Author Archive for Guffo



24
Ene

El Disco del Siglo

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El mejor título y la mejor portada que he visto en mi vida para un disco…

“Ya picado y en la barra, pos ya qué”

18
Ene

El mentado iPhone

Ahora los nicks que más veo en el MSN son: “Vendo iPod” y “¡Quiero el iPhone!!!”
Sí, ya sé que ahora tooodo mundo quiere su iPhone, que todos van a empezar a vender sus iPods para comprarse el iPhone porque el iPod ya quedó obsoleto y que el próximo año tooodos van a estar vendiendo su iPhone para comprarse la mamada nueva que saque el pinche Steve Jobs. Dirán ustedes: “Bueno, ¿y a ti qué chingados te importa, Guffo?”. Y pos sí, tienen razón: a mí qué fregados me importa si yo ni compro esas chingaderas, snif. Lo único que me daría coraje sería que me obligaran a comprar esa madre como me obligaron a deshacerme de mi colección de más de 100 videos vhs y volver a comprar las mismas películas en dvd.
En este post dejé muy claro la austeridad en la que vivo -no como la que predica AMLO y Calderón- y les presenté el modernísimo y práctico teléfono que tengo. Algunos lo veran rudimentario, pero también se le pueden poner fotos, canciones, guardar pinceles, lápices, plumones, tijeras… Eso no lo hace el iPhone, ¿verdad cabrones?

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12
Ene

Andaba chupado y escribí esto:

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La foto no tiene nalgas que ver con el post, nomás sugiere que andaba chupando cuando escribí este texto y, ah, qué bien escribo cuando ando tomado como los hombres de rancho; como que soy más yo, snif. Empecemos.

Cada que entro al messenger siento pena de mí mismo. Y eso que entro raras veces porque no termino por hallarle el gusto o saborcito a esa forma de comunicación. Además, los contactos que tengo son pocos, de todos tengo sus teléfonos o sus mails (que a veces siento más personal esta forma de comunicación) o, a veces, sencillamente no tengo ni madres qué decirles. El MSN lo uso sólo para mandar jale al periódico y saludar de vez en cuando a alguien.

Eso de buscar un nick inteligente o ingenioso que sorprenda a mis cibercuates me da harta hueva. Eso de poner comentarios personales que nadie más entiende, no le veo el caso. ¿Qué me importa si uno de sus amiguis cumple años?, ¿qué me importa si venden algo? ¿qué me importa si llevan 4 meses?.
Ah, y quebrarse la cabeza con un nick gracioso también se me hace una pérdida de tiempo.
De lo peor es ver a racita veinteañera y treintona buscando frasecitas de canciones en inglés que describan su estado de ánimo de ese día. “Aaaayyyyyy, que romaaaanticooosss, pusieron una frase de Coldplay porque andan chipiiiissss porque los dejaroooon”, diría yo, pero nel, ¡wakalaaa!, eso de poner cancioncitas me produce una diarrea peor que una intoxicada con un coptel de ostión en el mercado de Acapulco.
Y los tíos o tías o primos o familiares con frases de Dios y motivacionales, ¡fúchila!!! Además, ¿quién da de alta a sus tíos? No mamen.
Peores aún son los que ponen como comentario (ese que sale al final en itálicas) frases en alemán o francés o algún idioma mamón de esos.

Me caga porque cuando me conecto, nadie me saluda, ni siquiera para pedirme dinero. Entonces, ¿pa´qué putas me dieron de alta en el MSN?
Más me caga cuando le hago plática a alguien -por pura educación o para matar el tiempo en lo que se mandan los archivos al trabajo- y se tardan horas en contestarme como que diciendo: “Guffo, no estés chingando, estoy platicando con alguien que me interesa más que tú”. Será que yo no puedo tener más de dos ventanas abiertas y platicar al mismo tiempo con dos personas que no tienen nada que ver una con la otra. Más me caga cuando dicen que están “ausentes” o que “vuelven enseguida” y ahí están pero simplemente están platicando con alguien -una vieja fea que pone fotos borrosas, por lo general- y no quieren que los molesten. Pero más me caga cuando de plano no están y están conectados y ponen: “Deja mensaje, no estoy” o “estoy fuera de la ciudad”. ¿Por qué, por qué, por qué? No tienen celular, o Nextel o teléfono o qué chingados. ¿Por qué quedarse conectados si no están?

