Author Archive for Guffo



20
Jul

El Truco

Me di cuenta que la ciudad y sus reglas me están tragando sin masticarme -y peor aún: sin cagarme- cuando miré correr una ardilla por un lado de la carretera. Tenía mucho de no tomarme un par de días libres fuera de este Laberinto del Fauno (entiéndase: mi ciudad) más pinche que la misma película, snif.

Me emocioné estúpidamente y hasta disminuí la velocidad y la señalé con el dedo para que mi acompañante pudiera también verla dar pequeños saltos entre las rocas y la maleza.

- ¿La viste?… ¡Mira, ahí va, ahí va!!! –y apunte de nuevo hacia donde trotaba el animalito.

Seguimos el trayecto hasta el municipio abandonado y desconocido escuchando música, pero uno no escucha buena música cuando trae mejor compañía. La música vale pito y hasta dan ganas de tirar el iPod (porque no era mío, jojojo) por la ventana para que no esté chingando ni interfiriendo con la plática intensa, cachonda o estúpida; pero plática al fin.

Pensé que tenía años de no ver una ardilla, de no observar otro ser vivo que no fuera un perro callejero, un gato descuartizado sobre el pavimento, un montón de ratas royendo las bolsas de basura del vecino o alguno de mis aburridos semejantes de dos patas. Pero de mis semejantes mejor ni hablar, pues cada vez se parecen más a los robots y se vuelven más inhumanos; por eso ellos no cuentan como seres vivos. No están vivos: están marchitos. No hay nada de milagro en eso. Hay más magia en un pequeño roedor que en el resto de la humanidad. Existe más magia en donde la gente se transporta en bicicleta y previenen una lluvia con sólo ver el comportamiento de las aves o las hormigas.

Muy pocas personas y lugares conservan el truco… Muy pocos. La cosa es saber dónde están y quiénes son. Y nunca revelar el truco… a menos que sea para una buena causa.

viajezaragoza-068.jpg

12
Jul

La competencia de Paris Hilton

Agárrate Paris Hilton, porque ya tienes competencia…

Se llama Chona y viene con todo a imponer sus franquicias de hoteles.

zaragozalachona.jpg

10
Jul

Chones patito

Me agarraron en curva… por no sonar alburero y decir que me agarraron la delantera.
Tenía mucho de no meterme a este bisnes porque andaba de viaje, trabajando y andaba con unos pedos de la editorial que supuestamenmte me iba a sacar mi libro de monos desde hace medio año y nomás me chingó la lana, me entergó un mugrero, hice berrinches, rayé madres, amenacé con demandar y puros pinchis pedos que se echa esta vida apestosa pero uno se los fuma con gusto hasta encontrar el aroma de las flores. Ay, snif.
La cosa es que vi que hay -o hubo- un reto, pero no lo entendí muy bien, nomás vi que el Usuario X, el Semidios, el Yeto y otros compis estaban presumiendo sus calzones nuevos, y, como dicen por ahí que a la tierra que fueres más vale pájaro en mano (o algo así), pues entonces ahí les van: les presumo mis calzones patito.

zaragoza-084.jpg

19
Jun

De plagiadores y otras ratillas

laureano.jpg

De todos los plagiadores, imitadores, clones, doppelgangers y rateros de escritos que tengo, este güey sí que se llevó la Palma de Oro, el Óscar de Oro y el Hijo de Puta de Mierda.
Bien decía mi Tía Chonita que pa´pendejo no se estudia, y vaya que mi compadre vino a darle la razón a mi tía Calzona.
Bah, ya ni rabia ni coraje me da que me roben mis escritos, mis fotos, mi personalidad (como si yo la tuviera) y mejor me acostumbro a ello y lo asimilo como si fuera el mejor sexo oral que un fan desesperado pudiera darme.

Qué valor (o locura) del bato este para poner una foto de él en su perfil, poner su nombre, sus datos y lugar de origen y después poner una foto donde salgo YO en un antro del Barrio Antiguo de Monterrey -con raza de Monterrey- diciendo que YO soy él y que está “en el Barrio Antiguo de Hermosillo”… Chale, me da tristecilla. Después, el güey pone textos y fotos del Chango (mi gemelo idéntico, por supuesto) diciendo que es él (o yo) en su pueblo. Por ahí también creo que menciona que es bien amigocho de Carmen Cuervo y hasta creo que una foto de ella pone. Y si le siguen buscando en sus archivos, todo mundo sale en el blog de este chómpiras.

