
Ja, no. La neta no.
Sólo queria su atencion (casi me cuesta un ojo remover el delineador negro de mis párpados pispiretos) y ahora que la tengo, incautos, permítanme contarles de Márgara.
Márgara es la doña que arregla el depa y lava los baños dos veces por semana. Es una señora chiquita y cotorra que gusta de chismorrear sobre sus hijos y sus nueras, también disfruta chingándose mi café y haciéndose pato a la hora de lavar el futón naranja. A diferencia de cualquier ser humano de criterio común, Doña Márgara posee un sentido de ubicación de objetos bastante peculiar, por no decir raro. Colgar pulseras en las puertas del clóset, juntar las moneditas sueltas en una vela aromática y guardar los trapos de cocina en la parte mas recóndita de la alacena de especias es parte de su encanto, pero definitivamente su trademark es colocar cualquier cosa que no sepa en donde meter en la bolsa de mano que tenga a su alcance, hablamos de ligas para el cabello, post-it sueltos, maquillaje, tornillos, tachuelas, baterias AA y AAA, recibos de nómina, calcetines sin par, envoltorios de doritos, medicamentos, llaves, pinceles, plumones, imanes del refri, talco, aplicadores de tinte, cortauñas, flyers de wal mart/superama/sushi-itto/table dance, cables usb, colorante mariposa, cd’s sin caja, pinzas para la ropa… etc etc etc.
Lo que más adoro es su cinismo ingenuo:
-Doña Margarita no ha visto un barniz de uñas asi como rojito?-
-Rojito? ah si, está en esta bolsa o si no en la que estaba en el cuarto de tu hermana… o creo que lo puse en la de tu prima…-
- …… mmh bueno gracias…-
Suerte que hoy sacando mis cigarros en pleno lobby del trabajo, alcancé a esconder con suma habilidad la tanga azul que colgaba de una esquina de la cajetilla. Creo que nadie se dio cuenta…
Mágraraaaaaaaaaaaaaaaaaaa!!!!!