
Este es el año 2009. Son épocas diferentes… Los teens con celulares y emepetreses recorren las plazas, las niñas con sus bolsas y los niños con camisa, a sus 16, 17 años… Creo que a esa edad, lo último que yo quería vestir era una camisa.
En esa época también pasaba por momentos difíciles. Pero bueno esos momentos quedaron atrás ya. En parte gracias a mi familia y amigos, y sobre todo a un amigo en especial.
Nos conocimos pues en prepa, y de una manera muy particular: a través de otro amigo que nos presentó, comenzamos un joint venture… vendiendo guías muy parecidas a los exámenes para las almas en desgracia en la prepa… yo era la planta de producción, él era la distribución.
Estuvo muy cura esa época: gracias a nuestro turbio negocio, teníamos dinero a madres todos los días para desayunar y tontear. Aunque, de vez en cuando yo hacía mis desplantes de adolescente y hacía paro en la planta. No sé cómo me aguantó, y me sigue/lo sigo aguantando; somos muy diferentes en carácter e incluso en muchos gustos y preferencias.
Lo que sí sé es que a persar de estas diferencias, pasó a ser parte importante y pilar de mi vida en poco tiempo. Lo considero un hermano mayor, y su familia me considera el hijo raro, genio, nerd, creativo y cagado que todos quieren, jajajaja. Puedo llegar a su casa y zamparme todo lo del refri, tomar robado su coche, ropa, y relativamente cualquier objeto. Entramos a trabajar juntos, tenemos nuestra banda de rock poperón, y una época vivimos juntos también.
A través de estos años donde ya no somos unos chamacos sino unos intentos de adultos con trabajo, coches, deudas y obligaciones, yo sin cabello ya y él apunto de casarse, hago un recuento… y no hay algo extraordinario en cada uno de nosotros. Simplemente nos hemos visto crecer, llorar, enamorarse, dejar novias y volver con ellas, conocer nuevas amistades y terminar algunas, nos hemos puesto hasta la madre, nos hemos enojado algunas veces, juntos hemos viajado, sufrido, vendido nuestras almas al crédito, y demás cosas…
Pero sobre todo, hemos simplemente vivido, compartido, aprendido y ayudado.
Y eso, eso es la amistad. Nada más. Increíblemente, sencilla pero satisfactoria. Tan satisfactoria, que dejo de escribir, quedándome con una sensación de felicidad.