
Hace tiempo escuché esta frase en una conferencia. Me encantó tanto que la puse en un lugar bien visible de mi cuarto para no olvidarla.
Y es que resulta que el principal problema de nuestros días es lo simultáneo y lo sucesivo. Bendita globalización, ¿eh? Ver un punto muchas veces implica desatender a los demás y perder la pista del futuro.
Trato de recordármelo seguido, para evitar caer en más problemas, y en más asuntos, y en más soledades autoimpuestas.

… o Dormingo, como define una amiga mía.
Odio los domingos en los que no hay qué hacer, esos en el que el aire mismo pesa por la profunda hueva que se genera y ese terrible pensamiento de que “mañana será lunes”.
Cada vez hay menos partidos de fútbol dominicales, o bien los partidos cada vez son tan malos como la carne de puerco. El pensamiento de ir a la iglesia no me dejaría levantarme, por lo que lo evito. Comer con la familia es la única opción; pero inevitablemente el tedio y la rutina llegan hasta en el día de descanso: comer barbacoa, visitar a los parientes, ver una película de Pedro Infante… cada domingo.
Entonces aprovecho una de esas locuras que tengo (esas bombas de tiempo que explotan tarde o temprano), me cito con una mujer que odia tanto el domingo como yo y nos vamos a aprovechar las horas en un hotel de nuestra amada Ciudad de México.
Fue uno de los días más divertidos de mi vida…
Conclusión: El sexo en domingo es la onda!! =)
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Escuchando: Stardust - Musics Sounds better with you
vía FoxyTunes
Si se me concediera un deseo, ¡uno sólo!, pediría ser el dueño de este bar:
