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… es muy común que uno salga a las patadas.
El día de ayer el Killer finalmente se me puso al brinco y se coloco a mi lado, en donde se negó a dejarme moverme una vez mas.

Debo decir que el condenado es el que disfruta mucho mas tiempo la cama, ya que todas las mañanas se queda en ella mientras yo me salgo a trabajar. Quien tuviera vida de perro.

Por cierto, la playerita se la hizo Licha una ocasión en que fuimos a visitarla, hará ya un año.