La cumbre de mi encabronamiento fue hace poco, cuando tuve un pedo y se borraron los pocos contactos que tengo por no sé qué razón. Un amigo me echó la mano y volvió a hacer la lista con las direcciones registradas en mi Hotmail. Obviamente, había mucha gente que yo ni qué pedo, que me había escrito hace un chingo. Me conecté y estaba mandando un jale al periódico, ni me di cuenta de las nuevas direcciones que tenía. Una damita fue la que tronó la vena de mi amplia frente y provocó que casi golpeara el monitor con mi cabeza de carnero cimarrón.

La morra empezó la conversación diciendo:

- Kien eres???

Ya desde que puso “kien” con “k”, me reventó el hígado. Ni siquiera un “Hola”, “Oye, disculpa”, un “jaja”, nada, así de huevos: “kien eres???”.

- Soy Guffo, Gustavo Caballero, es que fijate que la lista de mis contactos por error bla, bla, bla… - le expliqué lo que había pasado.

Y la morra me responde:

-Eh??? De ke hablas??? –y me pone una carita –un icono, o esas mamadas amarillas con ojos- de loco.

Hija de tu ching…. O sea que estoy pendejo para explicar las cosas ¿o qué chingados? ¿No entiendes lo que te digo, no soy claro o qué riatas? No le contesté, pero vi que su nick era algo así como que unos corazones y el nombre de su pobre novio y un “4ever” y mamadas de esas infantiloides. En la foto salía ella con el bato. Pensé: “Si estás taaan enamorada, ¿pa´qué chingados me das de alta en el MSN, para qué vergas das de alta a weyes que ni conoces ni sabes de dónde viene el contacto?, ¿quieres conocer weyes teniendo novio, que te tiren el pedo o quieres hacerte la deseada e imposible de alcanzar porque estás comprometida o qué pedo?” Como si yo anduviera escribiendo direcciones a lo pendejo para ver si una de esas da con ella. Pffffff. Si doy de alta a alguien, siempre es para agradecerle algo o decirle que escribe chingón o que le admiro algo, pero tiene que haber una razón para que quiera yo que la plática sea más personalizada. No tengo ni a mis amigos de contactos, qué chingados voy a andar poniendo raza que ni conozco. Como que en ese mundo cibernético y geek, el que da de alta a alguien siempre es el débil y el que recibe la invitación las lleva de ganar, y más han de pensar así las pinches viejas.

Me limité a responderle:

- Nada… ahorita te borro.

Y que se prende la pinche araña:

- ¡¡¡Eeeeh!!!, quieto, prieto, no le pegues al sekito konmigo ni al sarcástikito; no sé de qué hablas, aunke tu nombre me suena, pero bájale bla, bla bla bla –me dijo… y la borré a la chingada antes de que terminara de escupir su veneno.

¿Qué pedo con los geeks? Lo peor es que, buscando entre mis mails, me di cuenta que la morra sí me había escrito diciéndome lo maravillosos que era, lo fantástico que dibujaba, lo mucho que la hacía reír con mis ocurrencias. Es lo malo de que las viejas feas tengan novio; se les sube de más la autoestima

10
Ene

De jetas y tarjetas

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Hola amiguitos y amiguitas.

Hoy, mientras me daba un baño de pueblo en un mercado, miraba los pollos colgados de ganchos, olía el perfume de la manteca, tomaba fotos a gente bien curiosita y trocaba mercancía por espejitos, me puse a pensar en las tarjetas de crédito.

