
Hoy es un día de azote, es un día azotado para azotarme y azotar a quien se me atraviese (o como chingados se escriba); día del azote magnánimo del espíritu y de la madre esa interior que se dice conciencia.
Hoy es un día en el que aparecen los sentimientos de cruda y de no reacción a la pasividad-agresiva de la existencia en un medio extraño y a veces tan abstracto qué retumba dentro del cráneo como banda de colegio, como estallido de una granada de mono, perdón, de mano.
Y mis efìmeras posesiones no son otras que mis cigarrillos y mis tazas de café, que se van y vuelven.
Hoy sí siento nada es mío.

Hoy me masturbé…….
prrrrrrrrrrrrffffffff.
No, ya en serio….
Cuando la pubertad comenzaba a florecer en mi y mis compañeros de primaria-secundaria, recuerdo que…
Mi amigo en turno llegó, un día, con el corazón en la mano, a hacerme una confesión… Era virgen de puñeta… Y a mi que ni me encanta burlarme de la intimidad ajena. Le dije: “No mames, no seas cabrón, te debes de masturbar a esta edad, porque sino serás estéril por el resto de tus días…”. Con la cara pálida, mi amiguiwiwishish se fué a su casa dispuesto a no dejar escapar a su “chispa”. Al día siguiente, volvió, feliz diciendo que, con esfuerzos, había logrado aquello que llaman “venirse”.
yeto.- Ay si cabrón, no te creo, a ver…¿De qué color es?, pregunté.
Amigui .-Pus como agua, asi transparentón.
yeto.- No mameeeeeessssssss
amigui .- O.O
yeto .- Eres estéril
amigui .- O……O
yeto.- Si guey, si te sale blanco, no eres estéril, si te sale transparente es que eres estéril. daaaa
El amigui en cuestión huyó de la escuela a la menor oportunidad…
Vuelve al día siguiente, con una seguridad envidiable y dice: “aaah pendejo, claro que no soy estéril, nomás tengo que echarle mas ganas, aparte ya hablé con mi mamá y me dijo que no es cierto, que no soy estéril…”
Moraleja:
“Agua que no has de beber…
prrr
no supe como terminar,
ya, comenten
digan que soy inspirador

Cuando era vieja y me mecía en el porche de mi casa azul, tu tal vez no recuerdas pero pasabas frente a mi deslizándote en tus sandalias raídas por el uso, ondeabas una mano desgarbada y yo sonreía pensando que debiste arrugarte a mi lado, pero la vida tuvo sus modos cínicos de mantenernos a distancia. Ya se que no me crees. Crees que la edad aun nos tiene fresquesitos, pero más que eso tú das por sentado que he de morirme de algún mal crónico por ahí de los 40.
Juras.
Yo ya viví para verte pasar todas las mañanas y añorar el instante en que nuestras bocas suspendían su gloriosa travesía, milímetros antes del choque entre ambas, bajo el abrigo de la devoción inmaculada.
Y no había tiempo.
Y no había maldad ni bondad.
Ni derrotas ni victorias.
Haces bien en no acordarte, solo así pudiera ser que el curso del destino cambie en unos años y en lugar de balancearme en mi silla de madera pasee contigo a pasos cortos, taciturnos, evocando el momento en que ésos labios avanzaron hacia un encuentro infinito.
O que? ya no se vale fantasear?