Author Archive for DonArturo



08
Nov

En mi silencio

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Yo cometo muchos errores. Me gustaría que no fuera así, que pudiera brindar todas las certezas del mundo con sólo un par de sonrisas. Pero no. Y ahí me tienes, diciéndotelo todo en mi silencio.

Tu sabes que no me alcanzan las palabras…

Sin embargo, me he descubierto más hábil escribiendo todo esto que hablándolo. Y bueno: heme aquí. Tienes razón, no me pondré en tus manos. Me quedaré a tu lado con la promesa bien presente.

Esta noche nuestro abrazo fue consuelo, regaño, decepción, promesa y compromiso. Todo al mismo tiempo. Son muchas cosas a la vez. Ya no olvidaré ninguna, vas a ver.

…y esto no me lo enseñaron en el servicio militar, esto yo lo sé de cierto.

¿Sabes una cosa? Quiero que los abrazos por los abrazos vuelvan, y que sean tantos como miradas tiene la ciudad para no soltarnos nunca.

¿Jugamos?

02
Nov

Nuevo inquilino

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Me he comprado un cacto. Es chiquito y, desafortunadamente, muy picudo (esto ya lo comprobé “a la mala”). Aun no tiene nombre, pero la intención es que tenga uno eventualmente. Se reciben sugerencias, esta vez no se me ha ocurrido nada.

Esto de tener un cacto es como tener una patente de corso para ejercer una clase de irresponsabilidad botánica: requiere de poca agua cada 10 o 12 días y no mucho sol. Lo adoro.

Contrario a otro cacto de por aqu, ajem ajem, este no habla gracias a Tutatis. Si algún día lo llega a hacer lo boto de inmediato al carajo y asunto solucionado. =D

30
Oct

Se ha ido (casi) toda

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En un arrebato de esos que suelen dar bajo el influjo del horario de invierno (aun no me adapto, no sé ustedes), me dejado casi sin barba. Finalmente, y como soy un chalado sentimental, me dejé una poca en la piocha como recuerdo.

A ver cuanto me dura el gusto.

26
Oct

Presumiendo

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Si andaban por Guadalajara hoy en la tarde espero que hayan visto el cielo después de la lluvia. Se veía fenomenal.

Estaba trabajando en una ponencia cuando pequeña hermana empieza a gritar: “¡miren, el cielo!”, y ahí vamos todos hacia la ventana. Al ver el espectáculo, al ver el arcoiris tan completo, salimos a verlo a la calle. Yo me senté en una bardita y pequeña hermana junto a mi. El arcoiris estuvo en el cielo de la ciudad una media hora y después, simplemente, se fue. Con él se fue la tranquilidad en la que de repente se sumió la ciudad, pues todo el mundo (al menos por mi calle) se detuvo y clavó la mirada en el cielo.

Después, ya sin el arcoiris en el cielo, volvió el bullicio, los ruidos y todo lo demás. Pero al menos por un momento nos detuvimos a mirar el cielo.

25
Oct

He’s a real Nowehere Man

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Pues aquí nomás diciendo que sigo vivo, que me acabo de tomar esta foto y que me ha gustado mucho. Acá ocurren muchas cosas, pero bleh, qué más da. So much to do, so little time…

09
Oct

1 día, 48 horas

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Miércoles. El día me agarra despierto. La tesis y varios trabajos retrasados me mantenían así. Entre tanto, le daba un ojazo a dos ventanas del messenger. En una estaba ella, despidiéndose por que se iba a su viaje mágico y misterioso. Me da la 1:30, creo que casi las 2. Lo apago todo, nos hablamos rápidamente y nos vamos a dormir.

Suena el despertador a las 6:30. La rutina de diario con algunas variantes. Salgo de casa, y en vez de ir a la escuela enfilo hacia una primaria en donde estoy haciendo prácticas. Voy, me reporto y pido permiso de retirarme temprano por que a las 9 empezaba mi congreso de análisis del discurso. Y ahí voy, cruzando la ciudad y llegando a tiempo para las conferencias, las ponencias y demás asuntos triviales. A las 11:30, más o menos, su primer mensaje, ya lejos de aquí. Tranquilo.

Se suceden las horas y sigo en un auditorio. A eso de las 2 de la tarde entra una llamada a mi celular. Hijo…acaban de hablar de Aguascalientes

Mi Tío Adán, mi muy querido Tío Adán, había fallecido.

