Estos últimos días de desconexión han sido relativamente buenos, tranquilos en general, en silencio, queditos.
Por cuestiones ajenas a mi (pero propias de mi salud, esa perra) dejé de ir unos días a la oficina para ver llover y no mojarme desde mi cuarto. Amable circunstancia que habría disfrutado más de no ser por que lo pasé dormido casi todo el tiempo.
Detallitos, detallitos.
He retomado el gusto por la lectura. Leo a Sabines en francés, qué experiencia. Se lee diferente, aunque sabe igual: Sabines siempre está a las carreras, como enojado con la vida, como esperando la muerte.
Me quedo aquí en mi cuarto un rato más.



(Sin calificaciones)