Vayan de inmediato a divertirse con Gil y su joya de blog repleta de amigos imaginarios, anécdotas inventadas y personalidades múltiples que no deben perderse. No dejen de visitarlo (visitarme, porque el loquito alega que soy yo… o el Chango… o Gil… sepa Dios) y, de pasada, mándenle un kilito de queso manchego, por si le da hambre a la pinche rata asquerosa.

Muchas gracias a mi compadre Rubas (”Poncho” en la foto, foto que, por cierto, tomaron con SU cámara en Monterrey, en un concierto al que Él nos invito; no Poncho el amigo imaginario de Hermosillo del tal Gil) por el pitazo.

Y como de rateros se trata, pos yo me robé una foto de Laureano Brizuela que en realidad soy yo. Se los juro que soy yo.

05
Jun

Las Semillas del Níspero

noche.jpg

Frente a la antigua Florería Lucy –única florería que abre las 24 horas- hay un viejo panteón que ha quedado en el olvido hasta de los que tienen seres queridos ahí enterrados. Por encima de la barda del camposanto vuelan las ramas de unos nísperos cargados de frutas color anaranjado. De morro me daba miedo subirme a la barda para arrancar los frutos pues pensaba que vería algún fantasma paseándose entre las tumbas o que un muerto viviente con la cara toda despellejada estaba al acecho del otro lado del muro esperando a que trepara para jalarme los pies y llevarme a ultratumba. “Tenle miedo a los vivos, no a los muertos”, decía mi padre con mucha razón sabiendo lo que me esperaba cuando me convirtiera en adulto y el mundo perdiera su toque fantástico y bonachón.
En aquella época de fantasmas y miedos infantiles, las semillas del níspero eran las gemas más preciosas que pudieran existir. No sé si alguna vez han visto una: son brillantes, de color café oro y resplandecen más bonito que el sol de primavera. Es en serio lo que les digo: la semilla del níspero destella mejor que cualquier joya. Aunque he de confesar que no he visto muchas joyas a mis 30 años, salvo las Joyas de sabores: refrescos típicos de mi tierra que venden en cualquier tiendita de abarrotes. Oxxos y Seven Elevens ahora.
Esa noche estacioné el coche junto a la florería y crucé la calle para robar un par de frutos que siguen dándose a pesar de lo transitada y sucia que se ha puesto esta ciudad; a pesar también del abandono en que ha caído el panteón. Al estar frente al desgastado muro sentí aquel frío en la sangre que me daba de niño al pasar por ahí, pero se fue de inmediato cuando arranqué la fruta. La mordí y su jugo se liberó y escurrió desesperado por mi barbilla y cuello. Me limpié con la parte baja de la camiseta, dejando al descubierto mi panza, como lo hacía siempre de niño y causaba el encabronamiento de mi mamacita porque siempre llegaba con las playeras manchadas. Miré el hueso de la fruta: limpio, impecable. Recordé cuando los guardaba junto con trozos de vidrio viejo, de ese vidrio que con el tiempo ya tiene sus filos desafilados, y se los llevaba a mi abuela o a mi madre como regalos; como joyas. Estoy conciente de que nunca en mi vida compraré oro o diamantes porque son cosas que no van con mi estilo ni con el de mis agujerados bolsillos.
¿Por qué el hueso del níspero no puede valer tanto? ¿Por qué el valor emocional de las cosas ahora no vale nada? ¿Acaso ya nadie ve la magia de las cosas sencillas y gratuitas?
La ventaja que tiene el níspero sobre cualquier otra joya es que, si uno entierra un anillo de diamantes, es seguro que no crecerá un árbol de diamantes; pero si uno entierra el huesito de un níspero, crecerá un árbol con cientos de frutos que en su interior cargarán esa gema devaluada por la humanidad.
Crucé de nuevo la calle y el frío en la sangre volvió a apoderarse de mí al imaginar que me miraban por encima de la barda del panteón unos fantasmas. Caminé por la mal iluminada banqueta llena de hojas y cabos de flor. Miré las flores y sus colores. El aroma del lugar me rodeo, me poseyó por dentro. Miré hacía el panteón y no había muertos vivientes asomándose por el muro. Sonreí. Una flor y un hueso de níspero: los mejores regalos para enamorar a una mujer que mantenga el corazón de niña y no conozca -ni quiera- oro o diamantes.

03
Jun

Donde fuiste feliz no debieras volver…

ranch-002.jpg

“…que al lugar donde has sido feliz no debieras tratar de volver…”.

