Era sábado, caía la tarde y una ligera lluvia fue el preámbulo de él…
Inició como un presagio más feliz, son de esas cosas por las que no importa chutarte a otros grupos decadentes –coff-fobia-coff- para disfrutar de hora y media de amor entre un artista y su público fiel.
La imaginación esta noche todo lo puede…
Tocaste una de tus piezas infaltables de tu recorrido por Soda. Creo que pocos han entendido de pasiones y más pocos aún los que las pueden reflejar, como si de ellos salieran extensiones de su cuerpo.
Te vi que llorabas… por él.
Creo que nos sorprendiste al cantar esa hermosa pieza, me hiciste recordar a mi mejor amiga y lo mucho que le hubiera encantado escuchar esa rola, mi reacción natural era llamar pero recordé también que mi saldo estaba agotado.
Poder decir adiós… es crecer
Algunos de los momentos más emotivos fue cuando escuchamos algunos acordes de Ahí Vamos. No sé si fue mi imaginación pero creo que a muchos en el Estadio teníamos crímenes que quedaron sin resolver. Hablando de eso, en Ádios comprendí que, flotando entre su rechazo, del mismo dolor vendrá un nuevo amanecer.
Y después un Paseo Inmoral… noches de longevidad!
Cuando parecía que nada podía ser mejor te fuiste… y regresaste para cantar esa canción que me gustaba, pero que aprendí amar hace dos años, con esa niña de Tulancingo con quien jugué a los Puentes de Madison. Esa rola con la que cerraste y con la que el agradecimiento fue mutuo: Gracias por venir!!!
Cruza el amor, cruza el amor por el puente…
Usa en amor, usa el amor como un puente!






