
Ustedes dirán: “Mira qué muchachitos tan decentes los amigos de la secundaria del Guffo: tomándose su cervecita y jugando dominó como gente de bien que acaba de tener un provechoso día en el trabajo”.
Pero ¡NO!
Miren al fondo… ¿Ven?
Sí, en efecto: es una maquinita de Street Fighter que dos compas compraron para jugar en las reuniones y superar los traumas de infancia que generaron nuestros padres al no darnos dinero para tirarlo en fichas de videojuegos y entretenernos todo el día después de la secu; situación que desarrolló en algunos una sorprendente habilidad motriz en las manos y dedos -que ni las puñetas dedicadas a la maestra de Laboratorio de Ciencias Naturales daba- para que el poco dinero que traíamos rindiera un buen rato. Algunos de ellos terminaban el Street Fighter con una sola ficha, sin perder vida y hasta con la Chun Li.
Así es. No conformes con tener X Box, XXX Boxxx, Box no sé qué madres, laptop, computadora y de más artefactos de recreo electrónico, estos batos compraron su maquinita.
Snif, puro amigo freaky que tengo.

No intenté participar en el reto de los besos, se me hizo más fácil quedarme con uno.
Ni mi cumpleaños lo festejo tanto! Jaja pero bueno.
Resulta que por cosas que ya redacté, mi blog cumplió un año y como no tenía un gorrito de fiesta para celebrarlo, apliqué Guffo’s Tech y así, en 10 minutos de carcajadas estúpidas y felicitaciones emeseneanas, sucedió el festejo.


En mis seis años de fumador… nunca, nunca, he buscado bachichas cuando se me han terminado los cigarros y tengo ansias de fumar. Nunca. Ni siquiera estando pedísimo, crudo, parido, con muchísimo trabajo, cogiendo o drogado. Por lo general, me voy a dormir, me espero paciente al siguiente día, voy a la tiendita y me compro una cajetilla.
Hoy no…
Hoy quiero un puto cigarro.

Si son fans de la serie LOST les van a dar chingos de envidia estas cervezas que me tomé el miércoles (no pregunten dónde las conseguí porque es top secret); si no son fans, simplemente pensarán que soy un geek de ojos color gargajo de tuberculoso, frente de helicóptero y cachetes de Gary Coleman que chupó entre semana con otros geeks regios (y blogueros, pa´ acabarla de chingar). Gracias por la invitación. No pongo links porque ya son retefamosos y luego se les sube el “étsito” a la cabeza.

Pues así empezaron mis 25 años… las descubrí con el pastel al mirar por la ventanilla de la cocina, y no quise estropearles la sorprecita… las mujeres susceptibles son una cosa difícil, jojojojo. Bueno, siempre están relocas, pero las quiero reteharto.
Hace una semana no tenía ganas de celebrar, y ahora hasta la chesta en La Villa Familiar organizamos. Porque lo único constante es el cambio…. Uno no puede quedarse ahí parado, viendo cómo vuelan los días, meses y años. Igual, mejor, o peor… aún sigo aquí…
Let’s party.