
Hoy estaba levantándome como por ahí de las 2 p.m., cuando me dieron una buena noticia:
“Tu primo Kezo está aquí, ¡y mañana se regresa!”
Puta, tuve que acelerar el tiempo: ir a cortarme el cabello, bañarme, sacar el automotor, y todo así en chinga. Ya listo, partí para su casa, donde me esperaba carne asada, arroz, cebollas, chicharrón, sopecitos, bueno un chingo de comida, y además la familia habitual y pues el Kezo también. Estaba feliz.
Kezo (derecha en la foto) es un primo de mi edad el cual es Cheff (¿o chef?), y en Febrero se fue a vivir a Los Cabos… hasta ahora tuvo oportunidad de venir a visitarnos.
El apodo del Kezo nació de una cosa sin razón, pero llegó para quedarse indefinidamente… incluso cuando algún día me case y si tengo críos, les diré algo como: “Miren mijitos, este es su tío Kezo” e igual y preguntarán el por qué, y se reirán mucho cuando les cuente, y ni modo, así es esto de los apodos. Son como una especie de identificación, lazo especial, no sé… Y más aún si éste forma parte de un pequeño y especial grupo como tu familia o amigos más cercanos. ¿Alguien tiene uno de esos apodos?
Bueno, siguiendo con lo de hoy, la pasé de putamadre comiendo mucho y riendo a más no poder. Nos llovió un poco pero no importó. Después de la lluvia, y debido a que el Kezo se perdió Semana Santa con nosotros, los primos pubertos fueron sorprendidos por él y fueron aventados a la alberca. También se aventó él. Y al estar en esta escena, me puse un poco nostálgico y me di cuenta cuánto lo extraño y cuánto nos hace falta acá en la familia.
Pero también está contento allá… y por eso creo que no debo ser egoísta. Así que espero que siga haciendo lo que le gusta y así me quedo tranquilo también…
Chau.



(Sin calificaciones)




