
Post setenta de uno de los pocos habitantes que cuenta sus post. :P
Ha pasado ya un año de la quinta temporada de Big Blogger y me la pasado muy bien leyendo y escribiendo. Este fue un año de muy buenos post, mucho galán y mamacita, otros que merecerían llevarse el “Evenflo de Oro”, otros que sólo sirven para chats de comadres y uno que otro que no atrae ni a las moscas.
Cómo quisiera que estuvieran todos en esa foto, sobretodo la gente que se ha ganado mi admiración por develarse ante el indeterminado número de personas que nos ven en sus monitores, por ser como son y porque han hecho de esto algo especial, entretenido, fraternal, cotidiano y mágico.
Por mi parte sigue siendo un placer leer y escribir en este lugar: ha sido un reto por demás interesante, he hecho cosas locas, he obtenido cosas que no creí posibles y sobretodo me ha permitido conocer gente tan chida como los que están en la foto.
De veras me gustaría que estuvieran más… quiero una foto con más Big Bloggers!!!! =)
—————-
Escuchando: Moony - Dove (i’ll be loving you)
vía FoxyTunes

Esta foto fue tomada hace unos días regresando de ir a chingarme unas quecas a las afueras de una estación del metro, me comí unas quecas de chicharrón prensado y de huitlacoche geniales, rascando los límites de lo sublime.
Comenzamos a ver relámpagos a lo lejos, apuramos la sabrosa ingesta para tener tiempo de regresar secos a casa, no fue así; la tormenta nos tomó por sorpresa casi al final de la “media hora de quecas” que teníamos estipulada en la agenda.
La lluvia arreciaba cada vez más y tomamos la divertida decisión de correr a casa en lugar de esperarnos sepa cuantas horas.
Así llegué ensopado pues aunque corríamos debajo de un techo a otro estaban cayendo gotas cubetazo size y al final ya era más pendejear que cubrirnos del agua.
Cuando llegamos a la entrada del edificio ya nos valía madres, pero estaba una vecina emputadísima porque su esposo la había dejado afuera “sin querer” porque se habia retrasado por unas bolsas del mandado y tenía media hora que no le abría.
La señora parecía rescatada del hundimiento del Titanic, le abrimos la puerta y entró como toro de rodeo.
En la vecindad se escucha todo lo que hablan las personas cuando lo hacen a un decibel más alto de lo normal; no escuchamos nada, estamos convencidos que el golpe fue uno solo, contuso y fatal.
Y la verdad es que no hemos visto a Don Olvidadizo ultimamente.