
…de que publiqué una foto mientras estaba zurrando, he decidido hacerlo ya no más, y ser buen chico. Sólo tomaré fotitos después: ya bien limpiecito de la cola, el baño propiamente jalado, las manos lavaditas y secadas, y el último checón en el espejo. La cotidianidad nada tiene que ver con la gente cagando. No. La cotidianidad es el amor, el azote, el conflicto, los deseos, los chistes y la persecusión de la felicidad. Es cierto que jamás miraremos en el televisor a la gente perfecta despojando sus residuos, es algo que nos aburre rápidamente y demasiado común para nuestros gustos.
Así que, por ejemplo, puedo inventarles en esta foto, que estaba esperando salir a la oficina y encontrarme con una modelo. La modelo, de cuyo nombre no puedo acordarme, deseaba firmar un contrato conmigo por doce mil dólares, y muy contenta de haber logrado su estadía en el comercial, llevó minifalda y una blusa de tirantes. Yo, hombre ingenuo como soy, simplemente pensó que estaba puteando, con ganas de que la miraran. Sin embargo, cuando ella se me acercó y me preguntó–. ¿Cómo puedo agradecértelo, Agustín Daniel? –entendí de qué trataba el pedo.
Mientras que la cabecita de abajo, gritaba delirantemente, MAMA MAMA, mi otra cabeza, pensaba, NO MAMES NO MA MES. Estaba yo en la disyuntiva, cuando el novio de la modelo llegó en el momento justo que ella me arrimaba los pezones. El tipo en cuestión, de barbas y cabello ralo, oliendo a marihuana y los ojos rojos, entre el viaje y la furia, planeaba gritarme cuando guardó silencio. Había algo particularmente familiar y sí, así era, porque se acercó, me abrazó, y me dijo–. Somos medios hermanos.
Estaba pasmado.
–Y no soy su novio, soy su hermano… así que ella es tu hermana.
Me levanté angustiado de mi asiento en un principio, y después suspiré aliviado. Nos reímos un rato y empezamos a charlar, entonces hablaron de que ellos eran de Veracruz, y que tenían más hermanos en Villahermosa. Una familia gigante como de treinta personas. Estaba maravillado. Comenté riendo que tenía una novia en Villahermosa, y ellos comentaron qué también tenían primos allá. Ya desconfiado de la vida, continué preguntando y para no hacer el cuento largo, resultó que mi prometida era una de mis primas, en segundo grado.
–¿Así que estuve a punto de cogerme a mi media hermana, que resulta no es tu novia, sino tu hermana… sin embargo, finalmente estoy a punto de casarme con una prima, y qué tengo otros veintiocho medio hermanos, y al menos otros sesenta y dos primos? –Cuando me dijeron que sí… me reí, bien divertido yo y luego les dije–. ¿No mamen, cómo que postear fotos cagando?