Hay muchas noches en las que la escuela o el trabajo te exigen que pases una noche sin pegar pestaña para cumplir las expectativas o para cubrir las horas de ocio que se acumulan, lenta pero inexorablemente y te pasan factura cuando menos lo esperas. En esa situación hasta anoche yo recurría a lo mismo que todo el mudno; café, coca-cola con aspirina, Red Bull, alguna que otra pastilla ilegal; lo usual pues.
Anoche, sin embargo, me di cuenta que para tener una verdadera noche sin dormir, la mejor manera de lograrlo es una pequeña dosis de “What if…”




(Sin calificaciones)



