
A mi casi nunca me llega correspondencia de ningún tipo, salvo el saldo anual de mi AFORE. Pero en esta ocasión fue diferente, me llegó un postal del extranjero, de Berlín en este caso.
En pocas palabras, mi mejor amiga (la que todos aquí conocen como skene) me contó que esta ciudad teutona es la puritita onda, que se la viven cheleando todo el día y, lo que me sorprendió aún más, que la gente es cálida y animosa, cosa que contrasta con lo que yo pensaba de los alemanes: ruquitos reservados que saben tocar el acordeón (o igual y con las chelas todos bailamos mambo, no?).
A diferencia de muchas personas, a mí nunca me ha emocionado conocer París, pero creo que estaría padre ir a Alemania en un Oktoberfest, como seguramente voy a ir un día (que tenga un trabajo que me lo permita) con mi mejor amiga para beber noche y día y disfrutar de una ciudad que, de menos en esta postal, luce muy bien.
Guten Tag, Berlín.






