Archivo del 2 Mayo, 2007

02
May

¡Ya llegamos!

COACHELLA

Ya muchos saben que me lancé el fin de semana pasado a Coachella. Y pues ya regresé y todo, TODO, estuvo increíble. Estoy escribiendo la crónica detallada en mi blog, aquí voy a poner un resumen muy resumido de todo lo que pasó por allá y como estuvo todo el desmadresito que nos aventamos durante cinco días.

Nos fuimos el jueves en la tarde, el avión fue muy puntual, cosa que me sorprendió y después de un paseo leve por Tijuana, cruzamos la frontera, teniendo que desviarnos un poco para sacar permisos temporales para poder ir a más de 25 millas de la frontera. Llegamos a una ciudad chiquita a unos 5 minutos de Tijuana a hacer algunas compras y después nos fuimos rumbo a Anaheim, donde vive mi cuñado y donde dormiríamos durante el viaje. Después de que las mujeres (Jany y la esposa de mi cuñado) decidieran quedarse a dormir, fui con el cuñado y un primo de él a buscar algún bar en Beverly Hills, algo lejos de su casa. Después de dos decepciones, nos echamos una cheve en un barecito, fuimos a la casa de Ozzy Osbourne y nos regresamos a dormir.
Al día siguiente, fuimos de compras por la mañana y en la tarde me llevaron a Pasadena, el centro de Los Angeles y al “Downtown Disney” solo para concoer un poquitín. Todo estuvo excelente, pero yo me quedo con el centro de Los Ángeles: la vista, el montón de rascacielos en la noche y el orden de una ciudad tan enorme, me dejaron impresionado y boquiabierto. De hecho todo lo que tiene que ver con la organización, educación y cultura me dejó impresionado: la gente no se pasa los altos, no es posble darles mordida a los oficiales, las calles no se congestionan, las carreteras son una maravilla de ingeniería… es algo sorprendente, al menos para mí que fui por primera vez a California y pensaba que en garan parte sería parecida a México pues la mayoría de su población es paisa.
El sábado fuimos de compras de nuevo por la mañana y en la tarde partimos hacia Coachella, en el pueblo de Indio. El camino no fue largo ni pesado y la vista, aunque era en gran parte desierto, era bastante agradable: hay una parte donde hay miles de hélices para generar energía; las había visto en video, pero verlas así de cerca y en vivo, fue algo espectacular. Llegamos cerca de las ocho de la noche, pero estaba tan congestionado y había tantísimos coches que no fue hasta las nueve y cacho que pudimos entrar al concierto. Gratis, por cierto: no teníamos boletos para el sábado, pero sí un billete de 100 dólares; fuimos hasta la entrada y vimos que estaba prácticamente sola, pues el concierto principal, de los Red Hot Chilli Peppers, ya había comenzado. Esto era algo poco alentador, pues había bastantes supervisores y solo unos pocos encargados de control de acceso; poco antes de entrar un fulano en silla de ruedas se tiró al piso y atrajo la atención de todos, así que fuimos derechito con uno de los que escaneaban los boletos y poco antes de que lo hiciera mi cuñado le dijo “no los escanées, son para mañana”, “¿entonces?” preguntó el encargado a lo que mi cuñado dijo “toma el billete y guarda silencio diez segundos, te conviene y nos conviene”. El muchacho estaba ahí solo por ver a los Red Hot Chilli Peppers, no le iban a pagar nada, y se quedaba mirando el billete, incrédulo. “No puedo tomar el billete, no puedo” decía con una cara de asombro e incredulidad que yo jamás había visto y mi cuñado le dijo en seguida “tienes que hacer algo, tus supervisores están volteando; déjanos pasar o dime que me regrese, pero decide ya”… “pasen…” dijo el muchacho sin creer todavía lo que estaba pasando. Caminamos unos pasos y cuando estábamos seguros dentro del concierto, brincamos, gritamos, nos abrazamos y estrechamos las manos contentos de haberlo logrado y por fin, estar en Coachella.
