Author Archive for Guffo



26
Mar

Entretejiendo universos con la mirada

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Nos sorprendieron de pronto las primeras luces del amanecer, esos destellos ligeros y de color ambarino que vienen siempre acompañados por nubes acuareladas y silbidos de aves que madrugan entre la sombra fresca de los árboles. A esas horas el pasto, las hojas, el cofre de los autos y las telarañas aún no se sacuden el rocío que los bañó antes del alba, esas pizcas diminutas de agua donde reflejaron su rostro las estrellas mientras el cosmos permanecía apagado. Estoy seguro –te lo puedo apostar- que esa noche el mundo giró en torno a nuestra plática en el sillón. No hubo guerra, no hubo hambre, ni pestes, ni tala indiscriminada, ni matanza de delfines sólo por ese instante que no se dejó que lo hiciéramos infinito. No hubo nada de esos horrores porque el universo estaba ocupado entretejiéndose en las orbitas de nuestras miradas ya entrelazadas horas antes, cuando las apacibles tinieblas nocturnas todavía nos presumían su manto de terciopelo negro. El sillón era el universo en sí. Nuestro universo.
Pero los fulgores de las mañanas son crueles porque lo destruyen todo de un chasquido sin que uno alcance a darse cuenta y sin que digan “¡agua va!”. Quién podría imaginar que las cursis notas emanadas del diminuto par de pulmones de un jilguero pueden romper con el encanto de un momento perfecto. Que el trino inofensivo de un plumífero nos obligue a mirar allá afuera del cristal empañado que nos resguarda para recordarnos que el mundo sigue igual: en guerra, con hambre, lleno de pestes incurables y erosionándose mientras delfines convalecen afuera del agua sin sus aletas dorsales como rinocerontes cercenados del cuerno con sierras eléctricas. Pero lo peor de todo es que nos reafirman que el lapso donde se congela el tiempo y todo es bonito ya terminó, y hay que volver a la normalidad de la rutina. Las auroras son centellas violentas que borran el negro imborrable del firmamento extinguido y resplandecen como la hoja de la navaja de afeitar o un foco que prende violentamente a centímetros de los ojos de un topo.

Y te juro que traté de buscar un switch para volver a poner todo a media luz, cubrir las ventanas con tablones gruesos y clavos largos, esconder todos los relojes de la casa, quitarme el sueño a bofetadas, inventar una excusa para no ir a mis compromisos de ese día. Pero todo fue inútil. Lo que me tranquiliza es saber que ya habrá tiempo para volver a entrelazar universos con sólo una mirada. Y si se puede, no sólo con la mirada…

24
Mar

Oh, la familia…

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NOTA: Si les gustaron mis carnalas, arréglense con sus novios extranjeros y sofisticados y cirujanos, locos y blablabla, yo ya no sé nada: noigo noigo soy de palo tengo orejas de dumbo…

Ahora sí, el bonito post que les tengo preparado mejor que discurso de Chabelo crudo en domingo:

Miraba a través de la ventana de mi cuarto a los niños jugar. Era nuevo en el barrio y los camiones del municipio acababan de llegar a la colonia para hacer las zanjas donde irían las tuberías de gas. Todavía recibíamos gas en camiones que rellenaban unos tanques plateados con forma de supositorio. Los niños del barrio jugaban fútbol y siempre se les iba el balón a una de las zanjas. Yo miraba el partido por ese cristal frío del cuarto, el mismo vidrio donde dibujaba en invierno con mi dedo índice sobre el vaho que soltaba para divertirme en mi soledad.

Pasaron los años y me hice amigo de los niños de la colonia y las zanjas de las tuberías del gas ya las habían tapado. Ahora el balón se perdía en algún monte baldío cuando alguno de nosotros lo pateaba de más o el portero salvaba un gol casi seguro. Nunca fui aficionado al fútbol pero era lo que se jugaba en el barrio –con porterías hechas a base de pedazos de blocks de las construcciones- a falta de bicicletas y Nintendos.

