Archivo del 7 Febrero, 2007

07
Feb

De Peluche

De Peluche

Bien, sigo de huevón. Pero ya he llevado unos currículums y enviado otros, así que tengo que esperar un tiempo. Tiempo, claro, en el que seguiré de huevón.

Entre las muchas cosas en las que puedo desperdiciar el montón de tiempo libre que tengo, está el tomar puños de fotos. Mis pilas están extraviadas en algún lugar de la casa de Jany, así que sólo he podido tomar unas cuantas, como ésta de mis dos peluches: el Tiburoncín y el Rinoceronte (me quebré la cabeza para ponerles sus nombres). Ambos me los regaló mi novia y están bien suavecitos y abrazables.

Y así, duermo de peluche…

07
Feb

Placer

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Encontrar dinero olvidado en la bolsa del pantalón, rascarme los huevos, venirme escandalósamente en la espalda de la nena, tomar café al mediodía (o como chingados se escriba) con los ojos aún cerrados, un exquisito blow job, comer una pizza cuando tengo un chingo de hambre…

… y chingarme una(s) ballena(s) helada(s).

07
Feb

Lo que toda mujer debe saber hacer.

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Hace unos días, mi psicoloca favorita, Ingrid, escribió un post enumerando las habilidades que toda mujer debe poseer.

La lista en cuestión me parece perfecta, solo me gustaría agregar dos o tres cosas que como hombre, considero también primordiales en una mujer, estas cosas que toda mujer debe tener o saber hacer, son:

—Primero, ser mujer, porque si no es mujer, por eliminación, es hombre, y los hombres ya saben hacer todo.

—Saber leer. No me refiero a reconocer el 80% del alfabeto. No, tiene que por lo menos leer un libro al mes, y lo siento mucho, pero cualquier libro de moda o cliché no cuenta, como los de Coelho, Sabines, Márquez o los de Javier Velasco.

—Tener un mínimo conocimiento de cultura popular. Es frustrante tener que andar explicando cualquier referencia obvia o comentario al aire. No es tan difícil como parece, con navegar un rato al día y ver la televisión de vez en cuando es suficiente para no quedarse con cara de pendeja. Con respecto a la cultura “ortodoxa” (whatever that means) es otra cosa, una persona culta no necesariamente es inteligente, interesante o amena. La cultura popular sirve para relacionarse con los demás a un nivel diferente.

—Tener sentido del humor, punto. Deben de saber reírse con la mas fina ironía o con la guarrez mas corriente.

—Poder usar cualquier tipo de ropa si la ocasión lo requiere. Ninguna mujer ha muerto por usar un pants, tenis o gorra.

—Saber contrargumentar inteligentemente, o por lo menos, con ingenio. Es inaceptable recurrir al genero como defensa, por ejemplo, argumentos feministas en una situación en la que nada tiene que ver la igualdad de las mujeres.

—Ser unas puercas en la cama. Toda mujer tiene la obligación de conocer las artes amatorias a fondo. No tienen ningún pretexto, ya que los hombres, aun con la gravísima desventaja de tener que depender de las pinches viejas para lograr tal dominio, lo consiguen en algún momento. Las mujeres, con una infinita cantidad de tarados dispuestos a ser conejillos de indias, tienen la obligación moral de saber dar hasta marometas en la cama.

—Saber improvisar en la cocina con lo que tengan a la mano. No se espera que logren armar un buffet con una cebolla, una papa y tres huevos, pero por lo menos deben saber ingeniárselas para poder preparar algo que no sepa a cartón mojado.

—Saber, por lo menos, usar un pinche control remoto. He visto a mujeres maquillarse con 6 bloquecitos de color, tres pinceles, un labial, dos brochitas, dos wafles de algodón, pinzas y un artefacto que parece guillotina para pestañas, y todo con una sola mano. Ningún control remoto es tan complicado, así que no mamen.

—Ampliando el punto anterior; no deben tenerle miedo a la tecnología. No me refiero a solo saber usar una computadora, cosa que, como queda demostrado justo en este momento, hasta un mandril puede hacer. Alguna vez me toco presenciar una serie de llamadas por teléfono que le hizo su novia a un amigo, que no podía hacer que una película se viera en el dvd. He visto mujeres que prefieren apagar la televisión y ponerse a ver las telarañas del techo porque sin querer le apretaron al Menú y no saben ni salirse. Al carajo los clichés sobre la inutilidad femenina en cuestiones tecnológicas, si pueden manipular a un hombre, deberían poder manipular un aparato. Son casi lo mismo, nomás que el hombre tiene pelos y a veces huevos.

—Tener un gusto musical ecléctico. Esta bien si les gusta Benny Ibarra o Joan Sebastian, pero deben saber apreciar cualquier tipo de música. Nada de responder con un: “Ash, no me gustan esas cosas raras” a los 15 segundos de estar escuchando algo diferente.

—Comprender a los hombres. Esto es increíblemente sencillo, pero las mujeres se las ingenian para cagarla apocalípticamente. Un hombre solo quiere algo, que resume casi toda la totalidad de su existencia: Ir del Punto A al Punto B.