¿Alguna vez has recibido una de esas molestas llamadas de empleados de banco sin qué hacer, gentuza grosera y atrabancada que no te dejan ni hablar y se empeña en regalarte una mágica tarjeta de crédito con beneficios maravillosos? ¿Alguna vez les has dicho amablemente que no, que muchas gracias, que no te interesa y el monigote o monigota en cuestión no se calla el hocico y sigue hablando y hablando y habla de las virtudes con las que contaras si tienes esa tarjeta de crédito y te hace preguntas de que dónde trabajas, dónde vives, cuánto ganas, si en tu casa no hay alguien interesado en tener tarjeta de crédito y bla bla bla?

Sí, lo sé, todos hemos pasado por esta molesta e incómoda situación comparable sólo a fajarte bien pedo a una prima y topártela sobrio en la cena de navidad.
En estos casos no queda más remedio que colgarles a la verrrg el teléfono o poner otra vez bien peda a tu prima para volvértela a fajar; pero bueno, estamos hablando de la gente que habla para ofrecer tarjetas de crédito, no de armonía familiar.
Algunos de estos batitos y batitas ni colgándoles violentamente el fon entienden y llaman de nuevo para hostigar y, con un sarcasmo de los mil demonios, todavía te dicen: “Ay, creo que se le cortó la llamada, señor; le decía: esta tarjeta bla bla bla…”.
Ofenderlos, tampoco funciona, porque luego a uno le graban la voz y le graban su número y luego el gobierno y los raterrestres infiltrados conspiran contra uno y todo nos sale mal luego.

Decirles a estos babosos que eres menor de edad para que dejen de estar mamando la borrega, tampoco funciona porque te dicen que les pases a tus papás para ver si ellos quieren la tarjeta o que ya hay una tarjeta para chavitos modernos como tú. Si les dices que tus papás no están, te preguntan que a qué hora llegan o que dónde los pueden localizar. Tendrías que decirles que tus papás murieron y vives sólo, pero pues te preguntarían que cómo le haces para mantenerte sin una tarjeta de crédito. Total, no te puedes librar de su atosigamiento; son como garrapatas en los oídos: muy molestas y difíciles de quitar, lo digo como hijo de veterinario que soy, snif.

He aquí algunas fáciles soluciones para que los gutierritoz del banco que hacen eso, pues dejen de estar chingando y mejor se pongan a atender las largas y lentas filas que tienen todos los días y los pésimos servicios que brindan.
Ya he comprobado éstas técnica y funcionan muy bien.

Cuando alguien te hable para ofrecerte una tarjeta de crédito, diles:

- Ah, ahorita que no tengo trabajo me caería con madre una tarjeta de crédito de su banco, para así pagar todas las demás deudas de tarjetas de crédito que tengo… Sí, sí me interesa, señorita, ¿qué tengo qué hacer?…

- Ah, sí, como no, sí me interesa porque debo todo y no tengo con qué pagar y ya me andan metiendo al bote. Démela por 100 mil pesos de crédito, por favor…

En ese mismo instante la vieja engorrosa colgará el teléfono y no volverá a marcarte nunca.

Si no tienes los huevos para colgarles, no te podrás zafar de su discurso y, sin darte cuenta, en segundos estarás envuelto en su plática como ratoncito en anaconda. No podrás salir y te devorarán y te convencerán de que saques tu tarjeta de crédito. Para estas ocasiones, diles que sí te interesa, pero que si puedes poner datos falsos porque eres narcotraficante y no quieres que la policía se entere de tu identidad.

Puedes también ahuyentarlos haciéndoles preguntas como:

- ¿Y es fácil clonar esas tarjetas? Es que fíjese que las del otro banco son bien difíciles, ya le intenté una vez y…

- Oiga, y si hago un fraude, ¿qué tan rápido se darían cuenta ahí en su banco?

- Oiga, ¿y qué tan fácil es hacérmelos pendejos no pagándoles, destruyendo su tarjeta y sacando otra en otro banco? ¿A poco sí me cachan si hago eso?

