Archivo del 9 Junio, 2007

09
Jun

próximamente

gday2.jpg

LA FIESTA MÁS GRANDE DADA PARA UN POR BIG BLOGGER… ESTÁ POR COMENZAR

miércoles 13 de junio 00:00h

(Estamos listos… ¿y tú?)

09
Jun

Habiendo arreglado…

arboltsef-estrellaroja.jpg

…el problema de mi hermana indecente, me subí más tranquilo al camión Puebla-México D.F. y pensaba que todavía tenía mucho trabajo pendiente. Dominguito, siete de la noche, llevaba en mi mochila queso de chipilo y mi ropita, la hermana promiscua seguramente encerrada en algún manicomio, mi mujer rezando algún rosario porque eso de casarse con el primo, aunque sea en cuarto grado, puede suponer un problema religioso. Me sentía tranquilo, me sentía en paz, y cuando tomé la foto, pensé–. Ahora sí, seguramente puedo tomarle una PINCHE foto al camión, postearla en big blogger, y hablar de que me gusta viajar, a huevo… sin pedos, nadie se va a quejar, todos me van a ignorar, ya mi vida es un zen y balance, no hay problema –la señorita de estrella roja se me quedaba mirando raro–. Todo arreglado, no más conflicto, ni historias moralmente incorrectas de pasión y deseo.

La señorita de Estrella Roja se me acercó y me dijo–. Oiga jóven, me puede guardar este paquete… si una señora se lo pide, déselo. –Le dije que sí, lo guardé en mi mochila, y me subí al camión.

Casualmente, en el asiento de a lado, hacia el pasillo, se sentó una señora más o menos agradable… o bien, entre agradable y desagradable… me puse mis audífonos y ví a medias, por cincuentava vez, “Mis primeras cincuenta citas” o como sea que se llame la película en español. El tiempo transcurría lentamente, la música se volvió monótona y no fue hasta veinte minutos después, que me di cuenta que la carretera seguía el mismo patrón, como película de los cuarenta, dónde las calles en las escenas de coche las hacían con una enorme fotografía moviéndose gracias a un ingenioso, pero muy complicado, sistema mecánico.

Y yo pensando postear nomás que me subí al camión de vuelta, cuando pasan estas mamadas. Me quité los audífonos, volteé a ver a la señora y le pregunté–. Oiga doña, ¿usted sabe qué pasa que el camión se mueve medio raro?

–Son los gusanos hijo –me respondió ella, yo alcé una ceja–. ¿No te dejaron algo para mí?

–¿Es para usted? Mire, me dejaron este paquete, momentito, deje lo saco de la mochila… a ver, espere, ya va… ahí, ahí esta. Tenga.

Luego caí en cuenta que podía ser droga y que me estaba metiendo en un gran problema, empezaba a darme de topes contra la ventana, cuando la señora sonrió y me tomó la mano, se sentía medio fría–. Gracias.

–¿Qué es?

–Mis cenizas.

Y luego desapareció.