
[De Fondo: Los Amigos Invisibles – Yo no sé]
Un amigo me dijo alguna vez: “lo malo no es la piratería, lo malo es que te cachen.”…
En el intercambio del trabajo yo pedí el libro de Juan Villoro “Dios es Redondo”, pero también me regalaron algo extra, que no esperaba: el DVD original de “El Extraño Mundo de Jack”.
Sonreí para disimular mi sorpresa, porque ya tenía esa película… pero en pirata.
(Paréntesis)
Yo compraba en la informalidad porque era un desempleado más en este país y desde que trabajo me he dado el gusto de comprar discos originales. Si uno sabe comprar (osea, si NO compras estrenos que no salen ni siquiera en cartelera) puede ahorrarte coonsiderables cantidades de dinero por una calidad realmente aceptable, que era básicamente el punto.
Yo prometí cambiar eso cuando trabajara… y así fue.
(Fin del paréntesis)
Me puse a ver las dos películas y se veían exactamente igual, se escuchaban exactamente igual y lo único que era diferente era que la original tenía el disco rotulado y la portada chafa de los piratas.
Lo peor es que me hubiera quedado así, con la versión pirata, si no me hubieran regalado el original. :P

En alemán suena como Olimpiashtadium
-Suena Bamboo de Shakira-
(a manera de tributo, Gerson je)
-1°C era la temperatura que pronosticaban para el día de hoy pero creo fue más baja por aire helado que hacía sin embargo la emoción de estar ahí hizo que se me olvidara. Pocos saben que soy FAN de las olimpiadas y mundiales (mascotas, sedes, logos, funfacts etc.) asi que estar frente al estadio fue mejor que ver a Harry y William en persona
Ains es que es el mismo estadio donde cantó Shakira en la final del mundial, donde el estadio gritaba Allez les bleus en el Francia-Italia, donde Hilter saludaba a sus deportistas en 1936, etc etc etc. Y donde todos esos etcéteras se cargan de emociones y al final te quedas con la boca abierta
en fin, acá abajo fotos (me acordé del buen Mau)
Pebetero + escenario

Alberca y fosa de clavados:

Cancha

Ains ya casi se acaba el año…

Aquí he pasado miles de momentos, en cualquier época del año, sin embargo, gracias a una fascinación enfermiza por el invierno, la lluvia y los días grises, así es como más me gusta Tijuana.
Qué melancolía tan alegre mientras apuro un sorbo de café al mirar por la ventana.