
Día familiar en las trajineras. Es una tradición ya desde hace quién sabe cuántos años venir a festejar el cumple de una tía abuela acá. Comí mucho.
En la foto aparecen los EMOS, los primos chicos. Cuando nosotros teníamos su edad, nuestros primos mayores nos ordenaban y nos obligaban a ir por refrescos, a poner las mesas, etc.
Ahora nosotros nos desquitamos con ellos. Y así por generaciones… Jaja.

Sí, yo también estuve ahí…
Fiesta de pomos y pijamas que se convirtió en fiesta de pijameros y no pijameros. Yo tengo la mala costumbre de llegar a tiempo a todas las citas, de veras es una mala costumbre cuando todos los demás llegan cuando quieren. Estuve muy a gusto con la anfitriona y su amiga tomando cerveza en lo que comenzaba lo bueno…
De repente llegó mucha gente, gente que no conocía, mucho puber y mala copa que al final se desvaneció. Aunque a veces la pijama es poco sexy, había una morenita de cabello lacio que lucía unas piernas de campeonato… siempre se agradecen ver cosas como las que se vieron esa noche! =)
Como cantaba Maria Conchita Alonso en los 80’s, fue “una noche de copas, una noche loca”. Después llegó mi padrino Adán y las risas se multiplicaron. Un tipo llamado “Juanpi” ya pedo ve mi playera de la Roma y me dice que es muy fan del equipo desde los tiempos de Batistuta. Gente aparece y desaparece de la fiesta mientras los demás divagan dónde están y su situación actual. Por mi parteo me complazco con una cubita y escuchando canciones del Príncipe de la canción…
En la foto, como en la anterior, he aquí a los principales actores de la noche, llena de besos ocultos, botellas rotas, risas y uno que otro llanto…
Siete:
Hace 21 años llegó a mi vida un méndigo intruso que deshizo la armonía feliz que teníamos mis padres y yo. Nació mi carnal.

Ocho:
Fui a una fiesta de pijamas, la cual será un caldo de cultivo para futuros chismes. Buena bebida, buena compañia y que chingon es andar en pijama. me cae.

Hoy amanecí con un desvelo pesandome los párpados y con un sabor en el paladar que solo sabe dejar la muerte: El sabor de la irreversibilidad.