No pude decir mucho en ese momento. Decidí irme a la casa en ese preciso instante, ya luego habría tiempo de conferencias y demás surrealismos. Le avisé a ella que tendría que salir a Aguascalientes, y en su silencio me demostró su apoyo. Ahí voy a casa. Al llegar todo era lágrimas silenciosas y rostros desencajados. Los abracé a todos. Había que tomar decisiones, yo, sobretodo. ¿Ir o no ir? Ni madres, no está en duda, nunca estuvo en duda, yo quería ir a Aguascalientes a despedirme de mi tío. Y así fue, pero lo haría hasta la noche, después de mi congreso, finalmente hay camiones cada hora.

Volví al congreso y a los auditorios. Participé en pláticas cliché sobre clima, política y discurso. Lo de diario. Estaba ahí pero no estaba. Seguía sin creer que mi tío había muerto. “Ver para creer”, me decía. Se acabó por fin todo a eso de las 9 de la noche y salí corriendo hacia la central camionera, esperando encontrar un camión pronto.

A las 10 llegué a la central con mi ropa de todo el día, con ojeras ya visibles y mucho cansancio encima. Todavía traía puesto el gafette del congreso. Tuve que estrenar mi flamante tarjeta de débito por que no traía efectivo para comprar el boleto del camión. $173 en Omnibús de México, saliendo a las 10:15. Tenía 10 minutos para echar una última llamada y encontrar algo para cenar que no le callera mal a mi estómago. Le hablé a Jules para avisarle que ya estaba por treparme al camión y todo eso. Me pidió que me cuidara, que comiera bien y que le mandara un mensaje en cuanto llegara. Creo que cumplí con todo. También le hablé a mi madre, ella ya estaba en Aguascalientes. Mismas recomendaciones. Me compré una torta insipida, un jugo de cajita y dos aspirinas para cenar. El dolor de cabeza me estaba matando.

Arriba, ya por fin en el camión, me costó trabajo encontrar mi lugar. Estaba incómodo, me asaltaban imágenes del pasado. Me aflojé los zapatos y el cinturón. El camión arranca, el iPod con él. La Carretera de Antonio Vega abre el viaje. Calla, duerme, piensa…queda mucho por andar. Todo lo hice, menos dormir. No pude. La canción, como siempre, me llevó a pensar en muchas cosas. Y esa fue la primera. A lo largo de las tres horas de viaje las canciones se fueron sucediendo. A algunas les ponía atención, a otras no. Miraba a través de la ventana el paisaje. Tomé algunas fotos, dos a la Luna. Estaba casi llena, hermosa. Pensar, pensar, pensar.

Juaves. A la 1:15 exactamente el camión llegó a la central de Aguascalientes. Una vez abajo, le mandé el prometido mensaje a ella. Hice algo de tiempo, no quería llegar a la funeraria. Me senté en una banqueta afuera de la central. Hacia frío y la Luna estaba hermosa, brillante. Única. Al rato, ella me contesta. Ánimo bebé, me levanto y tomo un taxi.

El camino transcurrió en silencio.

Llegué, subí unas escaleras y ahí estaban. Tías, tíos, primos, algunos sobrinos y mis padres. Saludé a todos, repartí abrazos, besos y pésames. También estaba el féretro que contenía el cuerpo de mi Tío Adán. No me acerqué en ese momento, tenía miedo. Me acordaba de cuando mi abuela Julita había muerto (Julita y Adán eran hermanos) y la vi ya en su féretro. Era una imagen que me acosaba, y me sigue acosando. Me senté en un rincón a platicar en voz baja. Conforme la madrugada fue pasando, el frío fue aumentando, aunque adentro privaba un ambiente ya más festivo y cálido. Chistes, bromas, albures y anécdotas chistosas, no sólo del muerto, sino de todos. A las 6 de la mañana mi madre y yo regresamos a estirar las piernas al cuarto de hotel que ya habían rentado. 40 minutos que supieron a gloria. No dormí, pero cambiar de posición tras casi 24 horas en pie fue fenomenal. Me iba a quedar a la misa, que sería a las 9 en la misma funeraria, pero aun no tenía lista mi ponencia ni el power point que presentaría en el congreso. El plan original era regresarme temprano, antes que mi familia, para estar a tiempo para mi ponencia, pero no contaba con mi ya tradicional desidia.