Y fue lo que me dijo ayer mi padre cuando me llamó, después de no haber hablado con él en algunas semanas por sus cuestiones de trabajo: “Yo sé que no eres muy aficionado al fútbol como yo, mijo, pero me regalaron unos boletos en el palco de Cemex para el partido de la selección mexicana contra Paraguay… ¿cómo ves’, vamos a aprovecharlos, ¿no?… sirve que platicamos… ¿cómo ves?”.

Somos difíciles los dos. Él es un padre disciplinado hasta con lo que come, que se levanta siempre a las cinco de la mañana para salir en su bicicleta chingona a recorrer quién sabe cuántos kilómetros y no le gusta que en los hoteles no haya gimnasio porque a él le gusta levantarse a hacer ejercicio aunque esté de vacaciones y se duerme antes de las 10 de la noche aunque esté de vacaciones. No ve peliculas, no va al cine, oye música clásica y compra revistas de política y deporte. Y yo, un hijo cabrón que llegaba a las cinco de la mañana bien pedo cuando vivía con ellos y me topaba con mi jefe cuando se iba a hacer ejercicio y me miraba con lástima y enojo, un hijo que le cagaba que su papá se levantara en vacaciones tan temprano para ir al gimnasio del hotel y –aparte- me levantara para que fuera con él a ejercitarme y que ahora se duerme después de las 3 de la madrugada por mi trabajo y mi estilo de vida. Somos difíciles y muy diferentes.

Él es político y a mí me caga la política, pero nos respetamos, aunque siempre que platicamos acabamos enojados…. bueno, yo soy el que se enoja primero y siempre pierdo. Me caga. Él es deportista y yo no. Él es muy optimista y yo soy fatalista, realista, pesimista o como me quieran llamar. Él es adicto al trabajo y yo tengo repulsión por los horarios, las instituciones y toda esa filosofía y políticas laborales. Podrían decir que no tenemos nada en común, salvo que él es fan de José Agustín, Luis Spota, Jorge Ibargüengoitia y Abel Quezada, al igual que yo (él me heredó todos esos libros) y que su padre, mi abuelo, al que nunca conocí, nunca estudió y tenía un negocio de estopa… ¿un negocio de estopa?… No sé todavía cómo sobrevivían.
Pero pos es mi papá, y la filosofía de vida es ser un mejor ser humano cada día; al menos esa es la mía.

Se va a poner bueno el juego el domingo porque a ninguno de los dos nos importa si gana o pierde Hugo Sánchez. Vamos a ganar otra cosa más importante que un partido si gana México.

16
Mar

Que fueras de lo pior

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Con estos amigos tan pedos, tan feos y tan gays, mi soltería no me va a llevar a nada bueno aunque me vista de traje… Dejen mejor escribo algo de provecho a ver si me sale:

Quisiera que empezaras a fumar como chacuaca, que te apestara la boca a grasa de horno recién desprendida y te volvieras racista. Que dijeras que los negros huelen feo y que la gente pobre te da asco. Que no tuvieras compasión por los animales –sobre todo los perros y los pollitos que regalan en las kermeses- y los consideraras bichos insignificantes que, si se mueren o los matan, qué importa. Que fueras injusta, mentirosa y convenenciera. Que sólo pensaras en el valor del dinero y en escalar posiciones sociales a como dé lugar. Me gustaría que juzgaras a la gente por lo que tiene y no por lo que son ni por las virtudes que poseen; que fueras prejuiciosa y discriminaras a diestra y siniestra. Que fueras chismosa y envidiosa y que tu especialidad fueran las puñaladas por la espalda. Que el que tiene carro de lujo fuera para ti un buen hombre y el que no tiene coche fuera un mugroso que no merece estar a tu lado porque no vale nada. Quisiera que fueras mala madre, mala hija, mala hermana, más borracha que Britney Spears y más tarada y puta que Paris Hilton.
Quisiera que fueras tantas cosas malas: que fueras de lo peor, para ver si así ya le rumbas a la chingada de mi mente.