Fue lo último que dijo la bocina de la puerta izquierda del coche -la única de las dos que aún funciona- precisamente en el instante que pasé frente a la casa de mi infancia: la casa que ahora es de un espantoso color verde pistache, ya no tiene la fronda del antiguo árbol de mandarinas cubriendo la terraza, y la cochera para un carro compacto –junto con el pequeño jardín de enfrente que alguna vez me sirvió de campo de fútbol imaginario con todo y portería- desaparecieron porque los dueños actuales construyeron paredes y pusieron piso para hacer un comedor muy popof que se alcanza a ver por la ventana cada que las cortinas blancas del interior –también muy popofonas- se elevan con el viento fresco de las 6 de la tarde.

Volví a pasar por la casa donde viví cuando era niño; yo creo que habité ese domicilio hasta la edad de nueve años. La primera vez que, de adulto, pasé por mi antiguo barrio, fue cuando recogí con el sastre un pantalón de un traje azul marino que usaría esa misma noche en una boda. El traje, obviamente, me lo había prestado mi padre. Yo no tengo traje a mis 30 años. El viejo sastre no se acordó de mí y no tuve el entusiasmo de refrescarle la memoria diciéndole que yo era el hijo de tales personas que vivieron en la calle tal y que mi mamá toda la vida llevó a arreglar mis pantalones a su negocio porque me los compraba más grandes que de mi talla normal porque así podía usarlos varios años de la primaria.
Creo que ya no existen los sastres en esta ciudad, salvo en esa colonia, donde también subsisten las mercerías que venden bolas de estambre de muchos colores y encaje, las tienditas que venden refrescos en bolsas de plástico con popote y las ya casi extintas paletas Dumbo (que sigo sin saber por qué se llaman Dumbo si en el empaque no viene dibujado ningún elefantito).

Los fantasmas de sus calles siguen vivos, sólo que ahora, después de poco más de 20 años, están abandonados y son más silenciosos. Son fantasmas solitarios que se hacen compañía de otros fantasmas y de los ingenuos recuerdos empolvados que gente cursi como yo evoca y desempolva. Son espíritus que se alimentan de memorias chafas que arrancan lágrimas, de momentos de extrema sencillez y austeridad: de recuerdos de cuando la vida parecía tener piel de oveja, de cuando no había mucha acción, pero todo era perfecto… Hasta que mudó la lana y creció el pelaje de lobo y la ciudad y la vida no volvieron a ser las mismas de antes.

“La vida, la vida, la vida, ¿qué es la vida?, en tratar de entenderla se nos va la propia vida”, dijo la bocina de la puerta del carro.

Esa tarde volví a pasar por mi primer hogar sin pretexto alguno. Realmente no tenía nada que estar haciendo por esos rumbos de la ciudad; es más: me queda lejísimos de la colonia donde ahora vivo. Simplemente manejé y el piloto automático de la memoria –o del corazón, no sé- me llevó ahí. Esta vez no fui a recoger un pantalón ni a comprar estambre (¿para qué fregados quisiera yo comprar estambre?) y, al pasar por la tiendita –pintada del mismo color y atendida por la misma señora que tampoco se acordó de mí- se me antojó demasiado sentarme en la banqueta de franja amarilla despintada a tomarme una coca cola adentro de una bolsa de plástico transparente: agitarla hasta que se inflara y se pusiera toda dura y pareciera como si se fuera a reventar.

Quise pasar por el añejado barrio donde nací porque últimamente las cosas no se han dado como he querido; como he soñado o como pensé que a mi edad iban a ser las cosas. A veces creo que la solución –ramplona, pero solución al fin- es cometer esa pendejada de mirar hacia atrás en lugar de enfocar la vista y todo lo demás para adelante: en el futuro. Creo, y apuesto a que muchos estarán de acuerdo conmigo, que es más fácil -y cobarde- recordar el pasado y refugiarnos con los ojos tapados en ese rinconcito de tiempo en el que fuimos felices, a crearnos una imagen de nosotros mismos en un futuro no muy lejano sin temor a vernos triunfando y terminar fracasando; porque a veces así es la vida, la vida, la vida, ¿qué es la vida? A mí eso me atemoriza, por eso cometo el error de mirar atrás.