Volví temprano a la funeraria, a eso de las 8:30, para despedirme y volver a dar el pésame. Ahí estaba mi Tía Petra, la viuda, muy querida también. Ella no estuvo en la madrugada. Estaba deshecha. La abracé, sentí sus manos fragiles y huesudas en mis brazos. Seguí despidiéndome de toda la parentela. Bajé acompañado de mi madre y mi padre, que me llevaría a la central. Abracé a mi mamá, le dije que yo le echaba un grito en cuanto llegara y me solté a llorar. Ya no podía contenerlo. Me sequé las lágrimas, traté de actuar natural y seguí.

9 de la mañana. Ya estaba en la central. Buscando la salida más próxima a Guadalajara me topé que casi todas eran hasta las 11 de la mañana. Empezaba a preocuparme. Por fin encontré una hasta las 10:15, otra vez en Omnibús. Seguí buscando, pero esta vez algo para desayunar. Moría de hambre. Em Aguascalientes las gorditas son alimento básico, así que me comí dos. Deliciosas. 10:15, al camión. Esta vez viajé más cómodo, no pude dormir, pero bueno, ya no iba todo torcido. No recuerdo con que canción empecé el viaje de vuelta. La verdad es que no venía poniendo atención. Fueron otras tres horas de venir clavado en el horizonte. Lloraba en ratos, y luego recordaba cosas y alcanzaba a sonerir. Así todo el camino.

Llegué a Guadalajara y tomé un taxi que me cobró la absurda cantidad de 80 pesos desde la central hasta mi casa. Abrí la puerta corriendo, ya eran casi las 2 de la tarde. Boté las llaves, el iPod y la mochile para meterme a bañar rápido. Después el power point. Horrible, lo llené de letras. No me dio tiempo de hacer mis cuadros y mis diagramas. Recibí su llamada, preguntándome como estaba y todo eso. Me pidió que descansara, que durmiera algo antes de mi presentación. No había manera. Comí algo rápido y ahí voy, a las 3 y tantos de la tarde, de vuelta al congreso.

Al llegar descubrí que no tenía ganas de nada. Me senté un momento en una banca afuera del auditorio a esperar mi turno, en lo que llegó Blanca, una compañera de la facultad. Platicamos de cualquier cosa, y cuando llegó la hora de mi ponencia, entró y sirvió de fotógrafa del evento.

Yo era el segundo ponente de la tarde, pero la primera nunca llegó, entonces se tuvo que recorrer mi participación. El auditorio estaba llenísimo: 10 personas, sin contar a la gente de organización y los ponentes. Y ahí voy.

Quisiera dedicar esta ponencia a la memoria de Don Adán Torres Plascencia, fallecido ayer a la edad de 83 años en la ciudad de Aguascalientes…

Presentación, representación. Concepto de imaginario. Definición de variables. Muestra. Codificación. Análisis discursivo. Establecimiento de paradigmas interpretativos. Conclusiones preliminares. Referencias conceptuales. Conocimiento del sentido común. Lebenswelt. Weber. Beriain. Moscovici. Vasilachis. Krippendorff. Conclusiones finales. Gracias por su atención. Aplausos.

¿Alguien tiene alguna pregunta? y que comienza la masacre.

Un supuesto lingüista se encargó de dinamitar y cuestionar por completo mis argumentos. Todos y cada uno. Hasta se metió con mi formación profesional, claro, se nota que eres sociólogo… diciéndolo como si esto fuera la lepra. Me devuelven el micrófono. De por si no estaba de humor para hacer nada, y luego con esos truenos, menos. No sabía si estaba enojado, fastidiado, cansado o triste. Traté de contestar, de manera muy errática, todas sus preguntas y cuestionamientos. No pude, me bloquée y de manera violenta di por terminada mi intervención.

Al salir del auditorio mi porra me felicitó y me defendió. Blanca, Paulinita quien llegó a media ponencia, Adriana y otra chica que ahora no recuerdo su nombre. Me levantaron el ánimo. Ya no entré a la conferencia de cierre, preferí quedarme afuera platicando de cualquier cosa. Me dolía la mente, si es que tal cosa es posible. Entre tanto, hablé con ella. Le conté de mi desafortunada intervención. Me echó porras ella también. Paulinita me invitaba a cenar, pero yo ya estaba demasiado cansado. Volví a casa. Eran las 9 de la noche.