Ustedes disculparán la vulgaridad en las palabras de este caballero que está tirando patadas de ahogado y ya se ahogó. Snif.

¡Vámonos al pedo!!!

09
Mar

Más de amigos geeks

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Ustedes dirán: “Mira qué muchachitos tan decentes los amigos de la secundaria del Guffo: tomándose su cervecita y jugando dominó como gente de bien que acaba de tener un provechoso día en el trabajo”.

Pero ¡NO!

Miren al fondo… ¿Ven?
Sí, en efecto: es una maquinita de Street Fighter que dos compas compraron para jugar en las reuniones y superar los traumas de infancia que generaron nuestros padres al no darnos dinero para tirarlo en fichas de videojuegos y entretenernos todo el día después de la secu; situación que desarrolló en algunos una sorprendente habilidad motriz en las manos y dedos -que ni las puñetas dedicadas a la maestra de Laboratorio de Ciencias Naturales daba- para que el poco dinero que traíamos rindiera un buen rato. Algunos de ellos terminaban el Street Fighter con una sola ficha, sin perder vida y hasta con la Chun Li.

Así es. No conformes con tener X Box, XXX Boxxx, Box no sé qué madres, laptop, computadora y de más artefactos de recreo electrónico, estos batos compraron su maquinita.

Snif, puro amigo freaky que tengo.

09
Mar

Para fans de LOST

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Si son fans de la serie LOST les van a dar chingos de envidia estas cervezas que me tomé el miércoles (no pregunten dónde las conseguí porque es top secret); si no son fans, simplemente pensarán que soy un geek de ojos color gargajo de tuberculoso, frente de helicóptero y cachetes de Gary Coleman que chupó entre semana con otros geeks regios (y blogueros, pa´ acabarla de chingar). Gracias por la invitación. No pongo links porque ya son retefamosos y luego se les sube el “étsito” a la cabeza.

16
Feb

Guffo y su trágica lucha contra la tecnología continúa…

Así es, ladies and gentlemens, sigo luchando contra esos aparatejos inservibles y gadgets que nomás nos aprisionan y nos vuelven más inútiles y dependientes y consumistas y, ay, snif.
Por eso mismo he creado el “iPhone Retro Desechable” con cosas que el mundo actual y el globalifóbico siglo 21 malamente creían obsoletas. En este aparato usted puede meter los 5 millones de números telefónicos de sus 5 millones de amigos, tomar 24 fotos sin flash automático y jugar todos los juegos clásicos del Atari. Ando viendo cómo le adecuo un dispositivo para también reproducir videocasetes Beta… nomás que consiga algún videocasete Beta, snif.
¿Sí o no es una chingonería de aparato en cuanto a practicidad y comodidad se refiere?
Chas gracias.

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15
Feb

Reciclando post

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Esto lo escribí hace tiempo en mi blog y, como no he andado inspirado y muchos ni me leen allá, pos ahí les va sin cremita y sin avisar.

Comezón en el paladar, eso es lo que eres. Esa desesperante picazón en el oído interno que quisiera borrar con la punta afilada de un lápiz. Eres el piquete del mosquito entre los dedos de los pies y esa parte de la espalda que no alcanzo a rascarme con la mano. Eres el chicle pisoteado que se aguada con el sol y se pega en la suela de mis tenis. Eres la bolsa de basura llena de latas de cerveza de la borrachera de ayer, que empuño con mi mano mientras veo al camión recolector doblando en la esquina Eres la llamada que suena varias veces y se corta justo en el momento en que desprendo el auricular y digo “¿diga?”. Eres la pluma que se niega a escribir por más que la frotes y zarandees. La pelota de papel arrugado con algún poema que golpea el borde del cesto cuando la lanzo y cae al suelo. La bolsa de plástico que dejan los nacos en un área verde después de un picnic y el graffiti en una barda recién pintada. Eres un coche que no enciende, la sal de más en la sopa, un color al que se le rompe la punta a cada rato y la misma frustración que me invade cuando se termina un rollo de fotos en vacaciones o el rollo de papel higiénico cuando ando suelto del estómago. Es más: tú eres la causa de que se me afloje el estómago. Y sin embargo, te quiero sin razón, hija de la chin…