Vimos a los Red Hot, un ratito desde atrás y después nos metimos entre la gente para brincar, gritar y cantar las últimas canciones. Estuvo chingón, tocaron muchas del nuevo disco, pero tocaron Higher Ground, Give It a Way y Californication, de sus más conocidos clásicos. Desúés de ellos, fuimos a ver a The Good, The Bad and The Queen, grupo de Damon Albarn (de Gorillaz y Blur) y el bajista de The Clash; es música totalmente calmada, pero excelente, tocan el piano, tienen acompañamiento de violines y, bueno, la voz de Albarn que es una chulada en verdad. Como ya era el último “acto” ya no alcancé a ver a The Rapture y nos fuimos a cenar y dormir para tener energías al día siguiente. En el campamento la gente empezaba agritar “WOOOOW” en una casa de campaña y el grito se extendía por todo el campo (unas cinco mil casas de campaña, mínimo) y se oía bastante fregón. Al día siguiente, después de lavarnos y perder el tiempo durante la mañana, comimos y estuvimos un rato cheleando en el estacionamiento con los primos de Ale y cuanto humano pasaba por ahí: estaba un frances, unos gringos unos chilangos y todo mundo pisteaba y platicaba tan agusto que se nos fue el tiempo rápido y ya no alcanzamos a entrar a ver Explosions in The Sky, tirstemente en verdad. Para cuando nos metimos, vimos a Kaiser Chiefs que me ganó total y absolutamente; su música es melódica pero pesada a un tiempo y el vocalista tiene una presencia increíble en el escenario, tocaron poca madre, tan así que ya quiero comprar su disco; después de ellos vimos a Placebo, a tres personas de la valla de contención: es lo más cerca que he estado en toda mi vida en un concierto. Tocaron muchas del Meds, pero también tocaron las clásicas Every You, Every Me y Special K; a ellos ya los había visto y como aquella vez, el domingo se la rifaron totalmente. Había muchísima gente, los organizadores decían que doscientas mil personas entraron el domingo. Después de Placibo vimos un ratito a Paul Van Dyke y a Lilly Alen y sólo de pasada a Rodrigo y Gabriela y a Amos Lee. Había una carpa especial donde algunos artistas daban autógrafos y a la hora que pasamos iba a salir Air; no compramos su disco, pero les tomamos una foto excelente y a tan solo unos 5 pasos de distancia. Después nos fuimos a centar por un lado del escenario de Manu Chau y lo vimos completito, con su Radio Bemba Sound System. Fue curioso, me imagino que mucho paisa fue a verlo, por que cada que cantaba de Tijuana, de la frontera, de Fuck You Bush y de los Clandestinos, la gente se ponía toda loca. Cuando terminó, Jany se quedó con Issis (su cuñada) y yo me fui con mi cuñado y un primo de el a colarnos entre la gente parqa ver a Rage Against the Machine. Quedamos bastante cerca y cuando comenzó estuvimos a unas pocas personas de la valla de contensión pero nos costó apachurramientos, sudor, pisadas y casi un desmayo: después de tres canciones, que ni pude gritar fúrico como hubiera querido, tuvimos que salir de ahí para tomar aire. Ya afuera disfrute a todo dar del concierto histórico, de los gritos de Zach de la Rocha y las distorsiones de Tom Morello. Tocaron tooodas sus canciones chingonas: Testify, Bulls on Parade, People of the Sun, Bombtrack, Down Rodeo, Know Your Enemy, Sleep Now in The Fire, Wake Up, Freedom y cerraron con Killing in The Name Of. Fuck you, I won’t do what you tell me.
Nos fuimos a dormir y al día siguiente temprano, nos regresamos a la casa. Ha sido el mejor concierto al que he ido en toda mi vida.
Ese mismo día, después de descansar, hicimos visitas familiares tanto de Ale como de su cuñada y todas las personas fueron excesivamente amables y corteses, pasé una muy buena tarde en Paramount y después regresamos a preparar las cosas para el viaje de regreso, que tendríamos que hacer en camión. Ayer, martes, nos levantamos temprano, comrpamos más cosas y tomamos el camión que pensamos nos llevaría hasta el aeropuerto de Tijuana, pero nos dejó en la frontera. Cruzamos sin novedad, regresé los permisos y tomamos un taxi que nos dejó en el aeropuerto. Nos revisaron, no paso nada y llegamos puntuales a Guadalajara, ayer a las 9:40 de la noche.

Para ser un resumen, quedó algo largo…