El ciclo empieza de nuevo, si alguna vez pensé cosa contraria (que lo reconozco, sí lo hice) he de haber estado inconsciente de la armonía que mueve los destinos del Universo. La tierra ha dado su correspondiente vuelta hacia el Sol, como un pervertido que acosa a una dama… a veces lejos, a veces tan cerca que hasta parece que las entrañas de la tierra se queman.
Todo vuelve a la vida: las flores se abren, las piernas también, el calor es un estado en la mente que trasciende los límites corpóreos. Surgen necesidades que piden a gritos agua, en cantidades como las del cuerpo humano (recuerden, somos 75% líquidos), para saciar la sed, no sólo la de la garganta sino la de las fuentes de nuestros líbidos.
¡Oh Primavera! (sino, no sería oda jejeje) Tú que nos llenas de energía, yendo o sin ir a Teotihuacan, con o sin ver a Kukulkan, que nos llenas de colores y alimentas nuestras letras. Época maravillosa que invita a los puentes y a no trabajar, para aprovechar nuestra batería recargada para ir a vacacionar, para tomar puentes… para desvestirte al aire libre.
Alimentas no sólo a los seres vivos que no tienen voz, a nosotros nos llenas de ganas, unas que necesitan invariablemente ser saciadas. Nadie conoce las necesidades del hombre más que la tierra misma, ella es quien lo ha visto a través de todos estos años, quien conoce al ser humano: su naturaleza dominadora, su ansia, su ingenio y la poesía de sus palabras.
¿Qué el Sol mismo no es, sino un gran cúmulo de pasiones?
Qué otra cosa podría ser, tiene la misma capacidad de construir como de destruir, es tan salvaje que el planeta necesita de protección para no morir lentamente de su mano, es incontenible, por eso necesita estar a distancia… quizá por eso yo estoy a distancia de mi amada, tal vez por eso con ella cumplí un ciclo.
Quiero tenerte en primavera, sentirte lo más viva y sí, cogerte en primavera: a la luz del sol, con el pasto como cama, con el sol voyerista bendiciéndonos, sentir hormigas verdaderas en mi estómago, enlodarnos en nuestras pasiones, fundirnos en la unión de nuestros cuerpos pensando que es el calor del momento… con flores perfumando el lugar.
El ciclo empieza de nuevo, corta el listón y comienza a provocar a la tierra como la luna provoca al mar. La tierra es más fértil en esta época, está más viva… y quizá nosotros también lo estemos.
Me has afectado ¡Oh Primavera! ñ_ñ