Di vuelta en la esquina del parque donde mil veces me picó la ortiguilla, donde pasé horas recostado en la tierra mirando a los ejércitos de hormigas regresar en formaciones perfectas hacía sus hormigueros en los días que amenazaban con llover. Pensé que ensuciarme las nalgas del pantalón beige sobre la banqueta de la tiendita valdría la pena; que sería lo mejor del día aunque sólo fuera por un instante. Me estacioné afuera de la tiendita. El refresco frío infló de inmediato la bolsa y lo contemplé con asombro, como si fuera magia lo que sucedía ahí adentro y no una obvia ley de la física de los refrescos negros y azucarados. El primer sorbo de soda fue una catapulta a mi infancia, pero mi pensamiento adulto me recordó que no había tiempo de perder el tiempo en trocitos de tiempo que ya están a destiempo, y me catapultó de vuelta al presente recordándome que no debía ensuciar mi pantalón de vestir porque los otros dos los tenía sucios y que el refresco en bolsa tiene la textura de una chichi con silicona.

17
May

Be Be

casaneme-022.jpg

Pues yo también ya valí madre en este reto, snif. No voy a poder. Oh, sí, qué tristes están todos, pfffff. Pero aquí los dejo con una foto del sábado con un vasito que dice B B. Les juro que decía B B; acérquense y verán. Y pos yo obedecí y que me lo bebo al muy necio. Me bebí ese y un chorro más. Noten que ya perdí la camisa -y la dignidad- como los buenos borrachos. Recuerdo que amanecí con chorro en la casa nueva de un compa donde había sido la inauguración de no sé qué. ¡Ah!, pos de la casa esa. En la mañana, ya en mis 2 sentidos, concluí que mi metabolismo es demasiado sofisticado como para andar bebiendo martinis. Dice un compa que todo el pedo fue que no me tomaba la bebida de James Bond en las copas gays en las que deben de ir servidos y, en su defecto, yo agarraba vasos más grandes para que le cupiera más. Hasta agarré un termo de los Tigres -o del América- y ahí mero me preparé una madre de esas. Hacía mucho que no lo hacía y por eso las consecuencias de mi condición y cara de trapo viejo, snif.

06
Abr

Holaaaaa!!!

piruli1.jpg

Hola amigos y amigas, soy Victor Yturbe, alias El Pirulí, tal vez ustedes no se acuerden de mí, pero si les preguntan a sus papás claro que se acordarán de mis canciones porque estoy seguro que con ellas fajaban en su adolescencia mucho antes de pensar en tenerlos a ustedes y cambiarles los pañales cagados.

Mi compadre Guffo (ese wey tiene a puros amigos famosos y bien artistas) me contacto por medio de su Ouija iPhone -su invento más reciente- y me dijo que les viniera a dar un mensaje de paz y amor. Entonces, pos amor y paz les deseo a todos en esta semana santa y recen el pinche rosario y encomiéndense a Dios porque si no se los carga la chingada como a mí que me balacearon afuera de mi casa por andar de drogadicto y jugador y apostador. Snif

Amor y paz, chavos y chavas. Díganle no a las drogas.

04
Abr

Reto Big Blogger

nelsonned1.jpg

Hola amigos, soy Nelson Ned, el Gigante de la Canción y amiguísimo del alma de Guffo.

Mi compadre el Guffo me dejó postear en este espacio de Big Blogger para cumplir con el reto del disfraz, ya que él se encuentra de vacaciones fuera de la ciudad y alejado de la tecnología (ya ven cómo es de amargado, jijijijiji).

Aquí está mi parte del reto: me disfracé de personaje del Señor de los Anillos; de Hobbit, para ser más específico. Creo que todos adivinaron, ¿no?, se las puse muy fácil, jijijiji. Aunque no dudo que algunos pensaron que era Willow, ¿verdad?.

Bueno, un saludo a todos.

P.D. Cómpren mis discos y no fumen porque se quedan chaparros como yo.

01
Abr

De cuando me invitaron a un club de losers treintones y solterones

fotos-010.jpg

(Más loser que el de la foto, snif)

Este tiempo que he andado de soltero me han sucedido cosas muy curiosas.

