Archivo del 6 Junio, 2007

06
Jun

Love is in the air…

mymood

[En el iTunes: A thousand kisses deep - Leonard Cohen]

Hay algo que nunca he entendido y estoy seguro que nunca entenderé, las mujeres.

Hace tiempo que no me puedo jactar de tener una buena relación, incluso de tener una en concreto. Es cierto y no me averguenzo de decirlo, soy muy enamoradizo y muy juguetón, igual se pudiera decir que soy ¿coqueto? (Por muy bizarro que sea un tipo de casi 30 años, con algunos kilos de mas coqueteando, creo que eso lo define bien.)
En parte tengo la culpa, ya que ultimamente me aburre y cansa el jugueteo o acoplamiento preliminar, la seducción primera, la manita sudada, las llamadas telefonicas a deshoras de la noche con su ya tan poco original cliche de -”Cuelga tu primero”- ó -”Yo te quiero mas”. No sin olvidar la tenebruda primera cita en la cual las barreras que interponemos convierten en esquirlas las mas afiladas preguntas o situaciones, solo se respira hipocresía, inseguridad y temor a ser juzgado entre otros aromas intensos que no agradan al ego.

Siempre trato de poner muy en claro esta posición e ir al grano, dejar de lado las preguntas tontas sobre gustos de música, comida, colores favoritos, política y la religión ni mencionarla, prefiero tratar a mi victimaria como si la conociera desde hace tiempo, comentar varios aspectos mas profundos de la persona en sí, sus motivaciones, sus expectativas y su caracter y abrirme a que me conozcan como en verdad soy, algo asi como “What you see is what you get”. El acoplamiento, la música, colores y demás gustos después entre la plática fluyen, se identifican y se memorizan mucho mejor.

A ver que pasa ahora, intento ser mas paciente y de aburrirme menos, estoy “haciéndole la ronda” a una chica que me cae super bien y que aparte tiene 6 años mas que yo, por tanto es mas fácil que sepa lo que quiere que una mocosa de dieciocho. Aunque para toda regla…

06
Jun

¿Quien se salvará?

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Las votaciones se han contado, y al parecer las mismas estarán interesantes… ¿quién se salvará? ¿Quienes tendrán que hacer el siguiente reto, o sino serán expulsados, como los dos integrantes que no hicieron caso?

Por otra parte, los ganadores del reto por mayoría han decidido que SuperQquis continúe en Big Blogger. ¡Felicidades!

Las votaciones estarán vigentes hasta nuevo aviso.

¿En qué acabará todo esto?

06
Jun

La muerte chiquita.

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A dónde quiera que voy, he reparado en su presencia. Dientes de León, en todas partes: que en el jardín de la casa de mi mujer, en un parche de tierra debajo del segundo piso del periférico, una cantidad casi infinita de fotos en flickr o en la glorieta de Vértiz. Los dientes de león estan en todas partes, y parece que poca gente se da cuenta que cuando así los mira, es porque una ráfaga de aire aún no se los ha llevado. Yo no lo sabía. Yo no sabía que los cachaba todavía agarrándose a la vida. No fue hasta que me decidí tomarle una foto a uno, que justo después del click y el whisky, una brisa se lo llevó a mejor vida.

Entonces tuve recuerdos de mi infancia y descubrí que de niño me gustaba soplarles. Los perseguía por el parque de la jardín balbuena, donde quiera que estuviera, para aquel que los obligara a irse. Una especie de caronte, pero en chafa, llevando a los dandeliones a mejor vida.

Me traen el recuerdo de mi abuela. Una vez me pidieron de tarea, en la primaria, que llevara una flor. Mi abuela, mujer de pueblo y burda como era, y con el poco tiempo que teníamos, en vez de comprar una simple flor a la florería (porque también era tacaña, supongo), salió al jardín conmigo y uno de los dientes de león, amarillo y sanote todavía, lo agarró bien de la raíz y lo arrancó completo, con una maestría que sólo una niñez de pueblo puede asegurar. Todavía me parece recordar las raíces de aquella flor y la sorpresa que me provocó la fuerza que puede traer esa sencillez casi animal. Un olor casi ficticio me impregna, nada más de recordarlo.

Jamás habría pensado que tal recuerdo provocara esa impresión.

Después del trabajo, mi abuela plantó de nuevo la flor y tuve la idea infantil de visitarlo, para ver que continuara vivo. Una idea pasajera e ingenua, que se me olvidó tan pronto recordé los siguientes juegos. Pero… sin duda alguna, cada vez que veo estas florecitas comunes… esas florecitas que estan en todas partes… siento una nostalgia inmensa, y siento la necesidad de tener esa fuerza, esa ingenuidad… sobre todo, el deseo de abrazar otra vez a mi abuela.

06
Jun

Flamencos en Río Lagartos

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Hace algunos días unos amigos y yo nos fuimos a Río Lagartos con el claro objetivo de alejarnos de la Rutina y el Estrés del trabajo. Además, un amigo que vive por temporadas en Mérida y por temporadas en Río cumplía años y nos invito a pasar el fin de semana casi ideal: Fiesta, Cerveza y Playa!

Todo comenzó de manera excelente el Sábado. Nos subimos a una de sus lanchas y “navegamos” unos cuantos kilómetros hasta llegar a otra playa que estaba de ensueño. El mar se veía transparente, con esos colores turquesa que solo se ven en los folletos de las agencias de viajes. La lancha nunca llegó a la orilla de la playa, siempre nos mantuvimos lejitos para poder festejar dentro del mar. Las cervezas comenzaron a destaparse mientras el ceviche de pescado era devorado. Una o dos horas después de tirar ancla comenzaron a agotarse nuestras provisiones, pero no por eso detuvimos la fiesta. En Yucatán, el calor del medio día es insoportable y más aun cuando se acerca el verano, así que no faltaron los que se tiraron al mar para refrescarse.

Yo pensé que el clímax del viaje había acabado aquel Sábado por la tarde, cuando todos estábamos algo alegres (después de acabar con 5 cartones de cerveza) haciendo bromas y tirándonos unos a otros al mar. Estaba muy equivocado!

Al día siguiente, nuestro anfitrión nos despertó muy temprano por que teníamos que estar a mas tardar a las 9:00am en la lancha… ¡Íbamos a ver flamencos de cerquita!

Eran alrededor de las 12:00pm del Domingo cuando por fin, después de dar algunas vueltas por los manglares, logramos ver un grupo de flamencos. Un montón de aves rosadas graznando y aleteando en un espectáculo único.

Yo ya había visto flamencos así de cerca, pero cada vez que estas de nuevo en ese paisaje y a solamente unos cuantos metros de distancia de ellos, vuelves a sentir la misma emoción que sentiste la primera vez que los viste.

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