O simplemente cuelguen el teléfono a la chingada y déjenlos hablando solos, como le hago yo, que soy un caballero.

07
Ene

Días raros y tristes

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Ese día estuvo bien raro. Y el día siguiente también estuvo raro, pero triste.

Fuimos con mis papás a un lugar donde rehabilitan y salvan tortugas marinas. Casi todas estaban mochitas de alguna aleta, nomás tenían el muñoncito. Había una que sólo tenía una manita, ni moverse podía la pobre. Las otras tres se le habían mochado en una red o una trampa para moluscos, no recuerdo. La más grandota de todas era ésta de la foto, y nomás le faltaba una pata. Me quedé un buen rato viéndola porque de repente salía y como que se me quedaba viendo, jaja, y echaba agua, como que jugando. Total, dejamos un donativo en el lugar, salimos y fuimos a comprar no se qué a un súper y, lo primero que veo, es una niña sin la mitad de su brazo. ¡A la madre! Parecía una aletilla de tortuga. Estuve tentado a tomarle una foto pero me dio mierdencia. Le hice el comentario a la Fabi de lo de las tortugas y la niña y, pues, la coincidencia, y nomás puso cara de “Ah, sí es cierto, qué curioso”.

De regreso a Monterrey, al otro día, veníamos por una de las avenidas más transitadas de la ciudad. En eso, la Fabi grita, se tapa la boca, luego los ojos y empieza: “Nooo, nooo, wey… por qué… ¡Aaaay, noooo, qué horrooor!!!” y se pone a llorar bien gacho. Volteo a un lado y me saco un pedo: un perro grande, tipo pastor alemán, caminaba con las dos patas delanteras, la lengüilla de fuera y arrastrando el resto de su cuerpo ya todo destrozado en la orilla de la avenida. Me acuerdo y me da una sensación de la verguízima que me eriza el cuero. Pinche escena más cruel que las de gringos muertos en Vietnam o Irak. “¿Se va a morir,Guffo… se va a morir? “, me dijo la Fabi entre sollozos y un gesto espantoso de angustia. No sé qué pendejada le contesté. No supe cómo consolarla porque ni yo podía reponerme del shock.
Llegamos al depa de la Fabi y el perrito que me regaló, al que ni siquiera le tomé una foto y acababa de ponerle de nombre “Cucho”, murió. Fabi volvió a llorar y otra vez no supe ni cómo consolarla. Chale, ya ni porque mi papá es médico veterinario; si no los atropello, se los lleva la perrera o los mato accidentalmente, se mueren misteriosamente.

Está bien raro cuando me pasan estas cosas que parecen tener una extraña conexión. Coincidencias, señales, advertencias, mensajes… sepa la bola, pero cuando suceden, me la paso todo intrigado alucinando ovnis, sombras, voces del más allá… Y eso que no creo en esas jaladas.

04
Ene

Como moderno Juan Escutia

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¡Argh! Cómo me cagan esos güeyes que se creen inteligentes porque te platican la historia de cualquier país de memoria. Esos pesados que tienen una esponja en lugar de un cerebro y te platican que la Segunda Guerra Mundial, Hitler y Pancho Villa fueron un parteaguas en la historia universal de toda la humanidad. Y, aparte, te mencionan días y meses y lugares a donde fueron a cagar y donde acamparon y de más cosas que tú ni conoces, ni te constan y a ellos tampoco.

Y no es por ignorancia que uno no sepa nada de eso, sino porque simplemente a uno le vale verga porque son cosas que ya pasaron y no te pasaron a ti. Es historia, como la palabra lo dice. Una guerra es una guerra y es una pendejada. Punto. No es posible que nos eduquen desde morros con libros de texto en los que la trama principal sea la guerra, el robo territorial de nuestro suelo, las matanzas de judíos y 6 o 7 niños héroes que se pusieron bien pedos en un castillo abandonado y lo defendieron para que no les cortaran la sabrosa peda que traían.

