
Recuerdo la vez que naufragué allá por Sumatra, ya ven que ahora está muy “in” eso de naufragar y las dieta de puro pescado.
No pos total que llego nadando a una isla bien paradisíaca y que contrato a un nativo al que llamé “Viernes” para que me diera un rol turístico por los alrededores; ya estaba perdido, pos ya mejor me resigné a conocer el lugar donde viviría quién sabe qué tanto tiempo…
Nah, está muy mamilas esta historia.
La mera verdad es que uno de los lugares más sorprendentes en los que he estado es en esta cueva con agua allá en un ejido “cercas” de Ciudad Valles, San Luís Potosí; clavada en el centro de un desfiladero, alejada del bullicio, la gente, la basura y las buenas costumbres que no permiten que uno se pasee encuerado por las calles. Qué delicados. Aquí uno puede andar con los aguacates afuera del costal y gritar como Tarzán. Lástima que iba con dos compas y eso hubiera parecido una orgía gay.
Nomás por eso quiero tener mucho dinero cuando sea grande: para comprar hectáreas de cerro, selva y campo y hacer mi propia isla acá tipo serie LOST. Tener mi propio paraíso y no prestárselo a “nadien” para que no me lo ensucien.
¿O a poco el único millonario que puede enloquecer y gastar su dinero en pendejadas es el Dr. Simi?

El fin de semana fui a la despedida de soltero (de parejas) de un muy buen amigo que se va a casar y hubo un comediante muy chingón; pero esta fue la reacción que percibí de algunos de mis amigos casados:
- No friegues, pinche comediante se pasó de tono.
- Ya sé: estuvo peladísimo.
- No manches, no me pude reir de los chistes porque mi vieja estaba a un lado.
- Qué incómodo, yo nada más volteaba a ver a mi esposa a ver qué cara ponía.
- Ese del 69 estuvo peladísimo, no manches.
La verdad a mí no se me hizo nada pelado ni pasado de tono el gordito ese cuentachistes. Al contrario; creo que se moderó. El pedo es que mis amigos, desde que se casaron, dejaron de ser ellos y no dejan a sus mujeres ser ellas. Viven una doble vida. Ya tenemos casi 30 años de edad, lógicamente eran chistes de adulto, con maldiciones, situaciones sexuales y cosas que conocemos; pero los mamilas de mis compitas casados se ofendieron no sé por qué si se supone que llevan una vida sexual activa. Ignoro qué les asustó de que el comediante llamará a las cosas por su nombre en un contexto cómico/sexual. Si realmente se ofendieron, pues se hubieran salido a la chingada del lugar con su doble moral mocha a otro lado. Y, si les ofende que el comediante diga “verga”, “panocha” y “coger”; entonces no sé qué hacen con sus esposas si no es algo que implique esas tres cosas y amarlas mucho. Pobres viejas, las han de tener bien insatisfechas a las pobrecitas. Deduzco por su ofensa que no se las apachurran rico, o que les hacen el amor vestidas o con un agujerito en la sábana para no verlas en pelotas y no ofenderse, o rezan y piden perdón después de hacerles ese acto tan sucio, fúchila. Pobrecitas de las esposas de estos güeyes.

Debo confesar que yo fui de esos ingenuos -por no decir pendejos- que fue por su solicitud de Big Brother a la televisora local, la llenó y estuvo esperanzado a poder entrar a “la casa más famosa de México”.
Soñaba con fama, fortuna, ir al programa de Alfredo Adame, conocer a Paty Navidad, saludar a Yordi Rosado y patearle el trasero a Juan José Origel. No; no es cierto. La mera neta quería el dinero para llevarle serenata con la banda El Recodo a mi novia, que, ahí donde la ven con pinta de fresilla, es más cumbianchera y bailadora que la Maribel Guardia.
Pero fracasé en mi intento, pues Pato Zambrano demostró tener más talento e inteligencia que yo, y ahora él anda ahí grabando discos de música ranchera y peleando con luchadores famosos, cosas que debería de estar haciendo yo en su lugar. Snif, cómo lo envidio.
Apliqué para la segunda temporada de Big Brother, pero no le llegué a los estándares de calidad que los ejecutivos televisivos pedían. Pensé también en meterme a la Academia de TV Azteca o en vender mi alma a Pazuzu, demonio menor, pero demonio al fin.
Redepente un día, que se abre el cielo y un rayo de luz me ilumina y no me dice nada pues porque los rayos de luz no hablan; pero fue algo similar a lo que sentí cundo me invitaron a participar en Big Blogger. Y heme aquí.
Televisa y Endemol me la pelaron.
¡Ajuuua!