Ahora en Guadalajara, hay un nuevo regalo que los papás millonetas pueden hacerles a sus “nenes” por lo general pendejetes. Cuando una pareja rica tiene un bebé, lo llevan a “centros de desarrollo infantil” (guarderías con nombre rimbombante) para estimular el crecimiento integral del chamaco; lo inscriben en las más caras escuelas de paga y los colman de los mejores juguetes del mercado. Cuando salen de la prepa para ricos en la que están, los papás ricos les regalan coches para ricos y los inscriben en universidades para ricos (y unos cuantos inteligentes no-tan-ricos que logran buenas becas). Ahora cuando los jovenes ricos salgan de las universidades, los papás ricos tendrán la opción de regalarles un departamentito de 600 metros cuadrados, para ricos, en una zona obviamente de ricos.
Que chingón.
Pero el perfil del niño rico es por lo general el de un chamaco prepotente y mamón que no tiene un gramo de inteligencia o sentido común. Aunque hay afortunadas excepciones, los hijos de familias ricas casi siempre viven de los dividendos de sus empresas sin hacer mucho por meterse en realidad al negocio. Entonces: ¿para que gastar en centros de desarrollo infantil, en las “mejores” escuelas de la ciudad (e incluso del mundo en ocasiones), la universidad más exclusiva? si al final el junior va a acabar siendo una persona que no vale un carajo como tal y solo tiene la maceta llena de coches, viejas, moda y sociedad. Mejor invertir el dinero en algún instrumento que produzca más dinero para mantener a esos zánganos y nos eviten a las personas que tenemos que trabajar soportarlos en clases, en la calle manejando como almas que lleva el diablo y en los lugares de trabajo donde no aportan más que su linda cara y apellido mamón.
Y que se encierren en sus amplias pajareras y vean, como suelen hacerlo, todo por encima, trepados en su ego y en su fabulosa “Torre de Hierro”
Eso sí, se ve poca madre toda la zona: hay una agencia de Ferrari, un gimnasio que cobra pinchemil pesos al mes y un hospital con hostess de vestir y guardias de traje; jardines impecables, guardias, guardias y más guardias y mucha, pero mucha paz









