Tricia imperativamente conjugó el verbo no mamar en presente subjuntivo de la tercera persona del singular seguido de mi nombre, y luego continuó: -Mi abuelita me dijo que vió en el 11 a unos weyes del poli que dijeron que el 24 o 25 de mayo la muchachada defeña debía estar alerta porque segun que va a temblar bien rudo. ¡Ana! ¡Busca tu triángulo de la vida! ¡No quiero que te mueras pendeja!-
-Ojalá que tiemble en la noche wey- respondi perezosamente, eran apenas las 9:00 am y su llamada telefónica me había despertado. -Porque… si es de dia ya me cargó el payaso. Ésos dias estaré recluida en un estetiquísimo edificio de enormes ventanales y pisos de metal; No hay triángulo de la vida ahí dear. En fin, supono que moriré con un vidrio incrustado en la yugular- Tricia me interrumpió alarmada: -¡¡Toca madera imbécil!!-.
Busqué madera pero sólo encontre un lápiz de cera medio mordisqueado. -Ya toqué- Mentí. -…Te decía que como chance y me muero, voy a vivir estos dias la vida loca. Oh si…-
-Bueno- Asintió. -Yo también…. chingue su madre, mañana me meto una tacha-
-Venga, yo peyote o a ver que encuentro-
El pedo es que luego luego se me olvidó y no viví la vida loca sino la vida responsablita.
Que mal.




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