Por ejemplo, un hombre quiere sentarse a rascarse los huevos (Punto A) sin tener que preocuparse de nada mas (Punto B). Eso es todo, para lograrlo, solo tiene que sentarse, meterse la mano al pantalón y rascarse los huevos. Pero es entonces cuando llegan las mujeres e intentan meter todo tipo de trabas entre el Punto A y el Punto B, logrando que lo que originalmente era una línea recta, se convierta en un electrocardiograma arrítmico. La cosa termina en que para llegar del Punto A al Punto B, el hombre tuvo que pasar por el Punto A1, el A2, el A bis, el -A, el A*, el AA, el AAA, el , de vuelta al A bis y por ultimo, después de dos horas de drama o recriminaciones, el hombre por fin puede rascarse los huevos, solo para darse cuenta de que ya no quiere rascarse los huevos, sino salir a tomarse una cerveza con sus amigos, y entonces, todo se repite.

—Poder escribir un cuento, dibujar un rostro o cualquier cosa que requiera un poquito de creatividad e ingenio. Una muestra indudable de inteligencia y valía es la capacidad de imaginar y poder expresar dicha imaginación. Una mujer que no puede ni idear tres renglones mas allá de su realidad inmediata tiene la cabeza vacía y hay que tratarlas como solo se tratan a las mujeres de cabeza vacía: con un bat relleno de madera.

—Reconocer que no saben manejar. Aceptar que no tienen las capacidades necesarias para hacerlo correctamente (esto no contradice lo del control remoto, no es lo mismo ponerle muting en lugar de sleep a frenar en lugar de acelerar). Tomar su incapacidad con gracia y humor, por ejemplo, cuando alguien les pite desesperadamente por cruzar tres carriles sin ni siquiera poner direccional, soltar un: “Jijiji, estoy bien pendeja”.

—Dejar a un lado la actitud de Divas. Tener un hoyo entre las piernas no las hace mejores que el 50% de la humanidad. Primero, no todo hombre que las voltea a ver quiere engañarlas, dominarlas y luego dejarlas con el corazón roto. No todo hombre que las saluda amablemente es un stalker en potencia. Es cagante encontrar una mujer que se siente parida por Zeus e intocable por el simple hecho de tener un par de tetas. Desgraciadamente, muchos hombres se creen que esta actitud en las mujeres es permisible y hasta deseada, Dios nos libre de tal pendejada. La mejor manera de poner a una mujer de estas en su lugar es imaginarla cruda a las 9 de la mañana sentada en la taza con diarrea.

—Tener la madurez suficiente para poder pasar de la ingenuidad y el infantilismo al criterio y raciocinio en 15 segundos si la situación lo amerita. Esta bien que suelten melcocha y jueguen al nenismo, pero también deben saber manejar las cosas en su justa medida y valor. La mujer no debe entrometerse en la nena y la nena no debe entrometerse en la mujer.

—Y sobre todo, lo mas importante, hacer caso de estas recomendaciones, cosa que es imposible, porque como lo dice la Biblia, las mujeres siempre hacen lo que se les da la gana.

Pinches viejas, por eso nadie las quiere, snif.

Yo.

07
Feb

Pasta & Vino

Pasta & Vino

Hasta poco antes de casarme, solía considerar la comida como un mero trámite. Siendo novios con la que ahora es mi esposa, no teníamos tanto el hábito de la buena mesa, ambos éramos recién egresados, y fundamentalmente pobres. De hecho, más bien, yo no tenía ese hábito, a mi esposa la educaron, en parte, para ser una magnífica ama de casa y por lo tanto, le enseñaron milenarios secretos culinarios. Edith cocina muy bien. Poco a poco, con la convivencia, he aprendido algunos de sus secretos y, eso sí, me he aficionado decidida y avorazadamente a la buena mesa. Cocino poco, pero no lo hago mal, y de hecho nos dividimos: sopas, ensaladas y pastas las cocina Edith, yo me encargo de las carnes (res, pollo, pescado, lo que sea) y su vestimenta y condimento (salsas, etc.). Los postres también los prepara Edi, pero trato de ayudar (comprándolos, principalmente!).

Mi hija Jimena se ha aficionado a la gastronomía, materia que yo hace poco todavía consideraba un snobismo insufrible y mamerto y que, con el tiempo, he aprendido a apreciar. Me he quitado mis prejuicios de barriobajero y trato de no asimilar prejuicios clasemedieros. Es un área más de conocimiento que no te hace, como ninguna otra, mejor ni peor que otros: Es un placer personal, como leer, escuchar música, hacer el amor y manejar de noche en carretera.

07
Feb

un teatro…

teatro

hay días en que me siento como en un gran teatro… en el que se que va a suceder algo pero al mismo tiempo dudo que sea cierto… un teatro grande y solitario…
un teatro vacío que medio se consuela mirando lo bonito de sus tramoyas, lo ordenado de sus butacas…
grande y solitario…

[ maldita bipolaridad ]

listen…
// puedo · nortec colective, andrea echeverri & julio preciado
// roads [ live in roseland ny ] · portishead

07
Feb

faltantes

Llanta

Antes de subirme al micro siempre espero a que me digan: – se va este joven!- mientras tanto me siento (o me quedo parado) pendejeando… De pronto winx, me dice:

-¿ya viste la llanta?
-si, ¿como que le falta algo no?

Después, nos avisaron y nos subimos, yo empecé con el padre nuestro y luego el siguió con el rosario…