Bueno pues haciendo seguimiento a la comitiva, les dejo por acá una fotito de cuando perliux era perlitita -literal- por tener sólo 4 añitos, ser la mas peque de su casa y ser muy pequiñita de tamaño.

No tengo idea del porque siempre he tenido la mirada perdida… digamos que mi mente siempre ha andado en otros lados. Lo que sea espero les sirva para recordar buenos tiempos.
Feliz dia del niño… y de las niñas también :D

Esta es una foto de la foto tomada el siete de agosto de mil novecientos ochenta y siete. Fecha en la que nació mi carnaval y a mi, para que dejara de chingar un rato a mi madre - literalmente - me llevaron a tomarme fotos y a Reino Aventura (¡con un carajo! que viejo estoy)
Odio a los niños y yo fui uno particularmente insoportable, pero no podia dejar que mi cuatita Buba cargara con todas las risas.
¿a poco no tengo cara de “yo no fui”? Créanme, somos los peores.

Esta soy yo, hace muuuuchos ayeres. No sé por qué salgo enojada, pero en las fotos donde salgo sonriendo, estoy en pijamas o algo así, entonces lo mejor es mostrar mi foto de gitana. Fue en un festival de la primaria, en la menos tres veces honorable primaria José Amador García, cuando aún vivía en izatapalapunk. Tenía una como mariposita, pero esa sigue en el limbo de las fotos.
Como se pueden dar cuenta, la jotería es desde niña. Creo que nunca me disfracé de abejita, pero, nunca es tarde ;) PERO ANTES! Debo ir a una fiesta disfrazada de David Bowie. HE DICHO!
Feliz día chiquitines, inviten las margaritaaaas!

Pues tras perder dos veces mi contraseña de Big Blogger, al fin regreso. Me costó una pierna y la mitad de otra encontrar al guapísimo Big… Y después de unas vacaciones asoleadas en Acapulco, pesca en yate, buffet de gran turismo y no podía faltar la famosa visita a la virgen de la Roqueta en una lancha con fondo de cristal. Hace mucho que no iba a Acapulquito, abordé desde la banana hasta la calandria con globos desinflados en la costera. je. La verdad, las calandrias sólo las ví.
¡Hola Big bloggers

No sé por qué, pero nunca me he sentido cómodo, o a mis anchas, cuando se trata de arte. Será porque soy medio imbécil para esto…
Esta vez no fue la excepción:
Fui al Zócalo a la expo de Ashes And Snow, ya que varios amigos me la recomendaron. Así que allá fui a dar.
Soy un pendejo. Pensé que aquí en México teníamos un “Museo Nómada”… Imaginaba que era un edificio en el centro. Cuando llegué al Zócalo, la impresión fue extraordinaria… En verdad es un museo nómada, montado en la explanada, hecho de bambús y cajas metálicas, donde en ellas se transporta él mismo. Está chingonsísimo. Por dentro tiene columnas de bambú enormes, y agua… No mamar. Wow.
Wow.
En cuanto a la exposición… me imagino que el autor gastó miles de rollos de cámara para tener sus tomas finales sepiescas. Es decir, las tomas tuvieron mucha elaboración, pero ya el contenido muestra una sencillez, mezclada con asombro y hasta escepticismo. No sé cómo explicarlo.
La parte central del museo albergaba una pantalla 14:9 con un video increíble y real al mismo tiempo… Por eso hablaba de elaboración… Es decir, ya me imagino las horas para preparar algunas escenas, que duran sólo segundos. En fin…
Llegué al depa y enseguida me puse a buscar más sobre… el museo nómada. La neta, me gustó tanto o tal vez un poquito más que la exposición de Ashes and Snow.
El concepto nómada, desmontable, viajero y errante, me enganchó más que la expo.
…
No tengo remedio.

La serenidad es buena, se siente bien, pero cuando extrañarte sube nivéles, estar serenado es una tortura.

(Parte 1)
Pese a que la carta fue falsa, su ex marido falleció a los pocos meses de haberse enviado y con él, se terminó con una temporada de ansiedad y angustia para la familia.
Actualmente ella está tramitando la nacionalidad para el hijo que tuvo en su segundo matrimonio, pero tendrá que ser desde México porque el recuerdo de sus amigos fue mas grande que la emoción de vivir en otro país. El hijo mayor se quedó ayudándole y a hacer una nueva vida.
¿Y yo? yo sentadote frente al lago escuchando toda esas historias :D

Teníamos un pez hace tiempo. Murió de causas desconocidas. Simplemente dejó de flotar. Duró mucho tiempo con nosotros, creo que unos dos años o más. Y cuando murió, Lola lloró más que cuando cortó con su ex ex ex novio. Fue triste. Sus restos yacen en la maceta de una de las plantas. No tuvimos corazón para tirarlo con los desechos.
Llegó un nuevo pez a la casa, el cual le regalaron a Lola en su cumple. Se le llamó Fokker. Lola era feliz.
Pero la vida nos jugaría un mal momento…
Al otro día de que llegó el pececillo nuevo, de repente volteé a la pecera, y dije algo como “Lola, ¿ya viste a Fokker?, ¡no está flotando!”. Lola volteó a la pecera y sus ojos se volvieron como los de Remi cuando muere el sr. Vitalis (*snif).
Traté de calmar a Lola diciendo que a lo mejor era un pez emo, que mirara de cerca sus flecos lacios, lacios. Dejó de hacer su cara remiesca, y rió. Ya no se puso tan triste.
Pero en fin… Era obvio que Fokker no sobreviviría la noche.
Y no lo hizo.
A este sí lo tiramos al drenaje.
Es que no lo llegamos a conocer tan a fondo.
No es que tuviese nada en contra de los peces emos.

Ya tiene rato, creo que hace un año, que tomé esta foto. Muchas cosas han cambiado, como que la mochila azul fosforescente que tenía murió porque se le rompió el cierre y vomitó todas mis cosas en la calle. La camisa roja también se rompió porque al pasar por una puerta un clavito atravesó mi camino y sólo escuche el GJJJJJJJRT De la camisa al romperse de la manga (¿Es esa la onomatopeya correcta para indicar que una prenda se rompió?). Ya no voy en ese salón, sino que voy en el contiguo, pero eso no importa mucho en una escuela con salones genéricos jaja. Algo que no ha cambiado es que sigo siendo fans irremediable de esa peluca. Aún no compro la mía, pero no tardo. Es que ando viendo la indicada. Comprar una peluca es como el ritual de comprarse el vestido de bodas: un ritual que implica tiempo, paciencia y buen gusto. Pero, a diferencia del vestido de bodas, la peluca no nos traerá llanto si nos llegamos a divorciar… pero, eso sí, qué raro sería ver al marido con la peluca puesta… al mismo tiempo que con el vestido de bodas.
Nah, miento, a mi me daría mucha risa jaja.

Pudiera vivir en la carretera, sin parar, costeando el pacífico, entre las montañas, a través de los pueblos fantasmas de la península, cambiando de fríos a calores y a fríos de nuevo. Sacar la cara por la ventana, como perro contento, que el aire pegue fuerte hasta que entuma la piel del rostro. Alzar la vista, arriba de los cactus más más y más lejanos, cerros distantes sobre el agua salada.
Pero de pasajero, porque soy muy huevón, snif.