
Día familiar en las trajineras. Es una tradición ya desde hace quién sabe cuántos años venir a festejar el cumple de una tía abuela acá. Comí mucho.
En la foto aparecen los EMOS, los primos chicos. Cuando nosotros teníamos su edad, nuestros primos mayores nos ordenaban y nos obligaban a ir por refrescos, a poner las mesas, etc.
Ahora nosotros nos desquitamos con ellos. Y así por generaciones… Jaja.
Siete:
Hace 21 años llegó a mi vida un méndigo intruso que deshizo la armonía feliz que teníamos mis padres y yo. Nació mi carnal.

Ocho:
Fui a una fiesta de pijamas, la cual será un caldo de cultivo para futuros chismes. Buena bebida, buena compañia y que chingon es andar en pijama. me cae.

Hoy amanecí con un desvelo pesandome los párpados y con un sabor en el paladar que solo sabe dejar la muerte: El sabor de la irreversibilidad.