
La foto no tiene nalgas que ver con el post, nomás sugiere que andaba chupando cuando escribí este texto y, ah, qué bien escribo cuando ando tomado como los hombres de rancho; como que soy más yo, snif. Empecemos.
Cada que entro al messenger siento pena de mí mismo. Y eso que entro raras veces porque no termino por hallarle el gusto o saborcito a esa forma de comunicación. Además, los contactos que tengo son pocos, de todos tengo sus teléfonos o sus mails (que a veces siento más personal esta forma de comunicación) o, a veces, sencillamente no tengo ni madres qué decirles. El MSN lo uso sólo para mandar jale al periódico y saludar de vez en cuando a alguien.
Eso de buscar un nick inteligente o ingenioso que sorprenda a mis cibercuates me da harta hueva. Eso de poner comentarios personales que nadie más entiende, no le veo el caso. ¿Qué me importa si uno de sus amiguis cumple años?, ¿qué me importa si venden algo? ¿qué me importa si llevan 4 meses?.
Ah, y quebrarse la cabeza con un nick gracioso también se me hace una pérdida de tiempo.
De lo peor es ver a racita veinteañera y treintona buscando frasecitas de canciones en inglés que describan su estado de ánimo de ese día. “Aaaayyyyyy, que romaaaanticooosss, pusieron una frase de Coldplay porque andan chipiiiissss porque los dejaroooon”, diría yo, pero nel, ¡wakalaaa!, eso de poner cancioncitas me produce una diarrea peor que una intoxicada con un coptel de ostión en el mercado de Acapulco.
Y los tíos o tías o primos o familiares con frases de Dios y motivacionales, ¡fúchila!!! Además, ¿quién da de alta a sus tíos? No mamen.
Peores aún son los que ponen como comentario (ese que sale al final en itálicas) frases en alemán o francés o algún idioma mamón de esos.
Me caga porque cuando me conecto, nadie me saluda, ni siquiera para pedirme dinero. Entonces, ¿pa´qué putas me dieron de alta en el MSN?
Más me caga cuando le hago plática a alguien -por pura educación o para matar el tiempo en lo que se mandan los archivos al trabajo- y se tardan horas en contestarme como que diciendo: “Guffo, no estés chingando, estoy platicando con alguien que me interesa más que tú”. Será que yo no puedo tener más de dos ventanas abiertas y platicar al mismo tiempo con dos personas que no tienen nada que ver una con la otra. Más me caga cuando dicen que están “ausentes” o que “vuelven enseguida” y ahí están pero simplemente están platicando con alguien -una vieja fea que pone fotos borrosas, por lo general- y no quieren que los molesten. Pero más me caga cuando de plano no están y están conectados y ponen: “Deja mensaje, no estoy” o “estoy fuera de la ciudad”. ¿Por qué, por qué, por qué? No tienen celular, o Nextel o teléfono o qué chingados. ¿Por qué quedarse conectados si no están?
La cumbre de mi encabronamiento fue hace poco, cuando tuve un pedo y se borraron los pocos contactos que tengo por no sé qué razón. Un amigo me echó la mano y volvió a hacer la lista con las direcciones registradas en mi Hotmail. Obviamente, había mucha gente que yo ni qué pedo, que me había escrito hace un chingo. Me conecté y estaba mandando un jale al periódico, ni me di cuenta de las nuevas direcciones que tenía. Una damita fue la que tronó la vena de mi amplia frente y provocó que casi golpeara el monitor con mi cabeza de carnero cimarrón.
La morra empezó la conversación diciendo:
- Kien eres???
Ya desde que puso “kien” con “k”, me reventó el hígado. Ni siquiera un “Hola”, “Oye, disculpa”, un “jaja”, nada, así de huevos: “kien eres???”.
- Soy Guffo, Gustavo Caballero, es que fijate que la lista de mis contactos por error bla, bla, bla… - le expliqué lo que había pasado.
Y la morra me responde:
-Eh??? De ke hablas??? –y me pone una carita –un icono, o esas mamadas amarillas con ojos- de loco.
Hija de tu ching…. O sea que estoy pendejo para explicar las cosas ¿o qué chingados? ¿No entiendes lo que te digo, no soy claro o qué riatas? No le contesté, pero vi que su nick era algo así como que unos corazones y el nombre de su pobre novio y un “4ever” y mamadas de esas infantiloides. En la foto salía ella con el bato. Pensé: “Si estás taaan enamorada, ¿pa´qué chingados me das de alta en el MSN, para qué vergas das de alta a weyes que ni conoces ni sabes de dónde viene el contacto?, ¿quieres conocer weyes teniendo novio, que te tiren el pedo o quieres hacerte la deseada e imposible de alcanzar porque estás comprometida o qué pedo?” Como si yo anduviera escribiendo direcciones a lo pendejo para ver si una de esas da con ella. Pffffff. Si doy de alta a alguien, siempre es para agradecerle algo o decirle que escribe chingón o que le admiro algo, pero tiene que haber una razón para que quiera yo que la plática sea más personalizada. No tengo ni a mis amigos de contactos, qué chingados voy a andar poniendo raza que ni conozco. Como que en ese mundo cibernético y geek, el que da de alta a alguien siempre es el débil y el que recibe la invitación las lleva de ganar, y más han de pensar así las pinches viejas.
Me limité a responderle:
- Nada… ahorita te borro.
Y que se prende la pinche araña:
- ¡¡¡Eeeeh!!!, quieto, prieto, no le pegues al sekito konmigo ni al sarcástikito; no sé de qué hablas, aunke tu nombre me suena, pero bájale bla, bla bla bla –me dijo… y la borré a la chingada antes de que terminara de escupir su veneno.
¿Qué pedo con los geeks? Lo peor es que, buscando entre mis mails, me di cuenta que la morra sí me había escrito diciéndome lo maravillosos que era, lo fantástico que dibujaba, lo mucho que la hacía reír con mis ocurrencias. Es lo malo de que las viejas feas tengan novio; se les sube de más la autoestima






