
(Más loser que el de la foto, snif)
Este tiempo que he andado de soltero me han sucedido cosas muy curiosas.
Hace un mes -si no es que más- un grupo de solteros treintones que se conocieron por Internet (entiéndase: más losers que yo) me contactaron por medio del blog para hacerme una atenta invitación para que me uniera a su club de amigos y amigas deprimidos y al borde del suicidio por carecer de pareja, afecto, amor, un pizarrín al cual sacarle brillo de vez en cuando o una rajita qué humedecer para que los huevos no se les pongan como cocoteros en verano y evitar que la leche se les haga jocoque.
Me mandaron un mail muy formal y bien redactadito en donde me decían que cada fin de semana hacían sus convivios (con la pura palabra “convivio” me imaginé lo aburridos y ñoños que eran estos cabrones); o sea, no me dijeron: “Pinche Guffo, júntate con nosotros, hacemos pedas bien chidas, carnes asadas, hay viejas a montones, alberca, se arma chido el desmadre, acá, todos en pelotas, etc”. No. Estos adultos sin amor se juntan a “convivir”. “Losers”, dije yo, “prefiero estar solito en mi casita pensando pendejadas sin dañar a nadie”. Por personas como estas que organizan teraphy groups y de más jaladas para conseguir pareja con el pretexto de, ay, “ser cuatachos”, los treintones solterones damos mala imagen, mala espina a la sociedad y somos sinónimo de “perdedores” o “gays de closet”, snif.
En fin, no pelé el mail ni lo respondí, al contrario, sentí vergüenza y pena de mí mismo al recibir ese tipo de invitaciones a grupos terapéuticos disfrazados de una supuesta parranda sana para conocer gente. Total que al día siguiente me da de alta una morra de dicha banda de aventureros célibes y abstemios (ah, porque cada 15 días estos batos y estas morras organizan un viaje carretero de fin de semana y rentan un autobús para irse todos en bola de viaje cantando rolas ochenteras en el camino con hieleras retacadas de Fantas de dos litros y medio). Total, la morra me da de alta en el msn y se pone a platicar conmigo como desesperada, como un niño pobre le saltaría a un bolillo, y a decirme que me una a su grupo, que se la pasan rechido, que me la voy a pasar rechido, que es de puros solteros de 28 años para arriba, que hay gente hasta de 45, que ese fin de semana iban a hacer hamburguesas en la quinta de un güey y guara guara, bla bla bla. Fue tanta su insistencia que para que ya me dejara en paz y no me bombardeara con sus iconitos y caritas amarillas y mil mamadas más, le dije que sí iría, que me pasara el croquis en donde sería el “convivio”. Estuve a punto del orgasmo por la emoción. Total, la morra me pasó el croquis y le digo que si había qué llevar algo, y me responde que no, que ahí iba a haber -agarrense- ¡¡¡un cartón de cerveza!!! Chaaale… un cartón, no mamen: ni para la primera levantada a miar me dura. Total, yo le decía a todo que sí, sí, sí a la vieja esta, y en eso que me dice:
- Pero lleva amigos, ¡muchos amigos! Nomás no lleves amigas, porque mujeres ya somos muchas.
- Órale –dije yo tirándola a león. Si son tantas mujeres y ninguna tiene novio: o están muy pendejas o son más feas que Condoleezza Rice, pensé. Ni foto le pedí del grupo ni nada; no me interesaba, la verdad.
Y en eso, que me dice la vieja la frase que terminó por hacerme que la mandara a la riata sin boleto de regreso:
- Ah, y de preferencia trae amigos guapos y que tengan un trabajo estable. No importa si no ganan mucho, pero que su trabajo sea estable; o sea, un trabajo bien, así, en una empresa o que tengan negocio propio y así…
Estarán muy buenas, pinches viejas urgidas, pensé, y di por terminada la plática:
- Ah no –le dije yo-, pues esa pachanga entonces no es para mí porque no cumplo con los requisitos, jejeje. Que la pasen rechido y muchas gracias por la invitación–y la borré a la verga del msn.
Es fecha que sigo recibiendo sus invitaciones, sus mails, sus: “¿qué rollo contigo?, te desapareciste, a poco te la creíste lo que te dije, bla bla bla”.
No me importa si era broma, no me importa si hay viejas buenas, no quiero hacer amigos; simplemente me daría mucha vergüenza estar en un grupo de esos. Siento que no tengo necesidad de caer tan bajo para conseguir cariño, amor, compañía o una rebanada de pay de carne con pelos.
Imagino que muchos de ellos -si no es que todos- siguen solteros, viajando como “amigos”, echando su desmadre sano y jalándosela en el baño de la casa de sus papás con revistas Tv Notas donde sale la Maribel Guardia y el Latin Lover en la portada.
Suerte, matadores.