Hoy partimos la rosca en la oficina. Me salio un alienígena pero nadie se dio cuenta, con esto me ahorre como 150 pesos de los tamales del 2 de febrero. Y esto me recuerda el mejor 6 de enero que pase.
El mejor día de reyes que recuerdo no viene de mi feliz infancia, cuando pedí a los Superamigos y me trajeron a Superman, Batman, Aquaman y Flash (al que, al contrario de los demás, cuando le apretabas los brazos, movía las piernas, nomás por eso ruleaba). No fue aquel 6 de enero cuando pedí unos G.I Joe y me trajeron hasta un helicóptero Cobra (que al cabo de un tiempo se convirtió en una verdadera arma asesina, cuando, impulsado por ese ingenio macabro que solo los niños poseen, le pegue a las aspas, por un lado, laminas afiladas y por el otro, chifladores, logrando con esto la primera podadora impulsada por cohetes).
No fue ese año en que los Reyes Magos nos dejaron a mi hermana y a mí una carta firmada por ellos mismos. En mi inocente asombro no pude notar lo sospechosamente parecidas que eran sus firmas a la de mi mama.
Tampoco fue aquel 6 de enero a mis 8 o 9 años, cuando mi papa, al que seguramente ya le había ganado la hueva, me llevo a escoger mis juguetes, con un simple “Así les ahorramos el trabajo a los reyes” Los dos cruzamos una sonrisa sarcástica y yo salí de ahí feliz con mi Tanque Felino. (El Tanque Felino!)
El mejor 6 de enero, sin lugar a dudas, irónicamente, no fue un 6 de enero. Fue unos días antes.
Yo tendría unos 18 años y estábamos atorados en el tráfico. Mi papa venia molestando a toda la familia -sana costumbre que afortunadamente yo herede- y entre risa y risa notamos que unos niños de unos 7 u 8 años, en una camioneta a nuestro lado, venían haciéndonos caras y señas obscenas (obscenas para un niño, obvio). Mi papa no dijo nada, lo cual se me hizo raro. Los niños seguían jodiendo desde su ventana y yo les pintaba dedos y huevos. Así paso un buen rato, hasta que por fin el trafico se disperso. Justo cuando rebasábamos a la camioneta, de la nada, mi papa saco la cabeza y les grito a los niños:
“Los Reyes Magos son sus papas”
Aun me rio al recordar la cara que pusieron los mocosos.





(9 votos, calificación promedio: 2.78 de 5)





