
…se le platica.
Bueno, esa vez, del baño y eso… llegué bien angustiado con mi mujer en cuanto pude, y le dije–. Noooo manches, ¡somos primos! –ella se me quedó mirando raro, sacó su árbol genealógico de cuatroscientos años atrás, bien guardadito en su lap, y después de unas horas de un poco de investigación, confirmamos que efectivamente, siempre habíamos sido parientes, no en segundo… pero sí en tercer grado. Nos besamos timidamente en el cachete, nos acariciamos las manos y sorprendidos por la nueva revelación, no nos habíamos animado todavía a rezar el Padre Nuestro.
Pensaba darle el primer kikito incestuoso, cuando recibí una llamada a mi celular, de mi nueva media hermana. Iba a contestar, pero mi mujer se me adelantó. No alcanzó a decir ni “bueno”. Su sonrisa angelical se borró en el rostro y me aventó el celular–. Es tu hermana, dice que no le importa y desea hacer el amor contigo… y que muchas gracias por el comercial, y los favorcitos.
…me quedé pasmado, otra vez… cosas así, ¡es qué no pasan en la vida! Mientras que Sol, mi querida duducita frapapú lebambuá, salía con todo y laptop de la habitación, acerqué el teléfono en la oreja y dije, pues, “bueno”. Escuché la voz de mi nuevo medio hermano decir–. Espera, espera güey, perdón, es qué tu hermana es una ninfómana… esta en el grado más avanzado de histeria, y bueno, la vamos a llevar a “tratamiento”, sorry güé… la acabo de cachar y cuando la escuché ya era demasiado tarde, no habla en serio, neta.
–A ver, dame un segundo –me acerqué al canto de la puerta, y grité–. ¡MI AMOR, MI HERMANO MÁS GRANDE DICE QUE MI HERMANA ESTA LOCA Y FUE UNA EQUIVOCACIÓN!
Ella me gritó de regreso–. ¡Eso lo explica todo, te amo!
Regresó corriendo, y nos dimos el kiko de… “La pasión”, como diría Dexter.
…
Ay bueno, no me miren así.