Encontré una página en donde uno puede enviarse un correo electrónico al futuro. Escribes un mensaje, lo programas con la fecha que lo quieres recibir, y ese día aparece en tu bandeja de entrada una representación a escala de tu pasado.
Me costó mucho trabajo saber que me quería decir y preguntar para ese futuro (año 2013). Uno nunca sabe qué decirse, supongo, para que el golpe anímico no resulte tan duro. Al fin, escribí algunas ideas y un par de deseos. Al enviarlo, la página marcó error. Parece que perdí ese primer mensaje.
Para el segundo intento ya me sentía más relajado y con mejor humor. Escribí una nota mucho más breve y me desee felicidad. La envié, y abrí mi correo de inmediato para checar la confirmación de dirección. Di click en el enlace y de nuevo otra sorpresa: no aparece mi dirección, sino la de otra persona, total y completamente desconocida.
Así que básicamente perdí un mensaje y el otro le llegará a alguien que no espera saber mucho de mi en realidad. Voy a tratar de no pensar mucho en eso y simplemente dejar que el futuro venga como tenga que venir y que las preguntas salgan solas, no pensar mucho en estos detalles y seguir.
Ya tengo suficientes divertimentos esquizoides como para agregarme uno más.
¿Y la foto? Bueh, nada muy relevante. Intentaba escribir mi nombre con luz y eso fue lo único que obtuve.





