
No es precisamente un tributo a la Kleta, es más hurtar pedir prestada su idea para hacer una delcaración similar a aquella que creara polémica hace ya algunos meses.
Al igual que ella, normalmente me callo estas cosas: si no tengo algo bueno que decir, no lo digo y además, me evito broncas innecesarias y roces y caras de fuchi y shalala. Pero hoy me animo a decirlo por dos razones: 1) Esto esta silencioso, casi muerto; un post por acullá que vemos y mejor cerramos a media lectura. De hueva pues. 2) Yo me pinto de colores. Mucho trabajo por acá y poco tiempo incluso para mi blog; este espacio puede ser ocupado por blogueros mucho más productivos que uno y la verdad, más interesantes que el puño de papeles que tengo en mi escritorio.
“(y lo intente, de verdad intente verle el lado bueno
pero hoy no tengo ganas de ser buenaondita
asi que, dejare que mi perra interior hable en mi nombre)”
Nomás no me cae Perliux.
Me estresa que hable de “sus tetas” y cómo le han hecho la vida más fácil y le consiguen entrevistas y todos los hombres babean por ellas. Son grandes, ¿y queeee? en lo personal prefiero la proporción, nada con exceso, todo con medida. Me parece culturosa, su tarea del festival de cine en Guadalajara para hacerlo parte de la identidad tapatía como la FIL, me pareció culturosa, snob y sin sentido. Nos quejamos de los 90 millones pero si le meten 200 al festival de cine nadie dice nada. Es la misma mamada, nomás que esta es “en nombre de la cultura”. Bueno eso ya no tiene que ver con Perla pues, pero meh, ya me voy. Me molesta que se refiera a algunos incautoso como “corazón”; es algo personal, pues el “corazón” én mi cerebro estaba asociado a La Maga, y cualquiera que lo utilizara estaría tratando de usurpar el lugar que La Maga tiene en mi memoria. No que sea fan acérrimo de ella, pero pues me cae bien y me gusta leerla. A Perla no, nadita, la leo y me molesto.
No se, ya le agarré idea, no me interesa en absoluto interactuar con ella, de ninguna forma posible. Diría que lo siento, pero la verdad es que no; mi chip para “estar bien” con gente que no conozco simplemente no está activado. Voy por la vida evitando contacto con la gente que no conozco, no soy de los que se acercan, no soy de los que buscan, no soy de los que le importe si le caigo bien a fulano o sutano o de los que toman decisiones pensando en qué dirán los vecinos, la familia y los metiches de por ahí.
Y ya. Que les vaya bonito a los que se quedan, yo, me pinto de colores.














