
En mi acta de nacimiento dice que nací en México Distrito Federal, en el hospital 1ro de Octubre, Delegación Gustavo A. Madero hace ya casi 26 años. Los primeros seis fui feliz viviendo en mi ciudad, paseando por ella por su transporte urbano, viendo cosas maravillosas y atroces al mismo tiempo, siempre viajando…
Ese mismo espíritu ha hecho que mis padres quieran mudarse seguido, tanto que fácil estuve en seis escuelas durante la primaria y que mi destino estuviera ligado hacia otra entidad federativa: el heroico Estado de México. Entonces pasé a ser de los que estadísticamente sólo llegan a casa a dormir: los que viven en la zona metropolitana.
Pero bueno, gran parte de la diversión, de los amigos, de los museos y de las cosas que realmente me interesan están en la ciudad. Y es siempre cuento de nunca acabar: irse temprano para no llegar al paradero cuando no hay transporte, disfrutar poco, negarse a cosas que son muy tarde a menos que logres quedarte en casa de alguien…
Yo amo a mi DF, tan caótico, tan decadente, tan llena de contrastes, tan adorable, tan peligroso, tan como es. No quiero llegar a casa sólo a dormir, no quiero hacer dos horas para llegar al trabajo, no deseo tráfico en una autopista federal, no quiero irme cuando apenas comienza la diversión. Quiero vivir en la ciudad.
Aunque a la una no hay quien camine,
Aunque a las seis de la tarde no haya quien respire,
Aunque a las diez por la calle me juegue el pellejo.
Quiero vivir en la ciudad.
Quiero vivir en la ciudad