Al llegar ya estaba mi familia aquí. Ya habían cremado a mi tío y habían depositado sus cenizas en el templo. Cenamos algo y vine a la PC. Tenía que checar mi correo y hacer muchas cosas. Quería escribir este post, inclusive. No pude. El sueño finalmente me estaba venciendo. Agustín me mandó a dormir y le hice caso. Ya en cama, volví a poner el iPod en lo que ella me daba las buenas noches al teléfono. Colgué. Estaba por apagar la luz y el iPod cuando una última canción me asaltó. When you’re gone de The Cramberries. La dejé hasta que terminara. Eran las 00:18 ya del viernes. Lo apagué todo, me quedé dormido. Se acaba un día, uno que me había durado casi 48 horas.

01
Oct

Del sueño que ya no tengo

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Hoy me tocó a mi hacerla de insomne. Un trueno me despertó y heme aquí, a las 3:07 de la madrugada pensando en mil y un cosas. Puse música, ahora suena “Domingo Astromántico” de Love of Lesbian. Buena canción para ponerse relax.

El ocio nocturno me ha llevado a tomarme muchas fotos, entre ellas la que ilustra este post. Por fin muestro el rostro. Me había propuesto no mostrar el rostro en esta temporada del Big Blogger, pero pues ya saben, “más rápido cae Don Arturo que un cojo”. Y heme aquí, con todas las arrugas de mi frente.

Harto chabacano.

Me marcho a tomar más fotos y esperar a que amanezca.

24
Sep

Para ti (aunque todo falle)

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Esta noche, Jules, te acabo de tomar una foto sin que tu te des cuenta. Se me ha terminado el crédito en el celular y no me la pude enviar al correo electrónico, así que lo que hice fue, irónicamente, tomarle una foto. Desde que vi como quedó no pude hacer otra cosa mas que sonreir y pensar en alguna manera de compartirla, de mostrarla, de usarla para decirte una vez más lo agradecido que estoy contigo, por haber aparecido en mi vida y por cuidarme y protegerme tanto como lo haces.

Esta foto es para ti, y estas letras también, aunque todo falle: mi celular, la tecnología, el tiempo, la distancia, mi cabeza y mi tobillo.

Ahora ya lo sabes. Vámonos a descansar.

21
Sep

Mirar a través de las puertas

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Una de las cosas para lo que todos los días me entreno es para ser un buen espectador de la vida, y la verdad es que lo hago bien. Sin embargo, hay veces en las que no alcanzo a descifrar muy bien lo que pasa a mi alrededor. Y eso me pone mal.

Cuando no sé qué decir o qué hacer con respecto a algo, invariablemente me siento ajeno. Y eso no es malo, finalmente, pero no me gusta estar fuera de situaciones que, de conocer, podría contribuir a solucionar.

Ha habido broncas en mi círculo inmediato, broncas que me han agarrado desprevenido y que, por más que quiero saber de qué van y eso, nomás no. Esta es definitivamente una guerrita personal contra la falta de comunicación, empatía y confianza en general.

…y todo por no saber mirar bien a través de las puertas que, abiertas, me están esperando.

(Foto tomada por la más pequeña de mi hermanas, Selene, de 8 años)

13
Sep

El extraño caso de la velita que toca “Las Mañanitas”

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“Ciencia y tecnología al servicio del hombre del siglo XXI” trae para ustedes ¡la velita de cumpleaños que toca Las Mañanitas”!

¡Es una maravilla! La vela es normal, ya saben, de cera, pero tiene un como hilito metálico al lado del pabilo que, supongo, activa la musiquita cuando se enciende. Es una monada. Suena muy bien y puede dirigir al siempre infaltable coro de parientes, amigos o compañeros de trabajo que insisten en cantarte Las Mañanitas con sus aguardentosas voces.

Le he tomado video, sólo que aun no sé como postearlo, en cuanto lo sepa podrán presenciar conmigo de esta maravilla de la tecnología moderna de la que les hablo.

Por lo pronto, ¿alguien quiere pastel de cumpleaños? Es de chocolate con vainilla.




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Quien es DonArturo

Digno representante de lo más granado de la blogosfera semiparlante, Don Arturo se dedica básicamente a perder al tiempo.Mantiene de manera precaria su blog, su tortuga, sus barbas y su larga cabellera. Si no fuera sociólogo, muy seguramente sería un importante vagabundo. Grouchomarxista de tiempo completo y peso welter, tiene para sí una serie de verdades insoslayables que luego con más calma les contará.

Liga a su blog o bien, puedes visitar el album de DonArturo

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