Sé que dejé muchas cosas pendientes en Aguascalientes. Pero será en otra ocasión. Lo sé y lo siento. No sabía cómo contactarla, no tenía ni su número, ni su correo electrónico, ni nada. No era el momento. Pero ya viene…
Me contaron: ella pareció verme como a las diez y media en el centro de Querétaro hace un mes. Y lo increíble es que no pareció verme: yo estaba ahí, a esa hora. Gritó mi nombre, y no volteé. Si ella hubiera insistido, si la hubiera oído…
Tal vez aún no estábamos listos para volver a conectar nuestros caminos. Pero ahora, espero que pronto, volveremos a hablar después de 15 años. Siento que ya sé lo que quiero contarle, y lo que quiero saber de ella, pero ese momento aún no existe. Se hará realidad pronto, pero como esa vez en Querétaro, no por ahora.
Es inevitable: me encontró, y ahora la encontré. He hubiera gustado encontrarla así también allá en Aguas, bajo ese cielo y esa iglesia o catedraal, en los Hot Dogs del Maik, no sé, ¡o mucho anteees!
No es tiempo perdido ya que no somos los chamacos de antes, tal vez somos mejores o peores, tal vez nos entendamos o no, jaja. No importa. Me hago algo de ilusión de que sí, pero eso lo decidirá ella, ya que, aunque éramos unos niños, no la he olvidado al día de hoy…



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