A veces olvido que somos amigos, y quiero decirte muchas cosas…
A veces me gustaría decirte que mañana estaré ahí para darte el beso que tanto anhelo darte, me gustaría que miraras a la luna porque te tiene un mensaje mío, me gustaría sonreírte de forma etérea y decirte que no hay nadie más.
Me gustaría no preocuparme si me pones de pretexto a tu novio o a tu amante, a veces olvido que no debo decirte lo hermosa que eres, me gustaría decirte que con un deseo tuyo bajaría cada constelación para superar a aquellos que sólo te regalan las estrellas, me gustaría olvidar que soy poco en tu vida y que mis palabras no tienen peso en ti, me gustaría regalarte canciones de amor.
A veces olvido que somos amigos y quiero llevarte a los confines del universo, subir, bajar a velocidades más rápidas que la luz, me gustaría invitarte a ver un amanecer en la playa, un atardecer en los prados, una noche en lo alto de la torre latinoamericana y una madrugada entre cuatro paredes azules.
Quisiera contarte que estoy escribiendo la cosa más hermosa que alguien te haya escrito, algo que sobrepasa los simples halagos, algo que tiene magia y luz, algo que se muere por ser contado, algo que parece tan perfecto como la naturaleza, como el orden cósmico, como la música… esa conjunción idónea entre sonidos y silencios.
Entonces recuerdo y me detengo. Borro de a poco las palabras en el monitor y me limito a convencionalismos propios de cualquier discusión cálida entre amigos. Aún así, sigue habiendo veces que olvido que somos amigos, y me muero por decirte muchas cosas.





