Me ahogó de rabia ver el estado deteriorado del tributo a los cuatro estudiantes mexicanos asesinados en Ecuador por el gobierno fascista de Álvaro Uribe. La manta y el tema se encuentran en el mismo estado: olvidados por la mayoría de los mexicanos y deteriorándose lenta, pero inexorablemente.

Fernando, Verónica, Juan, Soren
Por esos muertos, nuestros muertos,
pido castigo.
Para los que de sangre salpicaron la patria,
pido castigo.
Para el verdugo que mandó esta muerte,
pido castigo.
Para el traidor que ascendió sobre el crimen,
pido castigo.
Para el que dio la orden de agonía,
pido castigo.
Para los que defendieron este crimen,
pido castigo.
No quiero que me den la mano
empapada con nuestra sangre.
Pido castigo.
No los quiero de embajadores,
tampoco en su casa tranquilos,
los quiero ver aquí juzgados
en esta plaza, en este sitio.
Quiero castigo.