Yo no sé cuándo fue la primera o segunda guerra mundial, o la revolución rusa; es más, no sé cuándo fue la independencia de mi país, ni la revolución, ni la constitución, ni la prostitución. Sé que ahora se prostituye por centavos, pero en fin. Todos esos movimientos armados en los que alguien pierde y otros ganan y el perdedor se trauma y les pasa esos traumas a los niños de primaria, me producen una cruda más pinche que tomar Vodka Oso Negro con jarrito de Tutti Fruti.

Para acabar: La historia me caga. Y esa frase que puse en mi blog me hubiera gustado decírsela a mis profesores mamones y arrogantes de la secu y prepa. Pero hasta ahorita se me viene ocurriendo. Yo, en mi pequeño mundo amargado y tediosos de ver películas, acostarme a dormir abrazado con la Fabi y trabajar de noche, hago muchísimo más por mi país que esos que se aventaron a lo pendejo al vacío con un banderín con un águila enrollado en el culo.

Yo separo la basura, respeto a los que fuman, a los peatones y discapacitados también, apachurro las latas de cerveza y las vendo, apago las luces cuando no las uso, tengo un carro económico… cosa que ninguno de “nuestros héroes” hizo.

Pinche post pendejo que escribí. Me entró lo Che Huevara.

31
Dic

Playas de Invierno

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Tenues hilos de luz se abren paso por el gris espeso y se anclan entre las migajas doradas que sueltan las piedras con el paso del tiempo sobre la orilla. El paso del tiempo también sacó óxido a mis juguetes, agregó centímetros a mis pies, puso corbatas baratas y feas en mi cuello, y me trajo de vuelta a esta playa.
Es como si cada trocito de arena sujetara un cordel fino –casi invisible- y jugara con las gaviotas a que éstas son papalotes. Yo jugaba a que mi papalote tenía vida, allá en aquel tiempo cuando no me ponía corbatas feas y mis juguetes todavía no se oxidaban. Les juro que mi papalote tenía nombre y me hacía caso; era como un perro volador: noble, veloz y obediente… hasta que fue a enredarse en unos cables de luz y le hizo compañía a un par de tenis que ya estaban ahí cuando mi familia y yo llegamos a aquel barrio viejo a vivir.
Esta playa también es vieja; es una vieja conocida de mi niñez. Sólo ella sabe dónde he orinado, dónde me he escondido de mis padres, dónde encontré las conchas más chidas con las que le hice un collar a mi madre y a dónde se fue aquella duna gigante en la que jugué varias veces a que era el pozo con el monstruo de El Regreso del Jedi.
A pesar de ser viejos amigos, esta es la primera vez que vengo a visitarla en invierno. El mar en invierno es maravilloso porque asusta a los turistas y sólo algunos valientes nos metemos al agua a que se nos encojan los huevillos y se nos entuman los dedos. Es algo sádico, pero uno sale más vivos que nunca, como los viejitos esos que se bañan en icebergs o en huecos en el hielo allá en Europa.
Sopla el viento en contra y desprende de vez en cuando alguna que otra pluma blanca –o gris- de la parvada. Plumas blancas que no resplandecen debido al cielo nublado y a la ausencia del sol, pero que vuelan hasta la otra bahía. Las plumas son como las hojas de esos calendarios gordos que hay en los talleres mecánicos y en las oficinas burocráticas en los que hay que arrancar día a día cada cuadrito de papel.
Las gaviotas, sus plumas, los cuadritos de papel, los papalotes y los segundos vuelan en el tiempo, porque dicen que el tiempo vuela, que se acumula alrededor de los ojos y entre los cabellos. Por mí, que siga volando el tiempo; yo siempre he creido que estamos a tiempo de algo… no sé de qué, pero de algo.

Felicidades a todos y buen 2007.

23
Dic

Guffo Clos

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Diría Juanga que no tiene dinero ni nada qué dar, que lo único que tiene es amor para dar… las nachas. Yo tenía dinero, pero me lo gasté todo bien gastado, y ahora nomás tengo amor para dar y un dibujillo mafufo que hice a manera de tarjeta navideña para regalársela a tanto hermano blogguero que tengo -y no tengo- el gusto -y susto- de conocer y así desearles lo que se desea estas fechas y un poquito más.

