
tengo la virtud malsana de asignar poderes sobrenaturales a los extraños para despues justificar mi afección afectuosa. no bien entra uno en mi vida y ya estoy con la chaqueta mental a todo lo que da. -seguro este me salva- JA salvarme de que?
no te he contado, pero nunca acabe de crecer. aún me pierdo tras mis ojos y me imagino cayendo en el abismo perpetuo en sus distintas modalidades, tocando las fanfarrias ante la entrada triunfal de algún hombre de acción (con cabezas intercambiables) quien, sacando la buena casta, aparece para tomar mi mano y decirme: “si te caes caeré contigo en la nada interminable”. aqui entra un suspiro de escuincla chocomilera.
tu dirás -pinche tarada-, y yo te daré la razon porque has de saber que cuando en verdad estoy ahi intoxicada de vertigo, con los pies a orillas del agujero siniestro, cierro los ojos para escuchar el blandir de la espada del héroe inexistente, y nada, solo el puto aletear de mil pajaros diminutos escapando del grito del silencio.
-no vendras, nombre?-
rumor de pájaros miniatura.
-bien-, me contesto, y entre aspavientos urgo en mi bolsillo buscando la libretita de direcciones o bien, las cabezas intercambiables del G.I.Joe de feria, como le quieras tu llamar.
numero 1? no.. no està. numero 2 mejor… ah, no contesta. numero 3… esta en españa? uh.. numero 4 entonces… o mejor el 5, si el 5… no tenia yo mas?
asi de loser, asi nomàs. por eso no te busque ayer antes de mirar hacia el fondo, me quede dormida esperando contarte en sueños que yo no quiero que seas mi salvador y menos quiero salvarte, y que si anoche te hubiera escuchado pasarias a ser el top en mi lista estúpida y entonces dejarias de ser real.
y yo te quiero real,
ruin,
indigno.
sin velos de princesa
o espadas samurai
te quiero para condenarte
deshonrosamente
de aquí al fin del fin mismo
si, punto.
me gustas para negarme