Hace un mes -si no es que más- un grupo de solteros treintones que se conocieron por Internet (entiéndase: más losers que yo) me contactaron por medio del blog para hacerme una atenta invitación para que me uniera a su club de amigos y amigas deprimidos y al borde del suicidio por carecer de pareja, afecto, amor, un pizarrín al cual sacarle brillo de vez en cuando o una rajita qué humedecer para que los huevos no se les pongan como cocoteros en verano y evitar que la leche se les haga jocoque.
Me mandaron un mail muy formal y bien redactadito en donde me decían que cada fin de semana hacían sus convivios (con la pura palabra “convivio” me imaginé lo aburridos y ñoños que eran estos cabrones); o sea, no me dijeron: “Pinche Guffo, júntate con nosotros, hacemos pedas bien chidas, carnes asadas, hay viejas a montones, alberca, se arma chido el desmadre, acá, todos en pelotas, etc”. No. Estos adultos sin amor se juntan a “convivir”. “Losers”, dije yo, “prefiero estar solito en mi casita pensando pendejadas sin dañar a nadie”. Por personas como estas que organizan teraphy groups y de más jaladas para conseguir pareja con el pretexto de, ay, “ser cuatachos”, los treintones solterones damos mala imagen, mala espina a la sociedad y somos sinónimo de “perdedores” o “gays de closet”, snif.

En fin, no pelé el mail ni lo respondí, al contrario, sentí vergüenza y pena de mí mismo al recibir ese tipo de invitaciones a grupos terapéuticos disfrazados de una supuesta parranda sana para conocer gente. Total que al día siguiente me da de alta una morra de dicha banda de aventureros célibes y abstemios (ah, porque cada 15 días estos batos y estas morras organizan un viaje carretero de fin de semana y rentan un autobús para irse todos en bola de viaje cantando rolas ochenteras en el camino con hieleras retacadas de Fantas de dos litros y medio). Total, la morra me da de alta en el msn y se pone a platicar conmigo como desesperada, como un niño pobre le saltaría a un bolillo, y a decirme que me una a su grupo, que se la pasan rechido, que me la voy a pasar rechido, que es de puros solteros de 28 años para arriba, que hay gente hasta de 45, que ese fin de semana iban a hacer hamburguesas en la quinta de un güey y guara guara, bla bla bla. Fue tanta su insistencia que para que ya me dejara en paz y no me bombardeara con sus iconitos y caritas amarillas y mil mamadas más, le dije que sí iría, que me pasara el croquis en donde sería el “convivio”. Estuve a punto del orgasmo por la emoción. Total, la morra me pasó el croquis y le digo que si había qué llevar algo, y me responde que no, que ahí iba a haber -agarrense- ¡¡¡un cartón de cerveza!!! Chaaale… un cartón, no mamen: ni para la primera levantada a miar me dura. Total, yo le decía a todo que sí, sí, sí a la vieja esta, y en eso que me dice:

- Pero lleva amigos, ¡muchos amigos! Nomás no lleves amigas, porque mujeres ya somos muchas.

- Órale –dije yo tirándola a león. Si son tantas mujeres y ninguna tiene novio: o están muy pendejas o son más feas que Condoleezza Rice, pensé. Ni foto le pedí del grupo ni nada; no me interesaba, la verdad.

Y en eso, que me dice la vieja la frase que terminó por hacerme que la mandara a la riata sin boleto de regreso:

- Ah, y de preferencia trae amigos guapos y que tengan un trabajo estable. No importa si no ganan mucho, pero que su trabajo sea estable; o sea, un trabajo bien, así, en una empresa o que tengan negocio propio y así…

Estarán muy buenas, pinches viejas urgidas, pensé, y di por terminada la plática:

- Ah no –le dije yo-, pues esa pachanga entonces no es para mí porque no cumplo con los requisitos, jejeje. Que la pasen rechido y muchas gracias por la invitación–y la borré a la verga del msn.

Es fecha que sigo recibiendo sus invitaciones, sus mails, sus: “¿qué rollo contigo?, te desapareciste, a poco te la creíste lo que te dije, bla bla bla”.
No me importa si era broma, no me importa si hay viejas buenas, no quiero hacer amigos; simplemente me daría mucha vergüenza estar en un grupo de esos. Siento que no tengo necesidad de caer tan bajo para conseguir cariño, amor, compañía o una rebanada de pay de carne con pelos.
Imagino que muchos de ellos -si no es que todos- siguen solteros, viajando como “amigos”, echando su desmadre sano y jalándosela en el baño de la casa de sus papás con revistas Tv Notas donde sale la Maribel Guardia y el Latin Lover en la portada.

Suerte, matadores.




Octubre 2008
L M X J V S D
« Sep    
 12345
6789101112
13141516171819
20212223242526
2728293031  

Quien es Guffo

Caricaturista de tercera, fotógrafo de quinta, pintor de brocha gorda, escritor de pacotilla y amante de primera... o eso creo yo, snif.

Liga a su blog o bien, puedes visitar el album de Guffo

Votación

Badge Farm

  • Firefox 2
  • CSSEdit 2
  • Textmate
  • Powered by Redoable 1.0