
El desempleo es un universo alterno, donde las reglas son diferentes.
Mientras los demás están atados a un horario, y cosas como despertarse, comer, entrar y salir (bueno, a veces salir no) están establecidas, la vida es un reloj que regularmente funciona bien; en cambio los desempleados somos los dueños del caos, o más bien el caos es dueño de nosotros.
Todo depende de la cita de trabajo, de visitar los lugares donde posiblemente haya empleo, de que haya días en los que una vida cómoda te de la oportunidad de quedarte todo el día en casa, o que la necesidad exija que desde temprano busques las oportunidades. No hay orden, no hay dinero, mientras se ve el otro universo como sigue sin ti.
Ya saben que me encanta contar las cosas. Así que el próximo mes cumpliré un año de desempleo, sí, un año que se fue como agua y en el que no he logrado nada, bueno, un paseillo por el Senado y hacer mi novela, pero ninguna de las dos es un trabajo redituable.
En fin, llevo 8 entrevistas en este mes y todavía nada. No queda más que seguirle…






