No pensé ser tan despistado.
Apenas ayer, mientras calentaba las habas con arroz que semana con semana me manda mi agüelita (quesque porque un tal doctor Rangel siempre le decía: “Dele a su familia habas y zanahoria todos los días y verá que nunca se le van a enfermar”) me di cuenta de las funciones tan mamonas que tiene mi horno de microondas.
Un botón para palomitas está bien, pero, ¿uno para “cochinita pibil”, otro para “choriqueso”, otro para “salsa chipotle” y uno más para el “chicharrón verde”? NO MAMEN. Y el de “pastel azeteca”… NO MAMEN DOBLE. Alguien explíqueme -por favor- cómo le hace el aparato para identificar si alguien mete en su interior un pastel azteca. O, ¿acaso el chicharrón verde necesita un tiempo específico de calentamiento para estar en su punto y por eso requiere un botón nomás para él solito? Y si meto chicharrón rojo ¿funcionará la chingadera? O, si quiero meter carne deshebrada con elote y pimiento morrón, ¿ya me chingué porque no se puede porque no hay un botón específico para carne deshebrada? ¿Por qué discriminar al picadillo, la barbacoa y la salsa de molcajete? ¿Por quéeeee?
Otra mamada: el botón de “Comida para Niños”. ¿Quién le dijo a Samsung que los nuggets de pollo, los hot dogs, las papas fritas y los sandwiches son comida para niños? Para niños que en 10 años apodarán “El Marra”, “El Cuino” o “Chancho”, tal vez.
Y no me hagan seguir con el botón de las “Botanas” (¡Dios mío!) porque también es una reverenda mamada. “Palitos de queso”, háganme el chingado favor. En fin.
El caso es que apenas ayer, después de tener 3 años con el mismo micro, me percaté de esos botones; y apenas hoy me di cuenta que comenzó Big Blogger.
Saludos.



(Sin calificaciones)






