google llamado Google Pages (Dios, esto suena a comercial pero juro que no lo es!) armé la página en menos de lo que dices “clasificación Dewey” (maaaal chiste!).
Por favor, dénse una vuelta. Lean de lo que se trata y si les late, ayuden. La dinámica es super sencilla pero créanme que hace toda la diferencia del mundo.
Si no les late, les agradecería que mandaran el link a sus cuates, conocidos y/o contactos del messenger.

No, no. No se confundan.
Yo no soy lo mismo, pero diferente ni nada por el estilo.
Nomás que con ésta, llevo dos semanas en las que mis días comienzan a las 6am y terminan pasadas las 2am. Hoy, cuando llegué a la sala de mi casa a desayunar, me tuve que regresar por unos lentes oscuros pues de plano no aguantaba la luz del sol que pegaba en el ventanal.
Hacía mucho que no me sucedía. De hecho, eso de no saber en qué día vives no me sucedía desde que iba en el ITAM y era época de exámenes finales. Sucedía con frecuencia que yo salía de la biblioteca a eso de las diez de la noche y me daba cuenta que era viernes porque notaba la cantidad de coches atascados con jóvenes que iban rumbo al antro. Ahí me caía el veinte “¡aaah! que hoy es viernes, ¿verdad?”
Sí, eso de tener exámenes los sábados no es buen negocio.
Y ahora en mi chamba, los domingos se han convertido en los días en donde el tráfico es menor y los sábados es cuando el tráfico es como entre semana pero la gente va vestida diferente.
Ah! pero que no suene a que me quejo… si lo peor es que me gusta!