Y a manera de chisme les cuento que La Fabi me regaló un perro y al principio me encabroné. Bueno, no tuve tacto para decir las cosas, ya saben cómo somos los hombres de pendejos con las viejas. Le dije que era una responsabilidad muy grande, que primero me hubiera preguntado si quería un perro, que hace poco la perrera municipal se había llevado a mi perra por no tener ni el espacio ni el tiempo adecuado para atenderla, que se me hacía un regalo ilógico porque si quisiera un perro, ya lo hubira tenido, pues mi papá es veterinario, etc, etc… Obviamente quedé como el ogro inhumano y despiadado come niños que piensan que soy cuando digo que no me quiero casar ni tener hijos. Pero, al saber por todo lo que pasó la Fabi aveturera para conseguir al animalito y verle la cara al pinche perrillo, snif, mi corazón se desmoronó como galleta salada.

Ay, amá: soy más bueno que el niñito Jesús y la Fabi más buena que Alejandra Guzmán… digo, que la Virgen de Caguamalupe

Saludos a todos y que la pasen de lujo comiendo, bebiendo, cantando, rezando o cualquiera que sea su onda para celebrar la navidad.

13
Dic

Tip para enamorar mujeres

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Amiguito, aquí te presento unos sencillos pasos para enamorar mujeres…u hombres; aquí somos bien open mind:

1.- Ve a una colonia de ricos y esculca entre su basura. Cuando encuentres un calzón de marca, arráncale el elástico y póntelo como cinto. Lleva tenis cómodos para que puedas correr cuando los dueños de la casa se den cuenta que estás hurgando entre sus desperdicios y le hablen a la policía. Acuérdate que en las colonias de ricardillos la policía sí llega a tiempo.

2.- Pon formol en un trapo y duerme a tu abuelito. Quítale su ropa térmica y póntela. Recuerda que entre más grande te quede, más sexy y más efectivo será el efecto seductor que causes sobre la persona deseada. Ah, y si el pantalón tiene un agujero ahí, a un ladito del huevo izquierdo, ¡qué mejor! Los agujeros en los huevos son más sexys que los agujeros en las nalgas.

3.- Déjate puestos los calcetines Donelli color café perro callejero que usas en la oficina y quítate la camisa; con este frío los pezones se te pondrán puntiagudos y la piel de gallina, cosas que vuelven locas a las mujeres… u hombres; aquí somos bien open mind.

07
Dic

Guffo Neandertal 2

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Dejé de comprar aparatos de videojuegos después del primer Nintendo que salió. Antes, tuve el Intellivisión 2 y después, el Game Boy. Ese fue el último que tuve y ni siquiera era el de color. Ah, también tuve un reloj de pulsera con un juego de carritos de carreras y calculadora, pero ese no cuenta como consola de videojuegos.

No tuve ni Sega, ni Nintendo 64, ni Play Station ni, mucho menos, XBox; se me hacen aparatos obsoletos comparados a jugar beisbol con un bote de Pepsi y medio palo de escoba.
Y, como ustedes sabrán, yo soy un hombre que va siempre a la vanguardia y que compra lo más “in” que hay en el mercado… pero en el mercado de abastos.

Esta es mi nueva consola para jugar. ¿Está bien chida, no? Cuando quieran les juego unas retas.

Gears of War, Doom 3 y Halo son inocentes juegos de niños en comparación con el ¡¡¡Laberinto de la Muerte!!!

Uuuuuuyyy, hasta a mí me dio miedo el tono en que lo dije.




Diciembre 2008
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Quien es Guffo

Caricaturista de tercera, fotógrafo de quinta, pintor de brocha gorda, escritor de pacotilla y amante de primera... o eso creo yo, snif.

Liga a su blog o bien, puedes visitar el album de Guffo

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