Durante los apagones, el miedo es el mismo que en la prehistoria: “¿Qué pasará cuando llegue la noche?” Sin televisor, sin música, sin saber dónde están los cerillos y las veladoras. Aparte: ¿quién previene un apagón y compra veladoras?
El miedo en la penumbra es mayor para quienes le han sacado la vuelta al camino que los llevará a encontrarse con ellos mismos, pues saben que el silencio y la soledad de la oscuridad siempre los tienta a retomar esa vereda; por eso ruegan que los empleados de la Comisión Federal de Electricidad hagan algo pronto para tener un pretexto y seguir distrayéndose de su verdadera esencia.
Quince horas después, vuelve la luz. Yacen árboles sobre el pavimento, con su follaje enredado entre cables negros, como si acabaran de suicidarse con todo y nidos. El viento sopla con más nobleza porque ya está cansado de tanto destrozo. Mi coche tiene debajo una gruesa alfombra de hojas, flores de buganvilia, papeles, vasos de unicel y trozos de cartón. Me subo, lo enciendo y voy en busca de la penumbra que me arrebataron







el mismo ventarron que casi hace que se caiga el avion en el que viajaba mi vieja
maldita sea la CFE!
Y a dónde llegaste?
saludotes
Estuvo bien gacho el aigre…
Se dice la intención, más no el lugar, jojojo…
Saludos.
ayyy como nos paso en el defecito hace unas semanas…..
apocaliptoso….
:S