11
Feb

Detrás del cristal del acuario

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Ya llevo un buen rato aquí tirado sobre el sillón de mi departamento rentado, con la alacena vacía (dos bolsas de palomitas para microondas y una lata de jalapeños) y caminos libres de polvo sobre los muebles por donde paso el dedo índice y pienso que tengo que limpiar pero no lo hago hasta que esa línea que deja mi dedo al abrirse paso entre la capa de tierra vuelve a cubrirse de más polvo.
Llevo ya un buen rato imaginándome dentro de ese tanque casi invisible que me murmura con globitos de aire sonidos que nomás yo entiendo. Y pienso en deslizarme muy lentamente desde la superficie hasta el fondo por el recién pulido cristal. Caminar descalzo sobre la grava a paso de astronauta y encontrar restos de caracoles deshabitados meses atrás por las babosas. Explorar en los oscuros recovecos de los troncos amontonados que acunan musgo suave y lama. Cabalgar sobre el dorso de cualquiera de los peces que nadan a mi alrededor y destellan con sus escamas las cortinas de luz que penetran entre las cortinas de tela. Recargarme para descansar en una de las cuatro esquinas reforzadas con silicón. Abrazarme al calentador cuando baje la temperatura del agua y guiarme con su foquito anaranjado en las noches lluviosas. Poner la cara justo enfrente de donde salen con potencia las burbujas. Soltar el cuerpo cuando se apaguen las luces del mundo y que la marea de la oscuridad lo bambolee con delicadeza de una esquina hasta la otra: de ida y de vuelta y de regreso otra vez.
Vivir dentro de un acuario ha de ser más sano y placentero que habitar este insípido departamento en una ciudad infestada de gente que ni sonreír sabe y tampoco motivos para hacerlo tiene.
No sé cuánto tiempo más voy a estar aquí tirado… espero que mucho.

08
Feb

Quemacocos

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Los quemacocos son como spas para las pelonas…

Snif.

04
Feb

Caritas mamilas como esta :)

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Sigo sin entender a esta chaviza tan “motherna” de hoy. Nótese mi cara de preocupación frente al monitor; tan mortificado estaba por el futuro de este país que tuve que tomarme unos whiskys, chingao…

Cada que leía sus mensajitos, sus mails, sus recaditos y sus comments, yo me preguntaba:

“Ah chinga, ¿pues por qué todos tienen el mismo error de dedo al teclear?, ¿estarán pendejos por igual o qué pedo? ¿Por qué todos al final le aplastan sin querer a los dos puntos y al paréntesis si las teclas esas están separadísimas una de la otra y, aparte, hay que picarle al botón de mayúsculas? O sea, si escribieran una eme y una ene seguidas, pues bueno, esas sí están juntas y puede haber error de dedo; ¿pero por qué dos puntos y un sólo paréntesis?, eso sí es estar pendejo”

Hasta que ya, alguien más jovenzuelo que yo me explicó y el pendejo fui yo. Resulta que eso de los dos puntos y el paréntesis es una carita feliz pero sólo se puede ver la carita feliz si inclino mi cabeza a la izquierda. O sea, un pinche teclado, por más moderno que sea, no es capaz de poner una carita feliz derecha, ¿o qué pedo?

También pensaba que cuando alguien ponía los dos puntos y un nueve, era porque no oprimieron sin querer el botón de las mayúsculas, ya ven que el paréntesis está en el número 9. Pero resulta que nel: que el paréntesis es una sonrisa y el nueve es una sonrisa con lengua de fuera como que saboreando algo.

Qué mamadas son esas

Snif.

Ya estoy ruco.

:p




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Quien es Guffo

Caricaturista de tercera, fotógrafo de quinta, pintor de brocha gorda, escritor de pacotilla y amante de primera... o eso creo yo, snif.

Liga a su blog o bien, puedes visitar el album de Guffo

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